Farándula

Así son los días de Doris Kohn: ‘Quiero vivir 10 añitos más, el resto es gula’

Sus amores, su persona favorita, su temprana viudez, su sexualidad, sus ocho kilómetros de caminata diaria, los tiempos de pasar a puro arroz y frijoles y la forma en que le ha torcido el brazo al infortunio: de todo habló doña Doris, una de las chefs más reconocidas del país.

Con ella, uno no sabe si reír o llorar. Como no son acciones excluyentes uno ríe y llora a la vez porque eso provoca una tardeada con Doris Kohn o Doris Goldgewicht, quien usa indistintamente su apellido original o el de casada, heredado de su amado esposo Israel Goldgewicht, fallecido hace 12 años.

Próxima a cumplir 70 años en agosto próximo y quien a sus 66 se mandó a pista, literalmente, como participante en Dancing with the Stars 2015, Doris (así, entre compas) recibe a La Nación en su acogedora casa de Bosques de Lindora, en Santa Ana, ataviada con un fresco traje primaveral y con una andanada de pancitos de especies y otros flambeados con dulce de canela que casi se derriten en la boca.

Asombrosamente diestra en la cocina como anfitriona, hace lo suyo y rápidamente está lista, sentada con gracilidad en una silla de la sala de su casa, lista para el disparadero de preguntas que contesta sin cálculos de ningún tipo, y que le mueven a ella --y a nosotros-- risas, lágrimas, nostalgia, motivación... esa es doña Doris, quien no tuvo el menor empacho en hablar de todo lo que se le preguntó, incluida su relación con la muerte, su vida sexual, sus sufrimientos más profundos, sus batallas ganadas y, muy por sobre todo, de dónde obtiene el fuelle para permanecer como un roble a pesar de las arremetidas de la vida.

Con Doris hay una amistad fraguada desde hace varios lustros, sin embargo, es la primera vez que la trato como entrevistada y en esa introspección conjunta que logramos, conocí mucho más a fondo a la Doris de la tele, de la pista de baile, de los eventos faranduleros y quien ha sido la espectacular anfitriona en su casa de encuentros entre un grupo muy particular de WhatsApp, figuras todas conocidas por su quehacer en la televisión, excepto por quien escribe. Encuentros que, obviamente, tenemos en pausa desde hace 15 meses, por razones consabidas. Es una suerte de cofradía integrada por Doris Kohn, Patricia Figueroa, Maricruz Leiva, Amanda Moncada, Lorena Velázquez, Viviana Muñoz, Carolina Sánchez y quien escribe, o sea, yo.

El asunto de este chat viene a colación por temas que se tocarán más adelante pero que tienen que ver siempre con un ámbito constructivo, de apoyo de todas hacia todas, y en el que una de las primeras en tomar la iniciativa cuando las compas están en alguna contingencia, es Doris.

Aunque todas (antes de la pandemia, obvio) ofrecemos las casas para nuestros encuentros, Doris termina convenciéndonos con poco esfuerzo de que nos juntemos en su hogar, donde nos atiende con manjares espectaculares “a la tica”, en inventos criollos que las otras chefs presentes simplemente de deshacen en halagos. Y las que opinamos a pura intuición, ni para qué.

Con todo y todo, en medio del barullo, las reflexiones y las vaciladas de esos encuentros, pocas veces había tenido una charla más cercana con Doris, la cual se dio ahora en el contexto de esta nueva sección dominical de Viva, “Así son mis días”, la conocí más aún que en los últimos lustros que llevo de tratarla.

No deja de ser un tanto intimidante hurgar en la vida de alguien tan cercano con preguntas a quemarropa, pero a estas alturas Doris Kohn no se inmuta ni se complica: contesta sin ambages y con toda transparencia. Una delicia como entrevistada que le provocó risas y ojos aguados no solo a quien escribe, sino también al fotoperiodista John Durán, a cargo de las magníficas gráficas y el video que acompaña esta sentida entrevista.

— Mucha gente se impresionó ante un post en el que celebrabas el cumpleaños 50 de tu hijo. Más sorpresa nos llevamos al caer en cuenta de que en agosto próximo cumplís 70 años. ¿De dónde saca Doris esa energía que la tiene en pie a las 4 de la mañana, y la que le alcanza para pasar todo el día activa, empezando por sus ocho kilómetros diarios de caminata y meditación?

Sí, el mayor de mis hijos (Doris tiene un varón y una mujer) acaba de cumplir 50 años y yo, el 1° de agosto llego a los 70 años y sí, tengo demasiada energía. Quisiera como poder hacer más cosas, por los efectos de la pandemia he tenido mucho menos trabajo (en el negocio familiar Tips, en contratos como chef, en sus programas en redes sociales, etc), entonces me metí a estudiar comunicación alternativa y aumentativa, es una carrerita pequeña, en España (en modo virtual) pero estoy contenta porque a mí muchísima gente me ayudó a la hora de hacerme cocinera, de hacerme gente de televisión, en fin, mil cosas, y yo trato de devolver un poquito eso y la verdad es que estoy contenta porque creo que por unos 10 años más, que es lo que espero vivir, voy a poder ayudar con todo lo que estoy aprendiendo.

