
El director de orquesta costarricense Giancarlo Guerrero, ganador de seis premios Grammy y con una carrera destacada en Estados Unidos y Europa, vivió una de las experiencias más emocionantes de su vida profesional gracias a Bad Bunny. El propio artista lo buscó para dirigir la orquesta del show de medio tiempo del Super Bowl.
En entrevista con La Nación, el renombrado músico relató cómo se dio aquel inesperado acercamiento. “Aparentemente, él estaba muy al pendiente de mi carrera y quién era yo”, comentó el director con emoción.
“Fue una gran sorpresa, especialmente porque el mundo de la música clásica y el mundo de la música de Bad Bunny uno no se imaginaría que tiene contacto, pero ya ves, la música es tan universal que uno no sabe a dónde van a conectarse”, agregó.
Todo comenzó el sábado 31 de enero, cuando su mánager recibió una llamada del equipo del artista puertorriqueño. Bad Bunny quería que en su presentación hubiese una orquesta real y, sobre todo, un director de verdad.
Una experiencia inolvidable
Radicado en Tennessee, Estados Unidos, Guerrero contó que su esposa y sus dos hijas —fanáticas declaradas del artista boricua— no le habrían perdonado rechazar la invitación. Su esposa lo acompañó a los ensayos y a la presentación, mientras que sus hijas, por motivos de estudio, lo siguieron a la distancia.
“Les compartimos fotos y estaban encantadas. Ahora su papá es todavía mucho más cool, como dicen”, comentó entre risas.
Para el maestro, lo más impresionante fue la diversidad humana y el alto nivel profesional de todos los involucrados. “Fue algo realmente inspirador y maravilloso, poder trabajar con personas con un nivel profesional tan impresionante. Me llevo ese compartir con personas de todas partes del mundo, a un nivel tan espectacular que no se me olvidará nunca”, manifestó.
Admiración mutua
Guerrero destacó la versatilidad y curiosidad musical de Bad Bunny: “Me impresionó muchísimo y ahora me considero un fan”, confesó entre risas.
El artista puertorriqueño interpretó más de seis géneros musicales distintos durante el espectáculo, algo que sorprendió gratamente al director.
A quienes critican a Bad Bunny por su estilo, Guerrero les responde con una mirada amplia sobre el arte. “La música es un mundo muy polifacético y personas con mucho talento, pues es imposible simplemente decirles que escriban un solo tipo de música, sería imposible”.
“Yo no podría dirigir solo música clásica, me volvería loco. Estar siempre explorando nuevos horizontes y tener esa oportunidad de hacer algo fuera de lo normal, para mí fue demasiado atractivo”, agregó.
Su participación fue una sorpresa absoluta, pero también un regalo que volvería a aceptar “con los ojos cerrados”.
“Bad Bunny es un tipo increíblemente generoso, especial. Se acercó, saludó, me dijo lo agradecido que estaba por haber aceptado la invitación y obviamente le dije que para mí era un privilegio”, recordó el maestro.
Además, compartió con el artista lo mucho que sus hijas lo admiran. Una de ellas incluso viajó a Costa Rica en diciembre pasado para asistir al concierto en La Sabana. Conmovido, Bad Bunny les envió regalos especiales, gesto que el director calificó como profundamente humano.

‘No estaría donde estoy si no fuera por Costa Rica’
Con evidente emoción, Guerrero recordó sus raíces y reconoció el papel clave que ha tenido Costa Rica en su vida. Nacido en Nicaragua, llegó al país durante su infancia, cuando su familia migró huyendo de la guerra en los años 70.
“Nada de esto sería posible sin el cariño y el recibimiento que me dio a mí y a mi familia Costa Rica. Para mí, ser tico es el mayor de los orgullos. Mi esposa es herediana y siempre vamos por lo menos dos veces al año a ver a nuestra familia allá”, comentó.
“Costa Rica siempre tendrá la parte más importante en mi corazón y en el de nuestra familia. Las oportunidades que se me han presentado han sido porque Costa Rica nos dio una oportunidad”, añadió con gratitud.
Guerrero cerró la conversación con un profundo sentimiento de orgullo al recordar sus inicios en la Sinfónica Juvenil de Costa Rica, experiencia que marcó el inicio de una trayectoria internacional llena de éxitos. “Eso es mi mayor orgullo”, concluyó.

