Farándula

Zorán: Del filo del abismo a alcanzar las estrellas

Lo dijo entre lágrimas el ganador de ‘Nace una estrella’: “Mi principal sueño es compensarle a mi mamá con ríos de lágrimas de felicidad y orgullo todo el llanto y sufrimiento que le causé durante mis seis años de adicción. Mami y Dios me sacaron del infierno...”

Ver a Zorán en vivo, en el centro del escenario del estudio Marco Picado, mientras suenan los acordes de su canción y las luces arman claroscuros a su alrededor es un espectáculo sobrecogedor, por decir lo menos.

Él entra en una especie de trance desde el momento en que pone un pie en el plató y su mutismo solo se interrumpe cuando entona la canción de turno. Si a gran parte de la teleaudiencia le enchina la piel verlo domingo a domingo, no tienen idea de lo que es presenciar su ritual en vivo, como lo hice yo un par de viernes atrás mientras asistí a un ensayo completo para la elaboración de un perfil del profesor Gourgen Mkrtytchian.

Luego me crucé con él en un pasillo y le comenté la sacudida interna que me había producido verlo en escena --literalmente tuve que apretar la mandíbula para que no se me salieran las lágrimas-- y Zorán, inmerso ahora en humildad pero siempre con gran aplomo, me agradeció con esa voz cadenciosa con la que se conduce, como observé, con todos los demás.

Yo había leído ya la descarnada historia de su adicción a las drogas durante toda su adolescencia, entonces mi respeto se agigantó al verlo ahora sumergido y sublimado por medio de la música, tal cual reza un adagio: “La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón”.

Pero estaba dicho que aquel vínculo se iba a ir fortaleciendo con el paso de los días y es así como, a menos de 24 horas de la gran final de Nace una estrella -que Zorán conquistó la noche del sábado 31 de julio, junto a Sarita en la rama infantil-, el cantante le robó una hora a su ya ajustada jornada de sueño para contarme con todo detalle cómo ha sido para él el carrusel de emociones que ha vivido desde el momento en que le avisaron que por fin, tras tres intentos previos, había sido seleccionado para formar parte del popular concurso.

En una conversación totalmente transparente habló sin filtros sobre los pasajes más duros durante sus seis años consumido en la drogadicción; de los clímax de felicidad que ha vivido en Nace, --como le llaman al concurso en el argot del canal 7-- y también de revelaciones que no habían trascendido hasta ahora.

Por ejemplo, Zorán --cuyo nombre de pila es Alexánder Arce-- estuvo a punto de renunciar al concurso un día antes de que se iniciaran los ensayos; también contó, ya en un plano más relajado y muerto de risa, que tuvo que pegar carrera para que su dentista le “arrancara” los frenillos unos meses antes de la fecha que correspondía, porque se dio cuenta de que le podrían afectar a la hora de cantar. Además, confesó que se hizo un retoque estético en la nariz para verse mejor en cámaras.

O sea, el hoy famoso paraiseño (a mucha honra cédula tres, pues es oriundo de Paraíso de Cartago) trató de no dejar nada al azar porque, si bien la música es tremendo alimento para el alma, también es cierto que la imagen suma y ese retoque en la nariz lo hizo sentirse mucho más cómodo.

“Un gran llorón”

Hablar largo y tendido con Zorán descorre facetas impensadas de su personalidad. Como artista que es, tiene la sensibilidad a flor de piel pero no solo por ser músico, hay que recordar que antes de ser convocado a Nace una estrella ya el muchacho se había convertido en toda una figura en Instagram por su talento como maquillista.

Aunque la intención de la entrevista estaba lejos de convertirse en un mercado de lágrimas, así ocurrió orgánicamente porque había que tocar el tema de sus años oscuros y, si bien Zorán está supremamente agradecido con la vida por haberse levantado de su caída libre y hoy vive totalmente en otro ride, rememora esos años tan duros para él y su familia, en especial para su mamá, doña Ellieth.

“Mis papás se separaron cuando yo estaba en la escuela, somos solo dos, mi hermano mayor Francisco y yo... no siento que eso me marcara tanto, pero cuando entré al colegio, a los 13 años, se juntó la rebeldía con elegir a las personas equivocadas... aunque en realidad la responsabilidad siempre la voy a asumir yo, porque a mí nadie me obligó a tomar decisiones equivocadas”, rememora Zorán, ya con la voz quebrada. Hacemos una pausa porque yo tampoco puedo hablar y ya atacada también, le cuento que yo pasé por una situación similar y que hoy mi hijo es un titán absoluto, campeón nacional de atletismo por obstáculos, etc, que entiendo el sufrimiento de su mamá porque yo lo viví y que por eso hoy estoy doblemente orgullosa de mi hijo.

