Ocurre un jueves al mes porque no dan abasto para hacerla una vez a la semana. Para la fábrica de cervezas Treintaycinco, un Salón Comunal es una fiesta entre amigos: los amigos que saben de cerveza y los amigos que quieren aprender de ella.
“Gente linda”, dice Ignacio Castro, el venezolano cofundador de la marca artesanal que opera en Ciudad Colón, mientras saluda fervorosamente a todos los que lo reconocen.
Castro es un rostro familiar para los seguidores del “movimiento” artesanal, como todos lo llaman.
Treintaycinco comenzó a trabajar desde hace siete años y ahora es el presidente de la Asociación de Cerveceros Artesanales de Costa Rica.
Alto y moreno, atiende a todos los comensales que ingresan por el portón principal y hacia la bodega.
Desde el 2016, la fábrica es la anfitriona de una celebración que convoca a los creadores de cerveza artesanal. Todas las fiestas son temáticas y el chiste es que las marcas presenten sus birras más chineadas, sabores recién estrenados y hasta recetas que nunca más repetirán.
Viva asistió al Salón Comunal de setiembre, una fiesta que coincidió con la celebración del Día de la Independencia y, acorde con el tema de la unión nacional, reunió a 44 cervecerías artesanales de todo el país (sorprendentemente, una gran cantidad de ellas llegaron de fuera del Gran Área Metropolitana).
Entre 6 p. m. y medianoche, los asistentes probaron 21 tipos de cervezas irrepetibles, inventadas y producidas específicamente para la actividad. La demanda fue tanta que las más populares de ellas se agotaron antes de las 10 p. m.
Sin embargo, este sábado 4 de noviembre, Treintaycinco organizará su celebración más masiva del año.
Por el día ofrecerán presentaciones de su primera edición del #Birrx (un evento, con costo, para recibir capacitación con expertos de cerveza artesanal) y, por la noche, inaugurarán un Salón Comunal con birras de marcas ticas, panameñas y nicaragüenses (para ese y todos los Salones Comunales, la entrada es gratuita).
Por el tamaño de la actividad, la fiesta abrirá a las 6 p. m. y terminará a las 2 a. m.
Las mejores precauciones, aprendidas muy a nuestro pesar, es que hay que llegar temprano, con paciencia y con un presupuesto para gastar, en promedio, ¢2.500 por cada jarra.
Como lo haría cualquier otro explorador: hay que ir preparado para probar las birras artesanales como ellas se lo merecen, a gusto y placer.
Beber por el gusto
Hay quienes beben por el gusto y quienes lo hacen por el susto. Los birreros que disfrutan la cerveza artesanal son de la primera categoría: son clientes preguntones que están buscando sabores nuevos.
El movimiento artesanal está sediento de experiencia. Por si hay duda, no es inusual que quien comenzó como un comprador casual termine produciendo su propia malta.
“Hemos creído siempre en el tema de la colaboración. Todos somos artesanos y somos muy pequeñitos. Hemos crecido comprando los granos juntos y distribuyendo juntos”, describe Ignacio Castro.
Once you go craft you never go back –“Cuando probás artesanal, no te devolvés”, a modo de broma– proclaman camisetas que pasan entre la multitud del Salón Comunal.
“Para mí, el denominador común es la pasión. Vos hablás con ellos y te van a hablar de cerveza por tres horas”, asegura José Pablo Carballo, mientras descansa un rato de atender a una de las barras.
Carballo sirve birra pero no le pagan. Usualmente es uno de los invitados especiales. En el 2015 programó junto a otro socio una aplicación para celulares, El Artesano, que ofrece el menú de cervezas de la noche y que permite a los asistentes votar por su bebida favorita.
Cuando el Salón Comunal termina, El Artesano proclama una cerveza ganadora y continúa operando normalmente como un catálogo de la cerveza artesanal que se vende en el país.
“Aprendo mucho sirviendo las cervezas, aprendo de la gente: qué toman, qué les gustan, qué preguntas hacen”, asegura Carballo.
Las preguntas que hacen los bebedores van desde pedir recomendaciones –los paladares principiantes no se saben los nombres de lo que prueban ni todavía conocen qué les gusta en particular– hasta solicitar que les describan las cervezas según el nivel de amargo que tienen.
Los cerveceros apuntan sus birras en las pizarras de cada barra. Conforme se acaban, los nombres desaparecen.
Para decidir entre los barriles artesanales, hay que considerar los cereales que se usan para la fermentación –maltas de trigo, centeno, cebada de distintos tipos–, y los ingredientes adicionales que les añaden “tonos” –frutas como la manzana, naranja, tamarindo, mandarina y otras tantas opciones–.
Algunas de las cervezas también tienen cierto nivel de carbonatación (como lo tienen las bebidas gaseosas).
