
Jazmín Salas, esposa del exfutbolista Christian Bolaños, contó por primera vez de forma pública la caótica experiencia que fue vivir en Dinamarca el embarazo y nacimiento de su hijo Cristiano.
Salas contó que el segundo de sus hijos, quien ya tiene 18 años, se gestó cuando el ícono del Saprissa fue fichado para jugar con el FC Copenhague. En ese momento, Bolaños debía estar tres meses solo en suelo danés, por lo que ella decidió dejar de tomar las pastillas anticonceptivas.
Sin embargo, el futbolista regresó al país por una convocatoria de la Selección de Costa Rica y Salas olvidó que había dejado la medicación. Durante esas semanas, asegura, se sentía “extraña” y cuando Christian volvió a marcharse a Europa, una prueba de embarazo le confirmó lo que se sospechaba.
Entonces, tomó el teléfono y por llamada internacional le dio la noticia. “Él me dijo: ‘Ok’ (risas). Se lo tomó muy tranquilo”, detalló.
Luego, a Jazmín le tocó el momento de mudarse junto a su esposo y allí llegaron los retos. Salas tuvo que afrontar su embarazo sin saber el idioma del país (ni siquiera dominaba el inglés) y viviendo fuera de Costa Rica por primera vez.

Además, una de las situaciones más incómodas e inusuales fue que el médico del Copenhague fue su ginecólogo. Esto ocurrió porque él también fungía como doctor de cabecera y en Dinamarca, de acuerdo con la costarricense, es obligatorio acudir a esta figura para que se le avale ir a una clínica privada.
“No es como acá, que uno puede pagarse el ultrasonido las veces que uno quiera. No, son tres ultrasonidos, como mucho, en todo el embarazo. Programar cesáreas, no: a parir. Una cesárea es por algún problema de urgencia”, comentó.
“Hay que estar en contacto con las parteras, que es una clínica donde solo atienden mujeres. Es como la municipalidad de aquí, pero la comuna allá incluye todo, hasta traductora; me acuerdo de que la mía era una chica de Perú”, afirmó.
Finalmente, tras varios meses de conocer, a fuerzas, cómo funciona el sistema de salud danés, llegó el día del parto. Salas rompió fuente en la noche y al avisarle a Bolaños, el jugador tuvo una reacción que no era la esperada.
“Dijo: ‘No, todavía no’, y hace ¡je! (gesto de volverse a dormir). Me dijo: ‘Pregúntele a mami’. ¿Y yo qué voy a preguntar? Si era agua (risas). Y le dije: ‘Mirri, Mirri (su suegra), vea lo que tengo’, y me hace: ‘¡Ay, se nos cayó la ida al centro! Usted de hoy no pasa’”, relató.
No obstante, sí llegó a tiempo al hospital y el parto fue exitoso y rápido. La tica recuerda con humor que en Dinamarca hasta estaban preocupados porque solo había una enfermera por paciente. En unas cuantas horas fue dada de alta, sin mayor novedad, lo que también le llamó la atención.
“Me monté al carro y me fui para mi casa. Y ya, eso fue todo. Después llegaron unos vecinos, hasta brindaron, yo no podía brindar, claramente. Y ya, para ellos allá eso es todo como una transacción más”, expresó.
