
Desde cualquier punto de la hectárea que mide el terreno que alberga este centro de entrenamiento se impone la vista al denso y verde bosque lluvioso del Parque Nacional Braulio Carrillo.
Aliados a esos impresionantes miradores panorámicos, el viento sopla sin ningún pudor y el aire puro oxigena la mente, una fórmula suficientemente alentadora como para aceptar el desafío que invitan las múltiples pruebas que se ubican a lo largo y ancho de esa parcela.
Desde una de las colinas de San Jerónimo de Moravia se erigió MudCamp, un centro de entrenamiento orientado a retar las habilidades físicas y mentales a través de 15 pruebas de alto impacto, que llevarán al límite la adrenalina con el barro como anfitrión.
Carlos Gutiérrez, gestor de este proyecto, dice que MudCamp nació de la nada: un día de julio del año pasado, él estaba con sus peones en la propiedad y de un momento a otro se le ocurrió tomar una pala y comenzó a cavar huecos y a darle forma a un circuito donde ubicaría distintos juegos de alto impacto físico.
“Solamente se me ocurrió hacerlo. A veces nos hace falta el contacto con la tierra, incluso hasta para sanar”, dice Gutiérrez frente a aquel campo, que hace de su barro uno más denso cuando está en actividad.
MudCamp se inspiró en algunas de las experiencias que vivió Gutiérrez en ejércitos como el de Dinamarca, donde participó por un tiempo cuando estuvo allá estudiando Ingeniería Agrónoma especializada en Nutrición de cerdos. También involucró la formación que él tuvo en artes marciales.
Convivio Mud CampCompartimos la experiencia vivída en este hermoso y enérgico día. Muchas gracias a todos los participantes que nos acompañaron durante la realización de esta convivencia. Agradecemos tambien a todos nuestros patrocinadores.
Posted by MudCamp Costa Rica on Monday, November 18, 2019
“Algunas de las pruebas son de entrenamiento militar como las que implican escalar paredes o las que son con mecates; otras son barreras que se me ocurrieron ponerlas, algunas inspiradas en Spartan Race (competición de obstáculos de gran fama en el mundo)”, señala el propietario de MudCamp.
De esa manera, el lugar se plantea como una opción para el entrenamiento físico olvidando las máquinas de gimnasio y los box de CrossFit, pero no la condición física de sus retadores, quienes necesariamente requieren de buen estado atlético.
“MudCamp está abierto para el público general, pero está dirigido para personas que, por lo menos, medio entrenen. Lo ideal aquí es que las personas tengan una cierta condición física por las características de las pruebas. Generalmente viene mucha gente de gimnasios o que practican CrossFit aunque los entrenamientos de aquí son muy distintos a los de alzar pesas, lo de MudCamp es guindarse a mecates, hacer pasamanos, escalar, caer en agua...”, subraya Gutiérrez.

Más que un reto físico
Sin embargo, en los meses que lleva funcionando, MudCamp se ha planteado como una importante opción para los team building que procuran algunas compañías entre sus colaboradores, con el fin de impactar la productividad, actitud y convivencia en el ambiente laboral.
“Aquí se enfrentan un montón de miedos y situaciones que en las oficinas no se presentan y esa experiencia ha sido muy enriquecedora para las compañías que nos han elegido para esa actividad. A mí me gustaría que la gente pueda venir y disfrutar en este campo para que logren contacto con la naturaleza y el aire. En un gimnasio, por ejemplo, no se respira aire puro; aquí sí. Estas vistas bellísimas recrean”, agrega Carlos Gutiérrez.
MudCamp funciona principalmente los sábados y los domingos de 9 a. m. a 4 p. m. para el público general. De lunes a viernes, el lugar solo está habilitado para contrataciones específicas de algunas compañías o el desarrollo de algunos torneos como la Copa Independencia que en su edición del 2019 se alojó en ese espacio, reuniendo a más de 300 atletas en todo su terreno, cuatro de ellos con alguna discapacidad física.
Al “campo de batalla” que representa MudCamp hay que agarrarlo por los cuernos, sin pensarlo mucho y sin miedo alguno. En el camino, el lugar procura la motivación de las personas que aceptaron el reto con algunos banners que, distribuidos con algo de estrategia en el terreno, se levantan como banderas de inspiración con mensajes como: “En tu interior está tu grandeza: déjala salir” o “La fuerza no proviene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable”; entre otros.
El circuito de MudCamp es desafiante desde la primera prueba, de ahí lo necesario de asumir la competencia, antes que nada, como un reto personal; la parte competitiva la despertará después, al ritmo de cómo fluya la adrenalina.
Una barrera de altura con movimiento es el primer obstáculo al que se enfrentará. “Al principio se ve sencillo, pero no es tan fácil”, dice Carlos Gutiérrez cuando explica que la inestabilidad que se experimenta durante el ascenso y descenso de la estructura responde a que, a propósito, el alambre negro que forma la cuadrícula no está del todo tenso.
Superada esa prueba, la que continúa se planta como el primer gran reto psicológico. Se trata de una prueba que, de manera muy coloquial, la llaman la prueba de los palos –realmente ninguno de los obstáculos tiene un nombre concreto–.