“Una vez intentamos hacer un focus group y los carajos querían una Pilsen pero más suave”, recuerda Castro sobre una experiencia de Treintaycinco. “Nosotros salimos al mercado con Maldita Vida, una cerveza de 10 grados de alcohol y que tiene un puñal con sangre en la etiqueta”.
Las cervezas artesanales, dice Castro, no se beben ni muy frías ni tampoco micheladas.
“Eso es para que no sepan a la cochinada que saben”, bromea el empresario.
La compañía ideal es la comida y, por ello, el Salón Comunal ofrece opciones de sándwiches, hamburguesas, choripanes y shawarma (comida rápida turca). Un maridaje por el cual también pueden preguntar los asistentes, aunque Castro es enfático en decir que la fiesta no gira alrededor de la comida sino; obviamente, de la birra.
Plan tranquilo
En general, la fiesta se monta los primeros jueves de cada mes.
El secreto del Salón Comunal son las caras familiares: los cerveceros que se conocen porque comparten y compiten amistosamente, los clientes regulares y los amigos de todos ellos.
“Me gusta mucho la marca de Treintaycinco. Estaba buscando cuándo tenían la fábrica abierta el público y encontré que solo lo hacen los jueves”, explicó Gabriel Castro, un visitante primerizo que llegó tarde con otros tres amigos.
Los cerveceros recomiendan que los asistentes aprovechen el “plan tranquilo”: que lleguen sin sus carros y se vayan cuando estén satisfechos.
Para cada celebración, el grupo de Carpe Chepe calienta los motores de "La Carreta", el famoso bus que regularmente recorre bares con turistas en San José. Son aliados fieles de Treintaycinco.
Los días de Salón Comunal, alrededor de las 7:30 p. m., el viaje sale desde el Craic Irish Pub en barrio La California. Se recomienda reservar –al correo info@carpechepe.com y al teléfono 8891-5393– pero los paracaidistas son más que bienvenidos. La Carreta regresa cuando se termina la fiesta en Ciudad Colón. Sin presa, el viaje por la ruta 27 hacia Ciudad Colón se realiza en media hora.
Los guías ofrecen consejos sobre qué tomar al llegar a Treintayinco. Todo el trayecto suena música de charanga, desde Calle 13 hasta El General (hasta hay un palo en medio, para los más lanzados).
En el bus caben hasta 35 personas pero es una cifra que empalidece cuando Treintaycinco ha recibido hasta 700 personas en sus instalaciones.
“Llevamos un año haciendo estas fiestas y nunca hemos tenido una pelea”, se jacta Ignacio Castro sobre la actividad.
Hay guardas de seguridad que vigilan que no ingrese nadie sospechoso pero, Castro solo recuerda una ocasión en la que llegó la policía por un grupo de desconocidos que llegó a tirar piedras al techo del lugar.
Para los pocos revoltosos, hay una pizarra con 10 mandamientos inquebrantables: no se roben los vasos, no se peleen, no manejen “tapis” y pongan atención a la campana porque ese es el toque de queda de la fiesta, o sea, hay que empinar el zarpe.
Este sábado 4 de noviembre
Desde las 10:30 a. m. Por un costo de $40, Treintaycinco ofrecerá un ciclo de charlas sobre malteado, macerado, fermentación, control de calidad y otros relacionados con la creación y producción de cerveza artesanal.
Entre los invitados internacionales están empresarios de Canada Malting Company (Canadá), YCH Hops (Estados Unidos), Cervecería Insurgente (México) y Casa Bruja Brewing Company (Panamá). Entre los ticos estarán Treintaycinco, Calle Cimarrona y Costa Rica's Craft Brewing Company.
Las entradas se pueden pedir en la página de Facebook La Pulpe Cervecera.
A las 6 p. m. El Salón Comunal venderá cervezas de Costa Rica: Treintaycinco, Wilk, la Cervecería Primate, Cervecería Gracia, la Costa Rica’s Craft Brewing Company, la Cervecería Escazú, Calle Cimarrona, Irreverente Cerveza Artesanal, Cervecería Tierra y Libertad, Guana Beer Company, la Cervecería Arboleda, Lake Arenal Brewing, Os Beer, Béeche Cervecería Artesanal y Fuego Brew.
De Panamá estarán Casa Bruja Brewing, Clandestina, Cervecería Central. Boquete Brewing, Cervecería 3 Gatos y El Republicano Brewpub. Desde Nicaragua, visitará Cerro Negro Brewing Company.
Cómo llegar a Treintaycinco
La fábrica artesanal de cerveza se encuentra 500 metros oeste del Fresh Market en Ciudad Colón. En el lugar se puede parquear afuera, pero los organizadores recomiendan llegar en transporte público para que quienes beban no conduzcan.
Para usar la dirección de la aplicación Waze, utilice este enlace.
