
Jason Biggs y Jenny Mollen confirmaron su separación luego de 18 años de matrimonio y una vida familiar que compartieron de forma abierta ante el público. La pareja tiene dos hijos, Sid, de 12 años, y Lazlo, de 8.
Durante años, ambos hablaron de temas como la crianza, las adicciones, la terapia y los desafíos de pareja en entrevistas, pódcast y redes sociales. Sin embargo, esa dinámica no evitó el final de la relación.
De acuerdo con información divulgada por Radar Online, personas cercanas a la expareja señalaron que una importante transformación física de Biggs y la presión derivada de sus nuevos proyectos profesionales modificaron aspectos clave de la relación.
Pérdida de peso cambió prioridades de Jason Biggs
Según las fuentes citadas por el medio, el actor de 48 años concentró gran parte de su atención en una pérdida de peso cercana a los 20 kilos.
Las personas consultadas indicaron que antes de esa transformación Biggs mantenía una actitud más relajada y orientada a la convivencia familiar. No obstante, sostuvieron que después del cambio físico comenzó a prestar mayor atención a su imagen pública, a sus objetivos profesionales y a la forma en que era percibido por otras personas.
Las mismas versiones señalaron que el cambio no se limitó al aspecto físico. También habría impactado sus prioridades, su perspectiva de vida y la dinámica que mantenía con Mollen.
Biggs habló recientemente sobre su proceso de pérdida de peso. Según explicó, la decisión surgió por razones de salud relacionadas con el colesterol alto.
El actor afirmó que logró reducir su colesterol en 70 puntos gracias a cambios en su alimentación y a una rutina de ejercicio. Los resultados quedaron reflejados en publicaciones compartidas por su entonces esposa.
Las fuentes indicaron que el reconocimiento recibido por su nueva apariencia fortaleció su confianza personal. También aseguraron que comenzó a mostrarse más ambicioso y más atento a la imagen que proyectaba.
Su debut como director también generó presión
Además de la transformación física, personas cercanas a la pareja afirmaron que la evolución profesional de Biggs influyó en el desgaste de la relación.
El actor, conocido por interpretar a Jim Levenstein en la franquicia American Pie, buscó en los últimos años ampliar su carrera más allá de los papeles cómicos que marcaron su trayectoria.
En 2025 terminó su primera película como director, titulada Untitled Home Invasion Romance. Según las fuentes citadas por Radar Online, el proyecto absorbió gran parte de su tiempo y energía.
Los informantes aseguraron que Biggs enfrentó una fuerte presión para demostrar que podía alcanzar éxito fuera del personaje que lo acompañó durante décadas. Esa situación habría provocado estrés y un creciente distanciamiento dentro del matrimonio.
La pareja recurrió a terapia
Algunos allegados señalaron que Biggs y Mollen buscaron terapia de pareja en un intento por salvar la relación.
Según esas versiones, las sesiones ayudaron a prolongar el matrimonio durante varios años y ofrecieron un espacio para abordar tensiones acumuladas.
Las fuentes afirmaron que existieron etapas en las que ambos mantuvieron un compromiso genuino por reconstruir el vínculo. Sin embargo, también indicaron que los problemas venían de tiempo atrás y ya estaban presentes antes de que la separación se hiciera pública.
Pese al final de la relación, personas cercanas a la expareja describieron el matrimonio como una unión profunda durante gran parte de esos 18 años. También señalaron que ambos funcionaron como un equipo durante mucho tiempo, incluso frente a las dificultades que enfrentaron.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
