
La ilustradora japonesa Akiko Hayashi falleció a los 81 años a causa de una neumonía, informó la editorial Fukuinkan Shoten. Su nombre se asocia a Studio Ghibli, ya que su trabajo como ilustradora en Kiki: Entregas a domicilio aportó la primera identidad visual a la obra que más tarde se convertiría en un clásico del estudio.
La compañía confirmó que la artista murió el 1.º de julio mientras estaba hospitalizada en Nagano, Japón. Su funeral fue privado y asistieron sus familiares.
Hayashi era considerada “una de las artistas más importantes de la literatura infantil japonesa”, según críticos y editores. Con más de 50 años de trayectoria, dejó un legado notable: la editorial Fukuinkan estima que los libros en los que participó superan los 20 millones de ejemplares impresos.
Nacida en Tokio en 1945, estudió Bellas Artes en la Universidad Nacional de Yokohama. Tras trabajar como ilustradora para diversas revistas, debutó oficialmente en 1973 con Kami Hikoki (Avión de papel), obra que marcó el inicio de una carrera que se convirtió en referencia para varias generaciones.
Su estilo se distinguió por una sensibilidad especial para captar emociones, expresiones y gestos cotidianos de la infancia, rasgo que la hizo muy querida entre lectores y familias.
Entre sus títulos más celebrados figuran Hajimete no Otsukai (Mi primer mandado), Kon to Aki (Kon y Aki), Otsukisama Konbanwa (Buenas noches, Luna) y Ofuro Daisuki (Me encanta bañarme), obras que vendieron millones de copias y fueron traducidas a varios idiomas.
Su trabajo visual en la primera edición de la novela Kiki: Entregas a domicilio (Majo no Takkyūbin), escrita por Eiko Kadono y publicada en 1985, dio identidad gráfica a la joven bruja. Años después, esa historia inspiró la película homónima de Studio Ghibli dirigida por Hayao Miyazaki; aunque el filme presentó un lenguaje visual distinto, muchos seguidores siguen reconociendo en las ilustraciones de Hayashi la primera representación de Kiki.
Con su partida, Japón perdió a una de las principales exponentes del libro ilustrado; su obra, sin embargo, permanecerá en hogares y bibliotecas, donde continuará evocando la memoria de la infancia y, para muchos, la primera versión visual de Kiki.

