Diego Bravo se enfrentó cara a cara con Mauricio Hoffmann y Majo Ulate luego de que la pareja lo demandara por presuntos delitos contra el honor, entre ellos difamación e injurias. El juicio se llevó a cabo este miércoles 30 de setiembre.
En una larga audiencia donde lo único que hubo fue intercambio de miradas, Bravo escuchó detenidamente por horas las intervenciones de Ulate y Hoffmann, quienes dieron testimonio sobre las supuestas acusaciones.
Sobre el proceso, el creador de contenido estuvo tranquilo y a la espera de lo que sucederá en las próximas audiencias.
“Por ahora, simplemente, esperando que acontezca lo que tenga que acontecer. En realidad, la audiencia fue más que todo para escuchar la versión de Mauricio, la versión de Majo y de los testigos. Entonces, por ahora, solamente seguir esperando; no sé qué va a pasar más adelante. Así que nos veremos de nuevo el 8 de octubre a la 1 p. m.”, dijo Bravo a La Nación a la salida del juicio.
Por otro lado, Mauricio Hoffmann se mostró tranquilo al cierre de la audiencia.
“Todo en manos de Dios y esperamos que esto se resuelva de la mejor manera. Ahora a la espera de la siguiente audiencia que ya se fijó y seguimos el proceso tal cual”, afirmó.
Sin embargo, Majo Ulate salió más afectada, ya que, durante el último testimonio, no pudo contener las lágrimas ante las palabras de su testigo y amiga Rebeca Muñoz.
Por ahora, en la audiencia programada para el 8 de octubre, se espera que continúen los testimonios; en cuanto a Hoffmann y Ulate, esperan que se muestren los videos en los que supuestamente Bravo habla en su contra.
