Natalia Díaz Zeledón. 29 enero, 2018
José León Sánchez frente a su máquina Sauter, pronta a cumplir cinco décadas de trabajo. La tinta se la envían amigos desde México y Estados Unidos. Foto: Jorge Castillo.
José León Sánchez frente a su máquina Sauter, pronta a cumplir cinco décadas de trabajo. La tinta se la envían amigos desde México y Estados Unidos. Foto: Jorge Castillo.

Han pasado dos horas desde que la ministra de Cultura, Sylvie Durán, anunció a José León Sánchez como el Premio Nacional de Cultura Magón 2017. El autor está de pie frente a su casa: guayabera azul y pantalones crema. Una estampa que no cambia.

Su nombre había sido mencionado en muchas otras convocatorias, pero nunca "se le había hecho", como él mismo se refiere a esta ocasión.

Para los premios de Cultura del 2016, Sánchez había dicho públicamente que esperaba el Magón. Pero, en espacios privados, lo había hecho muchas veces antes.

Tanto esperó el premio que, en últimas entrevistas con La Nación, había dicho que ya no lo hacía.

Sánchez mencionaba como el mayor obstáculo para el reconocimiento el estigma social de los años que estuvo en la cárcel, incluida la época que fue preso de la histórica isla San Lucas.

Pese a que escribió allí la historia que impulsó su carrera literaria, La isla de los hombres solos (1968), para muchos fue difícil olvidar la acusación que se le hizo por robar a la Negrita, la estatuilla de la Virgen de los Ángeles hospedada en la Catedral de Cartago, sustraer sus joyas y asesinar a uno de los guardas que custodiaban el templo. En 1999, la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia lo absolvió formalmente del crimen.

Este lunes, el jurado del Magón hizo mención especial de aquella novela de San Lucas y de Tenochtitlán para respaldar su trayectoria cultural. En su fallo, el jurado consideró de valor "la fama que Sánchez le ha aportado al país".

-Nos había dicho antes que ya no esperaba el Magón. ¿Cómo se siente ahora que lo recibió?

-Agradezco al pueblo de México, que tanto me ha ayudado. Cuando yo salí de la cárcel, donde estuve 30 años, yo no tenía un camino.

"Fue México el que me acogió, ahí se publicaron mis libros, ahí nunca me consideraron un delincuente aunque llevaba la sombra de haber estado en la cárcel. Quiero que el señor presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien tanto ha promovido mis libros en el mundo entero, reciba mi agradecimiento.

"René (Picado Esquivel) fue la primera persona que, en sus editoriales, hablaba de que yo era inocente. Él me ayudó a conseguir la tinta para imprimir mis primeros libros de La isla de los hombres solos.

-Agradece a México, ¿le queda gratitud con el país?

-Mucha. En las montañas de Costa Rica, en algún lugar de Cucaracho de Río Cuarto, están los huesos de mi padre y mi madre, indígenas.

"Yo salí de ahí para la cárcel y me pasé muchos años fuera del país. Pero Costa Rica para mí es una hermana menor.

"Cuando hablo de México, hablo de que cuando yo llegué a México era un hombre derrotado. No tenía el pan de cada día. