
Rebecca Luna, creadora de contenido en TikTok que documentó públicamente su diagnóstico de Alzheimer de aparición temprana, murió mediante asistencia médica el sábado 25 de julio, a los 49 años.
En una publicación en su cuenta, la familia informó de que “Rebecca falleció el 25 de julio aproximadamente a la 1:15 p. m. rodeada de sus seres queridos” y agregó: “Gracias por su apoyo y respeto a su privacidad”.
Luna vivía en Victoria, en la provincia canadiense de Columbia Británica, y era madre. Para cubrir los gastos asociados al final de su vida, inició una campaña en GoFundMe. Su situación se volvió pública en abril del 2025, cuando, con 48 años, anunció su diagnóstico en TikTok.
Ese primer video —que acumuló cientos de miles de “me gusta”— dio paso a una serie de publicaciones en las que documentó citas médicas, explicó el tratamiento y detalló por qué optó por la asistencia médica para morir.
Durante más de un año, la influencer combinó relatos personales con orientación práctica: ofreció recursos para quienes exploraban opciones al final de la vida y respondió dudas sobre la legislación relacionada con la asistencia para morir.
En la recta final de su vida, Luna adelantó la fecha de su procedimiento. Originalmente programado para principios de agosto, lo fijó para el 25 de julio a las 10 de la mañana.
En su último video explicó el proceso personal que la llevó a esa decisión: “Antes de que cambiaran las fechas, durante el último año y medio, legal y médicamente no había sido mi decisión. Pero durante las últimas dos semanas he estado tomando la decisión”.

Sobre su estado físico manifestó: “Y es una decisión difícil, porque vivo en un cuerpo que no se siente cómodo, seguro, bien, nada. Se siente terrible. Así que la idea de esperar dos semanas me parecía demasiado”.
La creadora también habló de poner en primer lugar su cuidado después de años de priorizar a otros: “Ahora es cuando puedo darme prioridad a mí misma, algo que no he hecho en toda mi vida”.
Con franqueza y humor ácido reconoció el peso de su trayectoria.
He sufrido bastante en este mundo”, dijo. “Pero al mismo tiempo, ese sufrimiento me ha traído a este punto en el que sé quién soy y sé que tengo un corazón de puta madre”.
Para sus seguidores dejó un mensaje final sobre amor propio y responsabilidad personal.
“Espero que, si dejo este planeta, lo único que enseñe —y lo único que alguien saque provecho— sea que uno necesita aprender a amarse a sí mismo a través de sus acciones”, afirmó. “Si yo puedo hacerlo, tú también puedes”.
El caso de Rebecca Luna volvió a situar en el debate público el derecho a decidir sobre el final de la vida y la manera como las redes sociales sirven para visibilizar enfermedades, informar sobre opciones médicas y humanizar decisiones complejas.
Sus seguidores recuerdan sus videos como una mezcla de valentía, humor y voluntad pedagógica que convirtió una experiencia íntima en una guía para otros.
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