
Detrás del maquillaje impecable, los tacones altos y las luces del set, habita una mujer que ha tenido que aprender a separar la fama de su vida cotidiana. Aunque Keyla Sánchez hoy se muestra como una “mamá gallina”, presente en todo momento, confiesa que en el pasado el ritmo de la radio y la televisión la consumían, hasta que un día común, una frase de su hijo la hizo detenerse por completo.
“Me acuerdo perfectamente de una vez que estaba en el Parque de Diversiones con él; tenía como cuatro o cinco añitos. Me llegaban a pedir fotos y fotos mientras estábamos almorzando. Ya por la quinta foto me senté y él me dijo: ‘Mamá, ¿puedes dedicarme tiempo?’”, recordó.
En ese instante afirma que algo cambió en ella. “Yo ahí reaccioné y dije: ‘Sí, tiene toda la razón’. La gente no lo sabe, pero uno tiene que aprender a separar”, comentó sobre el instante en que entendió que debía dejar de lado su faceta de figura pública al estar en familia.
A raíz de ese golpe de realidad, Sánchez comprendió que el éxito profesional no podía competir con las vivencias junto al menor de edad.
“Llegó un punto mucho antes del accidente donde yo dije: ‘No estoy disfrutando a mi hijo’. Llevaba un ritmo de vida donde mi hijo estaba creciendo y no hay nada ni nadie que compre el tiempo. El dinero puede comprar muchas cosas, nos puede dar muchas facilidades, pero el tiempo nada te lo devuelve ni nada lo compra y se nos va entre las manos”.
Actualmente, a la presentadora se le ve disfrutando el tiempo junto a su hijo y también gozando de su trabajo.