— ¿Cómo es eso de que te quedan 10 años “tuanis” --un dicho adquirido de Carlos Ramos, el Porcionzón cuando habla de su edad--, si ahora se dice que los 60 son los nuevos 50 y ahí va la colada, los 80 vendrían a ser como los nuevos 70?

— ¡Ayyy no! Yo quiero morirme a los 80 porque después de los 80 ¡qué pereza, pobrecitos mis hijos tener que cuidar a esta roca! No, no, yo me quiero cuidar solita y hacer mis cosas como las he hecho, pero para estos 10 años que vienen tengo muchos proyectos todavía, todo lo que estoy trabajando con mi programa de cocina en las redes sociales, ayudar a la Fundación ANIK, seguir con Tips... y no, no, hay mucha gente que ya a los 70 como se queda sin energía. Yo digo que ojalá tenga otros 10 años más pero así, seguir siendo productiva en todo sentido y nunca una carga para los míos ni para mí misma.

— Te casaste muy joven, como solía ocurrir en décadas pasadas, pero también enviudaste muy joven, a los 54, tras la muerte de tu esposo cuando él no había llegado a los 60. Él siempre está presente en tu vida, habitualmente le hacés recordatorios en redes durante algún aniversario.

Bueno, Isra (Israel) y yo nos conocimos y gustamos desde que yo tenía 13 años, imaginate. Nos casamos y estuvimos 37 años juntos, hasta que el maldito cáncer se lo llevó.

— Existe una percepción de que venís de una familia muy adinerada, pero he leído anécdotas en las que contás que has vivido varias crisis y que con costos llegabas a fin de mes. Incluso lo de vender juguetes en el Parque Central, para una Navidad. ¿Cómo han sido esos pasajes? Ahorita mismo, económicamente, has tenido una gran afectación por la covid-19. Durísimo también cuando se quemaron las bodegas…

Cuando nos casamos mi esposo y yo, él ganaba dos mil colones, ¢1.200 eran para todo lo demás entonces yo lavé, barrí, he trabajado mucho en mi vida, trabajé con mi esposo y trabajo con mi hijo (en Tips, negocio de utensilios y accesorios de cocina) y me siento muy honrada, muy orgullosa de las cosas que he logrado. Me gusta mucho el arte --como se darán cuenta-- me gustan mucho las artesanías, siempre que voy a un lugar en el que veo a una señora haciendo esas pequeñas cosas, eso me llena mucho... Pero claro que ha habido tiempos durísimos, incluido el presente, donde hemos tenido que despedir a gente que han sido como familia... y por muchos años, mientras levantábamos el negocio, pasamos de todo, sé lo que es pasar por bastante tiempo en operación arroz y frijoles, durante distintos períodos, la gente quizá no lo sabe pero hemos pasado épocas de trabajo duro, como ir a vender juguetes en Navidad, en el Parque Central, hasta la madrugada...

Y justo cuando ya estaban estabilizando, ocurrió el incendio en las bodegas de Tips, en el 2016...

— No te imaginás lo que es que le avisen a uno algo así. Nosotros duramos mucho tiempo viendo a ver cómo llegábamos a fin de mes, pero diay es lo que te digo, nadie tiene una vida fácil, nosotros tampoco y ha habido situaciones que juntas se ven como pequeñas grandes tragedias, pero por alguna razón yo tengo esa fuerza por dentro, no es que no me quiebro, claro que sí, pero desde siempre he sigo madrugadora y ya a las 4 o 5 estoy buscando qué hacer, cómo resolver, y ahí poco a poco las cosas se han ido dando, pero al día de hoy, hay que lucharla, especialmente con las batallas de la mente. Yo sigo y sigo y sigo, siempre inventando, haciendo cosas, estudiando... ¡no te digo que no me alcanzan las horas!

Otro trance difícil que afrontaron fue cuando nació Nicole, tu nieta, quien hoy es una muchacha especial...

-- (No había terminado de tocarle el tema de Nicole cuando se conmueve profundamente, se le quiebra la voz, pero podría jurar que de felicidad) ... Uy, ves, ahí sí me tocaste el alma... es que Nicole para mí es... me ha enseñado tanto.

Imaginate que Nicole para empezar era gemela, cuando nacieron todo se complicó y la gemelita de Nicole murió... vos no sabés lo que es ver a un hijo de uno enterrando a una hija, es de lo más devastador que me ha pasado en la vida, no recuerdo ahorita algo tan doloroso, pero bueno quedó Nicolita. Ella es cuadrapléjica, Nicole no habla, no camina, no sostiene su cuerpo y sin embargo le ha entrado a todo el conocimiento, como te digo, esos papás han sido brillantes porque le han dado todas las terapias habidas y por haber, por ejemplo Nicole nunca ha tenido que ser operada de las caderitas gracias a las terapias físicas, tiene su maestra, su profesora de comunicación alternativa, o sea por eso es que te dije que estaba estudiando esa rama, porque mi nuera formó la Fundación ANIK y hoy hay 46 niños, como Nicole algunos, y otros por dicha mejor que Nicolita, y esos niños que no tenían los recursos que tenemos hoy nosotros, tienen hoy terapia del lenguaje, terapia física y todo es gracias a Nicole, porque aprendimos de ella, que hay muchas cosas que sí se pueden lograr.

