
El Hospital Rangueil de Toulouse, en Francia, fue escenario de un episodio que desconcertó tanto al personal médico como a las autoridades locales. Un hombre de 24 años llegó a la sala de emergencias aquejado por un dolor abdominal intenso.
Tras realizarle estudios, los médicos constataron que el paciente tenía alojado en el recto un proyectil de artillería perteneciente a la Primera Guerra Mundial, con una longitud cercana a los 20 centímetros.
Al reconocer que el artefacto podría encontrarse activo y representar un peligro de explosión, el centro hospitalario activó un protocolo de emergencia. El edificio fue evacuado de manera preventiva y la zona asegurada mientras se solicitaba la intervención de un equipo especializado en desactivación de explosivos, apoyado por unidades de bomberos.
Una vez realizada la evaluación técnica, los especialistas determinaron que la pieza, aunque original de 1918, no tenía capacidad de detonación. Esta confirmación permitió que el proyectil fuera retirado con éxito durante una intervención quirúrgica controlada.

El caso ha quedado bajo investigación judicial. Según medios franceses y el Daily Mail, la Fiscalía estudia presentar cargos por presunta manipulación ilegal de explosivos. Además, el Grupo de Apoyo Judicial (GAJ) abrió un expediente por posesión de munición considerada de categoría A, conforme al reporte publicado por La Dépêche, primer medio en divulgar la información.
Este tipo de sucesos, pese a su singularidad, no son totalmente inéditos. En 2022, un adulto mayor de 88 años fue atendido en la ciudad de Toulon por circunstancias semejantes, y un año antes se registró en el Reino Unido un incidente casi idéntico, pero vinculado a un artefacto de la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con datos recopilados por el diario El País.