Se trata de una hilera de troncos con distintas alturas pero un mismo grosor que se deberán cruzar saltando. “Si esta prueba se logra la primera vez, todas las demás veces que deba realizarla le resultará muy fácil de hacer y así nos pasa en la vida: a veces no hacemos una cosa por miedo o por temor, pero cuando nos animamos, después todo es más sencillo”, explica Gutiérrez.
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Posted by MudCamp Costa Rica on Monday, November 18, 2019
Avanzará en el circuito con una intimidante prueba de equilibrio en una barra inclinada que deberá cruzarla tan rápido como su habilidad se lo permita.
De ahí pasa al siguiente obstáculo: una estructura de alambre de púas instalada a pocos centímetros del suelo y que deberá pasar arrastrado. “Es una prueba que la mayoría de personas la hace y muy rápido. Es sencilla siempre y cuando no levante la cabeza o el cuerpo mientras la desarrolla”, dice el propietario de MudCamp.
Aunque desafiantes, esas primeras pruebas le servirán solo para el calentamiento. Lo explosivo del circuito comienza inmediatamente después de arrastrarse por debajo de los alambres de púas con un salto con el que deberá sortear una fosa de agua ubicada ahí a propósito.
El sentido de la prueba es que el salto no sea tan exitoso y que el retador caiga dentro de la poza improvisada con agua y tierra y de unos 40 metros de profundidad. Que se moje es lo que busca este obstáculo, pues la siguiente prueba del circuito es una barrera de cerca electrificada que hará más probable el choque eléctrico si se llega mojado.
“Hay que tener mucha suerte para recibir el golpe eléctrico, pero es una prueba divertidísima y la que más temor causa entre los atletas. La idea es pasar el obstáculo muy rápido”, especifica Carlos Gutiérrez.

Adrenalina pura
Pero el desafío se comienza a proyectar cada vez más complicado por el cansancio, el nivel de barro que puede llevar sobre sí a esa altura y lo que se le planta al frente: El potro. Esta prueba consiste en un tronco instalado en posición horizontal y a una altura particular respecto al “piso”.
Se deberá cruzar sentado y “a caballito”. A pocos metros del extremo final del tronco se levanta una pared de casi dos metros y medio de altura que deberá pasarla con un salto.
Pero no es la única porque al otro lado se volverá a topar con otra pared de cuatro metros que hay que escalar con la ayuda de un mecate.
Al otro lado de esa estructura una loma de barro espera al retador, quien deberá descenderla para dirigirse a una prueba de llantas que hay que brincar.
“Esta otra pared pensé que sería más sencilla, pero la tierra mojada les complica la vida. Aquí es donde más se atrasan”, cuenta Carlos Gutiérrez respecto a la prueba siguiente a la de las llantas, que son dos colinas de barro de una altura importante que se deberán subir y bajar para darle continuidad a su circuito.
La bajada se complica porque inmediatamente descendiendo hay otra poza de agua que hay que cruzarla, para luego adentrarse en unos estañones que funcionan como túnel.
“El túnel de estañones es fabuloso. Hay gente que llora porque les da claustrofobia debido a que es pequeño, pero esta prueba enfrenta a las personas a esos miedos y también los reencuentra con alguna etapa de la infancia o de la vida”, sostiene Gutiérrez.
El circuito comienza a llegar a su fin en una prueba que medirá su agilidad aún más. Ahora deberá saltar varios “marcos de madera” de distinta altura para dirigirse a una prueba de troncos que atraviesan una poza improvisada por encima. Cada participante deberá pasar de un lado a otro en pareja con otro competidor.
Superar ese obstáculo lo encaminará a las pruebas finales: una de mecates que lo dejará suspendido en el fango y el pasamanos que también tiene como amenaza el barro de otra poza.
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Posted by MudCamp Costa Rica on Friday, January 3, 2020
“Básicamente aquí termina el circuito, pero hay otras cosas más por hacer si la gente lo desea como un ‘barrobol’ (una cancha que simula ser de voleibol de playa solo que en la montaña y con barro) o rápel”, agrega Carlos Gutiérrez.
También está el tradicional palo encebado –muy popular en la Costa Rica de antaño– y la posibilidad de desarrollar una carrera que lo llevará por el resto de la propiedad hasta un río que deberá cruzar para retomar el regreso, por otro sector, al campo de entrenamiento.
A mediano plazo, MudCamp ampliará su circuito con 10 pruebas más, siempre alineadas a potenciar y retar sus habilidades.
Gutiérrez explicó que la idea es que el circuito opere bajo el sistema de competencias, de ahí que cada prueba es de cuatro plazas para dar la opción de que hayan cuatro personas participando a la vez.
Por lo anterior, para hacer uso de las instalaciones de MudCamp se requiere reunir un grupo de mínimo cuatro personas. Por cabeza, el precio de ingreso a MudCamp es de ¢10.000, para grupos mayores de 30 el precio incluye hidratación y frutas.
MudCamp cuenta con un área de duchas porque nadie se libra de salir bien embarrialado.