Desde ese momento, Zorán y yo nos mimetizamos y lagrimeamos el uno con el otro y nos carcajeamos por igual en distintos momentos de la entrevista. Aunque él proyecta ser una persona infranqueable cuando está en el escenario, “póker face”, que llaman, ya entrado en confianza cuenta sin reparos que es un “gran llorón”.

Antes de pasar página tras su problemática adolescencia, Zorán reconoce casi con espanto aquellos momentos que, en lo peor de sus días, llegó incluso a robar para poder comprar droga, que a sus 17 años ya había escalado de marihuana a cocaína.

-- Zorán ¿cuál fue tu punto de inflexión, en qué momento dijiste ‘hasta aquí'.

“Yo sabía que tenía que salirme, hice varios intentos y recuerdo específicamente uno en el que me propuse controlarme y aguantar, pero me dio un episodio terrible de abstinencia, uno se quiere morir pero tampoco quiere recaer. En ese momento fue en el que yo, con el corazón en la mano, le pedí con todas mis fuerzas a Dios que me amparara, que me ayudara, ya yo no podía seguir así”.... no termina la frase y vienen de nuevo los largos silencios, mientras ambos recuperamos la compostura.

Pero bueno, ambos sabemos que ya viene la mejor parte y entonces cuenta que, en media batalla, asistió con su mamá a la iglesia cristiana y ese día se impactó con la presentación de Cantantes Internacionales de Costa Rica, un grupo de intérpretes cristianos que cuyo mensaje le llegó al alma, por el talento y por la emoción que le ponían a los cánticos.

“Yo me dije ‘¡uyyy qué chiva!’, entonces sentí que eso sería una gran ayuda para mí y audicioné para integrarme... quedaron de avisarme y pasaron los días, las semanas y los meses y nunca me llamaron. Esto que pasó después es tan hermoso... lo que llaman Dioscidencias... Al año exacto, ya yo en proceso de recuperación pero literalmente en proceso, un día me voy a un Café Internet a buscar estrategias para salirme de mi problema y en fin... estando ahí ¡voy recibiendo un email urgente para mí y mi mamá!”, recuerda.

“Era de ellos, y nos decían a doña Elieth y a mí que les había encantado mi talento y que estaban seleccionando gente para realizar una gira de 22 días a España... yo todavía tenía 17 años y mami dio todos los permisos. En cosa de días entré al grupo y a los ensayos y me seleccionaron (llora de nuevo... y diay, yo también) en cosa de días nos preparamos y así fui a dar a España por tres semanas, nunca había salido del país, nunca me había montado en un avión y de un momento a otro me cae esto del cielo, pero es que ve, ¿cómo no va a ser un milagro o a estar la mano de Dios ahí, que después de un año yo fuera a revisar el correo ese día justo cuando había llegado la invitación a la bandeja del email?. Antes de partir le hice una promesa a Dios, en medio de todo el agradecimiento, de que nunca más iba a volver a consumir...”

Pero Zorán insiste una y otra vez en que nada se habría movido sin los ruegos desesperados y, a la vez, llenos de fe de su mamá. “Yo siempre he dicho, por mi experiencia y por otras que he atestiguado, que no hay nada más efectivo que los ruegos de una madre”.

Eso sí, con toda transparencia cuenta que en medio de la satisfacción y contentera que vivió con tremenda oportunidad de viajar a Europa, aún hubo momentos en los que pensó en la droga, parte de su desintoxicación, pero fueron solo momentos y nada más no recayó.

Nace una estrella... literalmente

Tras haber visto y vivido lo inimaginable durante su gira por España, de regreso al país Zorán venía con un cúmulo de emociones. El espaldarazo que recibió por parte de los cantantes y la forma en que se desempeñó con sus destrezas vocales allá, sin siquiera tener 20 años, constituyeron un octanaje tremendo para él... y empezó a madurar y a escalar...

Hoy, en la madurez de sus 28 años -cumplidos en marzo-, Zorán se maravilla de cómo el dominó de su vida se ha ido acomodando de una forma maravillosa, incluidas las tres ocasiones en que se quedó fuera de Nace una estrella, tras haber acudido a las audiciones que, en ese momento, implicaban dormir en la calle, a cómo se pudiera, con tal de estar en la fila.

“Yo he entendido como nunca que cada cosa tiene su tiempo. Yo me frustraba mucho todas las veces que me dijeron que no... yo sabía que yo podía, entonces era muy duro... pero hoy, de nuevo, le doy gracias a Dios y a la ley de las buenas energías porque si a mí me hubieran seleccionado en aquellos momentos, posiblemente no hubiera tenido la madurez emocional que tengo hoy. Aunque incluso, en este último intento, ya seleccionado, entré en crisis y estuve a punto de renunciar sin haber comenzado ni con los ensayos”, cuenta Zorán y, de seguido, expresa sus temores del momento.

