Andrés Díaz P.. Hace 6 días
Fabii Puffle ha ganado popularidad gracias a su estilo, el cual puede cambiar en poco tiempo y con mucha facilidad. Foto Rafael Murillo
Fabii Puffle ha ganado popularidad gracias a su estilo, el cual puede cambiar en poco tiempo y con mucha facilidad. Foto Rafael Murillo

Son las 11 de las mañana del tercer miércoles de enero. Las fuertes corrientes de viento no frenan el rutinario movimiento en el parque Central de San José.

En una esquina hay un predicador, que con una biblia en la mano, vaticina que el fin de los días se acerca. A los pocos metros, un vendedor de lotería recoge su mercancía desparramada sobre el asfalto, una jugarreta de la incesante brisa. Toda esta escena es registrada en una story de Instagram, tomada por un grupo de chicos con atuendos que, para los nacidos antes de 1995, pueden resultar extravagantes. Los jóvenes alardean sus melenas de colores y su colección de perforaciones en el rostro, mientras disfrutan del epílogo de sus vacaciones .

Fabiola Hernández observa todo lo que pasa desde la ventana de una oficina, ubicada en el último piso del restaurante esquinero, Antojerías el Burro Loco. La chica vacía una bolsa grande de papas tostadas con aderezo de cebolla y, mientras disfruta de su soledad, se ríe de lo que ocurre en el parque Central.

Hernández en carne y hueso es un chica normal, retraída e incluso tímida; sin embargo, cuando está frente a cámaras se transforma en su alter ego, Fabii Puffle. Esta transformación es digna de pertenecer a una viñeta de un manga como Sailor Moon o Sakura Card Captor. Puffle es colorida, espontánea, coqueta y otro montón de calificativos que le dan forma al término japonés Kawaii.

Gracias a esa espontaneidad, esta chica normal de la capital se ha convertido en una figura que amasa a más de 700.00 suscriptores en su canal de YouTube, bautizado, desde el 2015, Fabii Puffle.

Quizá sin quererlo, Hernández terminó convirtiéndose en una influencer. Sí, ese término tan prostituido y que los mayores de treinta años se sienten tan orgullosos de ignorar (o de insultar). Pero Puffle es de las de verdad, al menos así lo pensó la marca de celulares Huawei cuando la coronó como la Youtuber más prominente del país y le regaló una tableta, una cámara y un celular durante un encuentro que se realizó en diciembre del año pasado.

Para llegar a la oficina de esta youtuber criolla hay que subir dos pisos, atravesar un bar y una cocina. Fabiola nos recibe con un atuendo casual conformado por unas zapatillas, un pantalón corto y una camisa negra, la cual pertenece al catálogo de su línea de ropa llamada Magical Tears.

La josefina tiene su cabello corto teñido de anaranjado, tiene dos perforaciones en la nariz y porta unos anteojos de lentes circulares que remiten a la protagonista de la cinta Natural Born Killer, de Oliver Stone.

Fabiola es acompañada por su publicista Pablo César Alvarado (mejor conocido como Don Metal), quien pertenece a la productora audiovisual liberiana At Bash Promo and Entertainment. Ninguno de los dos supera los 22 años, pero saben cómo hacerse camino en la jungla de los influencers y, en este momento, el uno confía en el otro a ciegas.

Viva conversó con Hernández, quien se refirió a cómo atravesó su adolescencia de ser una chica normal del Instituto México a un extravagante personaje en el mundo virtual.

La josefina habló de sus ambiciones, sus ganas de devorarse al mundo, su veneración a las Fiesta Fries de Taco Bell, de sus depresiones y de cómo logró que su voz hiciera eco en una generación que creció al lado de las pantallas táctiles y la ansiedad que genera el escrutinio de las redes sociales.

Gracias a esa espontaneidad, esta chica normal de la capital se ha convertido en una figura que amasa a más de 700.00 suscriptores en su canal de YouTube, bautizado desde el 2015 como Fabii Puffle. Fotografía Rafael Murillo
Gracias a esa espontaneidad, esta chica normal de la capital se ha convertido en una figura que amasa a más de 700.00 suscriptores en su canal de YouTube, bautizado desde el 2015 como Fabii Puffle. Fotografía Rafael Murillo

¿Qué es lo que hace usted exactamente en redes sociales?

Básicamente hago tutoriales de maquillaje y cortos en los que cuento historias. Por ahora solo he subido uno, pero tengo planeado hacer más. También hago vlogs de opinión o de criticas sobre algún tema. También doy consejos sobre cuestiones de belleza. Por ejemplo, hace poco hice un video llamado 8 razones por las cuales él no te ama. Ahí hablo con las chicas que no son correspondidas por el crush (el chico que les gusta) Ahí doy consejos de cómo superar eso, un amor no correspondido. Entonces, a partir de las experiencias que yo he tenido doy los consejos.

¿Hace cuanto comenzó?

Abrí el canal en el 2015, tenía 16 años. El primer video trataba de mi experiencia en la convención de animé, Kuri, iba con un cosplay (entusiasta que se disfraza de personajes de animé o de películas). Entonces subí un video con varias cosplayers, porque en ese entonces mi idea era hacer videos de cosplay.

Obviamente me salió súper mal porque lo hice con mi celular, me quedó tan mal, pero seguí subiendo videos hasta que entré a bachillerato, ahí empecé a bajar la producción. Sin embargo, ya para ese entonces había creado como una base de fans que estaban súperpendientes a que siguiera subiendo videos.

