
Una foto hubiese sido casualidad, cinco fotos una ligera curiosidad, veinte fotos una sospecha... Pero lo sucedido con la modelo Kelleth Cuthbert el pasado domingo fue cosa seria (o más bien, todo lo opuesto).
Pues, con la entrega de los Globos de Oro, la recurrente modelo de Hollywood –que no gozaba de gran popularidad hasta este fin de semana– se disponía para hacer un trabajo clásico de bajo perfil: repartir botellas entre los invitados mientras llegaban al evento.
Las alfombras rojas no suelen ser más que una quema de ansiedad para los espectadores más ansiosos, un batido de flashazos para los trajes más hermosos y aberrantes, pero nunca el punto de lanza para la conversación de la noche.
Para esta entrega de premios, la inesperada figura de la modelo Cuthbert fue de primera plana (literalmente). Su casual posicionamiento entre los invitados a la gala la dejó en el epicentro fotográfico, donde todas las agencias de comunicación procuraban llevarse un jugoso retrato de las estrellas de turno.
La sorpresa fue que, en muchísimas fotografías, la modelo se coló entre los famosos con su llamativo vestido azul, sonrisa profunda y mirada que por momentos hasta alcanzaba a los mismos lentes que veían los famosos.
De pasar a ser un día más de trabajo, el rostro de la modelo inundó el Internet. “No es la peor manera de pasar un domingo”, dijo con sarcasmo la modelo antes de comenzar su trabajo, para que tan solo horas después fuera el rostro favorito de Facebook, Twitter e Instagram.
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Sus divertidas e inesperadas apariciones en la mayoría de fotografías robaron la atención de los espectadores y, por llevar una bandeja con botellas de agua de la marca Fiji, rápidamente los cibernautas le asignaron un sencillo apodo: la chica Fiji.
Fue así que se construyó el primer meme del 2019, uno que resulta difícil de resistirse y del cual pareciese conocer poco.
Entonces, ¿quién es la muchacha detrás del primer fenómeno cultural de este año?

Pues rápidamente muchos medios de entretenimiento de Estados Unidos se dieron la tarea de conocer de alguna manera a la nueva estrella.
Lo primero que se supo fue de su nacionalidad. La modelo, radicada en Los Ángeles por su oficio, es originaria de Toronto, Canadá. Además, con rapidez se dio a conocer que Cuthbert es ficha del conglomerado Wilhelmina Models (empresa que cuenta con el nombre de Kendall Jenner entre sus listas) y por primera vez se encontraba trabajando en esta entrega de premios.
“Cuando tomé un descanso y revisé mi celular estaba explotando. Fue ahí cuando entendí por primera vez la magnitud de lo que estaba ocurriendo”, dijo la modelo al portal USA Today.
“Hay un montón de fotógrafos en todas partes. No importa dónde estés parado, estás en el fuego cruzado de cada disparo fotográfico. Tienes que tener buena cara, al menos, si vas a estar flotando en el fondo con frecuencia”, contó entre risas para justificar sus miradas a las cámaras.
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A partir de allí, otros ligeros datos sobre su vida se han develado. Por ejemplo, que la modelo se casó el pasado octubre con Christopher Von Steinbach, fotógrafo que colabora en la revista Playboy.
Además, se ha sabido que la norteamericana es una activista del trabajo social, razón por la que que se ha enfocado en colaborar con marcas prosalud mental. También, ella misma ha confesado que la música es parte de su día a día pues es guitarrista.
Curiosamente, uno de los datos que parecerían más esenciales de su vida se desconoce: la edad. Muchos rumoran que tiene 23 años, pero la modelo mantiene la cifra en incógnito.
Por su parte, la empresa Fiji la ha convertido en la trabajadora más consentida de sus filas. No es para menos, pues la marca también tomó una envidiable e inesperada popularidad.
Se calcula que más de 12 millones de dólares fueron virtualmente ganados por la empresa a causa del publicity provocado por los memes. La marca hasta bromeó con que la canadiense fue la mejor actriz de reparto en cada fotografía.
Eso sí: Cuthbert puede presumir que fue la única figura que no necesitó llevarse una estatuilla de oro para traerse consigo las primeras planas de los medios mundiales. No importa cuánto dure su fama, pues esta clase de sorpresas las recibe con los brazos abiertos y la mirada atenta por si algún otro lente la espera para otro milagro.