“Esto es enorme. Cuando me dicen que sí, entro en una gran felicidad pero paralelamente dimensiono el reto. Y como ya yo tenía tanta visibilidad en Instagram, como maquillista, o sea, no entraba como alguien desconocido, empiezo a sentir una presión gigantesca porque no cualquiera se enfrenta a medio país en vivo, en un programa tan visto”, comenta Zorán.

“Honestamente temí que me fueran a lapidar por ser homosexual... fue mi pareja, Jafeth, con quien tengo una relación desde hace ocho años, y también mi mamá y otra gente amiga que me quitaron esa idea de la cabeza y entonces seguí adelante... no sabés lo que fue recibir tantos mensajes de apoyo desde el día uno, y por su parte el canal me hizo sentirme muy cómodo desde el primer momento. Ellos respetan y no tienen injerencia en las preferencias sexuales de la gente, para ellos todos somos iguales, esto me empoderó en todo sentido”, agregó.

La caravana por Zorán

De cara a la gran final, Zorán no da nada por sentado y, por el contrario, alaba la solidaridad que ha imperado en esta justa.

“Imagínese --dijo el viernes antes de la última gala-- que yo estoy nervioso con el tema que me toca interpretar en la final, es La aurora, de Gaviota, y los primeros que aparecieron para darme apoyo fueron Leo Jara y Kike, quienes me llevaron aparte y me hicieron sus observaciones. Estas actitudes me sobreponen, estoy siendo muy feliz pero también te digo que el estrés y el reto me generan a menudo un gran desgaste emocional, o sea, yo todos los días paso en un vaivén de emociones. Claro que hay un desgaste ante semejante reto, todo el país viéndolo a uno... pero esa parte que decís sí he logrado dominarla, yo trato de distraerme de todo cuando estoy en el escenario, es como una comunión conmigo mismo y creo que mucha gente lo ha sentido así”.

Chascarrillos y esperanza

Entre las partes divertidas de la entrevista con Zorán, estuvo el tema del “arreglito” en su nariz y de la aventura con sus frenillos. Se muere de risa cuando le cuento que sé que el Dr. Gilberto Rojas le “chaineó” la nariz y también con el asunto de que corrió a quitarse los frenillos antes de tiempo, una vez que supo que estaba clasificado para Nace una estrella.

“No es una rinoplastia, sino una rinomodelación, un tratamiento no invasivo al que uno va cada seis meses. Con lo de los frenillos sí tuve que pegarle una mentirilla blanca a mi dentista, cuando le pedí que me los quitara, igual ya me faltaba poco para terminar pero luego le conté la verdad y hoy él es uno de mis principales fans”, cuenta el espontáneo Zorán, ese que casi nadie conoce pero que en la cotidianeidad es sumamente amoroso y amigable, aunque aclara que es de muchos conocidos pero de pocos amigos.

--Zorán, evidentemente debés haber soñado con la posibilidad de ganar. En tus sueños antes de dormirte, en estas noches que son de cuatro horas... contame qué pensás cuando te permitís atesorar esa esperanza...

-- Claro que sí, la presión sigue siendo gigantesca, el satisfacer las expectativas del público que ha sido maravilloso. Pero honestamente, por encima de todo, está mi mamá. Una decisión que me ha hecho sentirme muy feliz es que la gente de Canal 7, con lo especiales que son, me ofrecieron un apartamento cerca del canal para no tener que venirme de madrugada y tomar tres buses, de aquí para allá y a la vuelta. En principio me sonó la idea, pero cuando vi la emoción de mi familia, mi mamá, mi abuela, mis tías, mi pueblo... digo yo: ‘¿Cómo voy a vivir este proceso lejos de ellos?’.

Entonces preferí sacrificarme yo y viajo todos los días, pero la maravilla es que mi familia ¡mi mamá! están siendo partícipes de todo el proceso. Me chinean mucho, mi pareja desde hace ocho años, Jafeth, ha sido increíble, mi perrita Tita, que ya está viejita, sigue ahí día a día dándome apoyo. Fijate que no me han dicho muy bien, es como sorpresa, pero en el pueblo (Paraíso) se pagaron a hacer camisetas y entiendo que habrá una caravana de apoyo, y otra después si lo logro. Yo no doy nada por sentado, con todo lo que he vivido y lo que se viene después de Nace una estrella, ya gané. Lo digo con toda humildad y agradecimiento a tanta gente que ha creído en mí, empezando por mis compañeros y terminando por mis seguidores.

“Pero esto, todo esto, se lo dedico absolutamente a mi mamá. Solo ella y yo sabemos por qué”.

Yuri Lorena Jiménez

Yuri Lorena Jiménez

Periodista de la Revista Dominical desde 1992. En setiembre del 2010 asumió como editora de Teleguía. Premio a la Mejor Crónica a nivel latinoamericano otorgado en el 2001 por la Sociedad Interamericana de Prensa.