
La icónica presentadora Jill Paer acompañó a su padre, el doctor William a una de sus citas médicas. Enfocada en el procedimiento de su papá, parqueó su carro en vía pública y al volver se llevó una dura sorpresa.
Así lo informó a través de las redes sociales de su programa ¡Qué rico! en el que, como casi nunca se le ve, descargó toda su molestia con una situación que, según escribió, le “molestó mucho”.
Paer narró que la cita de su padre era con un dentista ubicado en Rohrmorser, zona en la que ella vive desde hace medio siglo. Debido a que no había espacio en el centro médico, decidió estacionar en la calle, como ya lo ha hecho anteriormente.
“Iba muy concentrada en llegar a la cita y a cuidar a mi papá, que está con problemas de la vista (después les cuento sobre eso). Capté que el rótulo decía zona autorizada para, según mi vista, estacionamiento de 7:00 a. m. a 7:00 p. m.”, explicó
“En realidad el rótulo decía ‘estacionómetro’, un término desconocido para mí. ‘Seguro es una manera para que los carros se acomoden más ordenados’, pensé”, agregó.
Dos horas después, al salir de la cita, se encontró sobre el parabrisas una multa de nada más y nada menos que ¢96.000. Totalmente desconcertada, pues no entendía qué es lo que debía pagar para estacionarse, se acercó a dos jóvenes.

Ambos le señalaron un parquímetro digital, de los que cada vez son más comunes en San José. Sin embargo, el desconcierto continuó en ella, pues asegura que, en su imaginario, los parquímetros son como los que veía de niña en Estados Unidos, que funcionaban con monedas.
“No tenía ni la menor idea de ese nuevo sistema. Si me hubieran explicado e informado, hubiera cumplido con la nueva norma o podría haber buscado otro lado para colocar mi carro. Voy a apelar esta multa que siento como injusta. De ahora en adelante entiendo cómo es, más o menos”, narró.
“Pero sentí que la explicación era inexistente, la rotulación inadecuada y tener que buscar esas columnas llamadas ‘parquímetros’, donde no es de conocimiento común cómo usarlos, no está bien, especialmente para personas de la vieja escuela como yo. Definitivamente, una experiencia ‘anti Qué Rico’”, concluyó.
