
¿Qué pasa cuando unos adultos se sientan a hacer un disco para niños y, en lugar de decirles qué deben escuchar, más bien deciden volver a jugar?
El resultado es un cuento convertido en música con un bosque, un río, felinos y tiburones que bailan al ritmo del merengue, el reggae, el rock y hasta el afrobeat. Ese cuento tiene un nombre: Baile a tierra, un disco costarricense que nació en el juego y que se convirtió en una expresión de la naturaleza que encanta a niños de 0 a 100 años.
El proyecto musical del estudio Pee-pah! Fábrica de Sonido, del productor Andrés Cervilla y Teresa Brenes, y realizado en colaboración con Fabricio Walker y Karol Barboza, es una oportunidad para disfrutar de la música con un mensaje de sostenibilidad en este Día del Niño y la Niña.
Baile a tierra no es un disco infantil común: habla de la infancia, pero no solamente es para los niños; los grandes también lo pueden gozar. Está construido desde la diversión, pero también desde la conciencia y el aprendizaje. Les habla a todos los que alguna vez dibujaron sin saber que estaban creando, a quienes inventaron historias y a los que bailaron sin preocuparse demasiado por si alguien estaba mirando.
“Para mí fue clave volver a ser un niño”, contó Cervilla. Esta frase resume a la perfección el disco.
La idea del álbum se viene formando desde hace varios años. El productor soñaba con hacer un proyecto destinado a unir familias, pero tenía una condición para sí mismo: no quería hacer música que los adultos sintieran que “debían soportar” mientras los niños la escuchaban.

“Quería música infantil, pero que los papás y las mamás al escucharla no se volvieran locos”, explicó el artista. Su propósito entonces fue construir una opción para todas las edades, pero con un grado de complejidad musical.
“Una de las cosas más importantes de este disco es que, no por ser música infantil, tiene que ser de ‘menor calidad’. Tiene muchos arreglos, fue una producción tratada con la misma responsabilidad que uno tendría para un disco para adultos”, manifestó.
Esa calidad, precisamente, fue reconocida recientemente en los premios ACAM (Asociación de Compositores y Autores Musicales de Costa Rica). Cervilla recibió el premio a persona productora del año; además, el disco obtuvo una mención honorífica en la categoría infantil y una nominación a disco del año.
“Los reconocimientos son un precedente”, consideró Cervilla.
Música infantil que no es solo para niños
En primera instancia, la concepción de Baile a tierra tuvo como base la melodía de las canciones. Cervilla y Walker comenzaron con instrumentales y, cuando el sonido estaba listo, empezó el juego.
Tomaron hojas de papel y, como cuando eran pequeños, dibujaron inspirados por los sonidos. Intercambiaron trazos y dejaron que las imágenes les fueran dictando el camino hacia las historias.
“Todo nos empezó a apuntar a la naturaleza, a los ríos, a los animales. Descubrimos que podíamos escribir sobre el agua, sobre ir de aventura al bosque. También aparecieron los felinos salvajes y los tiburones”, recordó.
El método fue tan sencillo como liberador: jugar primero y encontrar las respuestas después. “Fue nada más conectarnos y pensar como niños. Divertirnos en el momento de la creatividad y bailar mientras lo hacíamos”, agregó.
En la grabación de Baile a tierra participaron grandes y chicos. Lisa y Santiago, sobrinos de Cervilla, prestaron sus voces para los coros de las canciones. Sin embargo, la producción también cuenta con la participación de grandes con experiencia.
Lilo Sánchez e Iñaki Iriberri, de la banda panameña Señor Loop; Wendy Losada, de Musicalmente Criando, desde Venezuela; así como los costarricenses Jaguar y Kumary Sawyers (Un Rojo), Nakury, Mike Joseph, Berenice Jiménez, Donny Rivas, Alejandro Chacón, María Matamoros y Daniel Solano aportaron su talento en voces y hasta en algunas de las composiciones.
“Me honra demasiado tener esas participaciones tan genuinas de gente tan querida”, afirmó Cervilla.
Más allá de la música y el mensaje, que claramente es de naturaleza y conservación, Baile a tierra tiene escondida una historia que suma a la experiencia: la aventura inicia al amanecer y termina de noche.
El viaje de las canciones lleva al público a un paseo por bosques, donde llega a conocer a los animales y sus hábitats. Luego, el disco avanza y se da un paseo por una poza con grandes aventuras, va al mar y, al final, mientras la música baja las revoluciones, llega el momento de volver a casa a descansar.
Además, la experiencia también es audiovisual. En YouTube están disponibles los videos del álbum con una carga de colores, sonidos e interacción. Una pequeña travesura de Baile a tierra es que hay una canción que se convierte en un juego de detectives.
En Tiburón aparecen unas frases incomprensibles para el oído común:
TI-YO
TI-JA
TI-MÁS
BU-CO
BU-ME
BU-RÍA
RON-TI
RON-BU
RON-RÓN
Hay que escuchar la pieza con atención y tener una imaginación infantil para descifrar el mensaje secreto.
Música con mensaje de conservación
La concepción de Baile a tierra inició en el 2021, pero fue hasta el 2025 que vio la luz.
El estudio Pee-pah! Fábrica de Sonido recibió hace unos años el apoyo del programa Auge, de la Universidad de Costa Rica. Desde entonces, Cervilla sabía que quería trabajar en un proyecto in-house, un proyecto hecho con el recurso de talento interno y que, a la postre, creció con la colaboración de amigos y colegas.
“El estudio se especializa en el diseño de sonido, pero teníamos como proyecto desarrollar algo propio y, a partir del apoyo de Auge, surgió la idea”, recordó Cervilla.
“Fue nada más conectarnos y pensar como niños. Divertirnos en el momento de la creatividad y bailar mientras lo hacíamos”
— Andrés Cervilla, productor 'Baile a tierra'
Después de un proceso de maduración que Cervilla consideró muy necesario, el disco creció a pasos gigantes hasta convertirse en lo que hoy suena en el álbum. Tras su publicación, recibió otro respaldo muy especial por parte de Esencial Costa Rica por su vínculo con la sostenibilidad y con elementos que hablan de nuestro país.
“Es un trabajo genuino, puro y sin ambiciones. Cuando se presentó el trabajo, ellos no dudaron ni por un segundo en que era apto, que promovía al país, la sostenibilidad y esas cosas particulares de Costa Rica”, manifestó el productor.
Baile a tierra cuenta con el reconocimiento Marca País gracias al compromiso de sus canciones con la sostenibilidad y su alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pertenecientes a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Es un proyecto que demuestra cómo la música puede ser una herramienta para educar, inspirar y conectar a todas las personas sin importar su edad. Desde Esencial Costa Rica respaldamos iniciativas como esta porque reflejan nuestra identidad cultural y, al mismo tiempo, transmiten valores de sostenibilidad y creatividad que son parte del ADN del país”, comentó Adriana Acosta, directora de Marca País, en una nota publicada en el sitio web oficial de Esencial Costa Rica.
Otro apoyo fundamental para Baile a tierra que Cervilla destacó fue el trabajo en colaboración con el Parque La Libertad, donde el disco fue presentado de manera oficial para la comunidad de Desamparados en un evento público. “Hicimos un foro y la presentación; el Parque La Libertad ha sido un gran aliado en diferentes proyectos culturales que hemos trabajado”, comentó Cervilla.
Baile a tierra es una aventura musical para personas de 0 a 100 años. En este Día del Niño y la Niña, la invitación está abierta para escucharlo y descubrir que la música, el juego, la naturaleza y la diversión son para todos.
