
¡Costa Rica, a celebrar un triunfo histórico! Las actrices nacionales Daniela Marín y Mariangel Villegas acaban de marcar un hito en la historia del cine del país, al ser premiadas en el Festival de Cine de Cannes 2026.
Las intérpretes, protagonistas del filme Siempre soy tu animal materno, ganaron colectivamente la categoría de Mejores actrices de la competencia Un certain regarde, junto a la mexicana Marina de Tavira, quien también estelariza el filme.
La película, dirigida por la cineasta tica Valentina Maurel, se midió a otras 17 cintas de diferentes países.
Maurel y Marín fueron las representantes que subieron al escenario para recibir el galardón. Entre emoción y nerviosismo, y tras una cómica confusión entre ambas al tomar el micrófono, la directora cedió la palabra a la actriz.
“Fue un trabajo duro. Y estuvimos juntos todo el tiempo, y eso es lo que importa, porque estábamos defendiendo la misma cosa, que era el corazón de la película y de la historia. Y quiero agradecer a Valentina también, porque, me voy a emocionar, ella confió en mí una y otra vez”, expresó la artista nacional.
“Gracias por darme la confianza y la seguridad para poder actuar de la manera en que lo hago y por ser mi escuela, mi maestra, mi compañera de trabajo y, sobre todo, mi amiga. Lo voy a decir, porque tengo que decirlo, que esta es una película sobre la maternidad y sobre los vínculos familiares, así que le voy a agradecer a mi mamá porque... ¡te amo, mamita preciosa!”, concluyó Marín.
El filme sigue a una joven estudiante en Bélgica que regresa a Costa Rica con el fin de reencontrarse con su madre y su hermana. A partir de este retorno, la película profundiza en las complejidades de las relaciones filiales y en las diversas experiencias de ser mujer en las distintas etapas de la vida.
Durante la presentación en Cannes, en la que la película fue ovacionada, Valentina Maurel compartió un discurso profundamente personal sobre el proceso de escritura. La cineasta explicó que se convirtió en madre mientras desarrollaba el proyecto, una experiencia que transformó por completo su visión creativa.
La cineasta confesó que atravesó el llamado mom brain —esa sensación de desconexión y agotamiento mental posterior a la maternidad— y detalló que redactó la película escena tras escena, con la esperanza de encontrar un sentido definitivo más adelante.