La paciencia, la sapiencia

Uno cree que no pero sí, es más lento el proceso, o sea las cosas no se dan de un día para otro, los emprendimientos que ustedes pueden tener hoy, no es que mañana van a ser millonarios, van poco a poco, mi negocio tiene 50 años, más han sido 50 años de recorrer y retrocesos, de hablar, y retrocesos, fueron muchos años de mucho trabajo, mucho pensar, mucho ver cómo salimos adelante, con las manos, con las armas que teníamos, a veces parecía que no se tenía más armas pero había que seguir, hay que seguir.

De hecho, sabemos de tus cuidados esmeradísimos para no contagiarte de la covid-19 por el factor de riesgo que implicaría para Nicole.

-- (Da un respingo) De hecho, ese ha sido uno de mis grandes fantasmas en este año y pico, por eso aunque ahorita estoy vacunada, permanezco aquí encerrada en la casa, solo voy a caminar pero siempre con estrictas medidas. Hasta hace poco pude regresar a mi casa porque durante más de un año me fui a recluir con Nicolita y en estricta burbuja a una casita que tenemos en Punta Leona, que la compramos hace añales, con mucho esfuerzo... (sonríe) es que a veces la gente cree que uno tiene casa en la playa y se imaginan una mansión, pero en fin, se compró con muchísimo esfuerzo y en esta coyuntura nos sirvió montones para cuidar a Nicolita y cuidarnos todos, aunque ya tanto tiempo ... diay, ya yo estaba deseando estar aquí, pero igual con todo y vacuna sigo sin moverme de aquí, esperando que pase esta situación tan dolorosa.

¿Cómo anda ese corazón?

-- No, no, este corazón está invadido por mi familia, por mis nietos, tengo pocos amigos pero buenos, con los que he hablado este año y pico y de verdad que cómo los atesoro porque ellos me han acompañado en esta soledad... muchas veces he dicho ‘¡Ay, qué bruta! ¿Cómo me quedé sola?’ Pero rapidito se me pasa (risas).

Por eso pero ¿tendrías novio, te gustaría volver a enamorarte?

— ¡Diay, la soltería después de la viudez es como volver a ser virgen! (se carcajea)... Mirá, como dije, hay días que sí, uno siente alguillo de soledad, pero la mayor parte del tiempo, donde pienso que me tengo que acomodar a otra persona en tiempos en que ya yo soy tan independiente... y que tendría no solo que gustarme a mí, sino que también tiene que gustarle a mi familia, ¿verdad? Porque somos un combo y los combos vienen juntos... ¡Ay, qué pereza! Ya yo no sé si yo podría compartir una cama con nadie, duermo tan rico (carcajadas).

De buenísima fuente supe que cuando estuviste en Dancing te salió más de un enamorado...

— Ah no, ¡eso sí he tenido! Jóvenes, viejos, de mediana edad... ¡vieras vos qué montón de admiradores y enamorados he tenido, según ellos, ¿verdad? Pero más bien he cerrado las puertas y rapidito, por respeto a mí persona también, ¿verdad?

¿Cómo se maneja la sexualidad en la viudez, o en épocas maduras, sobre todo de alguien tan expuesta mediáticamente. ¿Has tenido alguna canita al aire?

-- No. De verdad que no, ¡es que no me ha interesado! Curiosamente, la verdad es que fui muy feliz en mis relaciones sexuales con mi esposo, disfrutamos mucho la sexualidad y te cuento que de las cosas más duras para mi esposo fue el día que ya no pudo tener relaciones sexuales, y para mí fue duro pero yo lo entendí perfectamente y no he necesitado porque por lo mismo, mi esposo siempre fue amable, considerado, condescendiente, nunca tuve que decir ‘Me duele la cabeza’, pude decir ‘no tengo ganas’, pude hablar de lo que me gustaba y de lo que no me gustaba, por eso te digo: es que yo no solo perdí al amante, perdí al amigo, perdí a esa persona que se hizo conmigo grande, entonces llegar y que me toque una cana al aire que yo no puedo decir qué sí y que no... (...) Lo que fue, fue, lo gasté todo en mis 38 años de casada (risas) ¡con eso te dije todo!

Yuri Lorena Jiménez

Yuri Lorena Jiménez

Periodista de la Revista Dominical desde 1992. En setiembre del 2010 asumió como editora de Teleguía. Premio a la Mejor Crónica a nivel latinoamericano otorgado en el 2001 por la Sociedad Interamericana de Prensa.

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