Era algo que me gustaba y que además le gustaba a la gente. Seguí subiendo videos, hasta que llegó el video de maquillaje de pecas stampler, el cual se convirtió en mi primer video estrella que me hizo pasar de 5.000 seguidores en YouTube a 100.000.

El nombre real de Fabii Puffle es Fabiola Hernández. Fotografía: Rafael Murillo
El nombre real de Fabii Puffle es Fabiola Hernández. Fotografía: Rafael Murillo

¿Qué hace en ese video?

Enseño cómo hacer pecas. Hago una transformación extrema. Todo eso en apenas siete minutos. Ese video lo empezaron a compartir en grupos de Facebook y eso me ayudó a posicionarme.

¿En qué momento YouTube dejó de ser un pasatiempo para convertirse en algo más serio?

Cuando me empezaron a llegar más suscriptores me sorprendí demasiado. O sea, era algo que no me esperaba. Porque inicié muy lento, pero a medida que fui creciendo eso me llenó de motivación. Me motivó bastante a seguir y dije que quería que esto fuera mi trabajo. Yo me pago las clases con lo que genero en YouTube. Después de esto subí el cortometraje sobre la depresión, que fue el primero que yo escribí, produje y dirigí. (Se ríe)

Ese video también se volvió muy viral. Actualmente tiene 3.7 millones de vistas. A la gente le encantó este cortometraje. Recibí muchos mensajes de personas que se sintieron identificadas con este contenido.

¿De qué trata este video?

De las veces en las que yo he estado deprimida, porque yo he pasado por eso. Habla de cómo me sentía, de cómo vivía. El video tenía una estética Kawaii (adorable en japonés). Todo intenté representarlo con colores pastel, suavecitos. Todo muy estético, porque no quería hacer el típico cortometraje depresivo oscuro y gris. Yo quería que fuera atractivo a la vista.

¿Cuándo fue que la empezaron a notar las marcas?

Cuando tenía como 250.000 suscriptores Ahí me empezaron a contactar marcas internacionales como maquillajes traídos de Indonesia.

¿En qué momento se dio cuenta que necesitaba ayuda para que el canal creciera?

Fabii Puffle juntó a los muchachos de la productora At Bash, que está compuesta por Allan Cedeño, Pablo Álvarado y Raúl Campos. Fotografía: Rafael Murillo
Fabii Puffle juntó a los muchachos de la productora At Bash, que está compuesta por Allan Cedeño, Pablo Álvarado y Raúl Campos. Fotografía: Rafael Murillo

Realmente siempre me ha gustado trabajar sola y no he buscado un equipo; sin embargo me llegó At Bash. Ellos me ofrecieron la ayuda y siento que los videos ahora quedan con mejor calidad.

¿Qué es lo que hace Fabii Puffle en el día a día?

Estudio inglés en el INA. Tengo que ir a las clases, hacer las tareas, estudiar. Hay cursos en los que tengo un examen por semana, entonces claro, no es algo tan sencillo. Después tengo Magical Tears, una línea de ropa, por lo que me toca encargarme de la tienda, hacer sesiones fotográficas, diseñar la ropa y fabricarla. Eso también consume mucho tiempo.

Yo hice un video que se llama Ocho días de mi vida y ahí explico que mis días nunca son iguales, porque tengo cosas tan variadas, siempre tengo que hacer cosas distintas que me llevan todo el día.

Después, los videos de YouTube también consumen demasiado tiempo, por dar un ejemplo, a mí se se me va un día entero grabando.

¿Cuáles son sus ambiciones?

Yo me veo en un futuro y quiero luchar por ello, quiero ser productora. Quiero sacar muchos cortometrajes que sean estéticos y que toquen temas muy serios. Quiero contar mis experiencias fuertes o cosas así. Quiero ser también diseñadora, quiero que Magical Tears sea internacional y que tenga muchas tiendas físicas alrededor de todo el mundo (se ríe). Siempre quisiera estar estudiando, quiero saber muchas cosas y estar siempre aprendiendo.

¿Qué es lo que quiere estudiar después?

Japonés y diseño de modas, tal vez algo sobre fotografía y modelaje. También me gustaría actuar.

¿Cuáles son sus expectativas para el canal?

Este año quiero llegar al millón, de hecho la meta del primer cuatrimestre es llegar al millón. Quizá agregar que en el 2018 no fui muy activa. Yo apenas tengo 50 videos.

¿Qué es lo más gracioso qué le ha pasado como youtuber?

Me encantaría ser buena para contar anécdotas divertidas pero realmente no se me da. Pero a veces cuando compro papas de Taco Bell llegan chicos que se quieren tomar una foto conmigo. También llegan a agradecerme por el video de la depresión. Me hacen memes, me hacen edits, la gente constantemente me está agradeciendo y eso es algo muy bonito que me motiva a seguir adelante.

¿Cómo maneja su alter ego?

Yo no ando arreglada todo el tiempo. No soy espontánea todo el tiempo, me gusta ser una persona normal que le gusta hacer arte. Me gustó mucho crear el personaje de Fabii Puffle.

¿Cómo manejan las críticas de sus usuarios?

La clave está en entender que siempre va a haber haters, yo siento que uno tiene que ser feliz haciendo lo que uno hace, sin importar lo que digan las otras personas, porque siempre van a existir esas personas. Entonces es algo a lo que ya me acostumbré, por ejemplo, yo puedo estar haciendo un video "x" y luego puede aparecer alguien diciendo que se me subió la fama, cosa que no es así. Pero ellos no saben nada mío y se nota por ese comentario que hicieron.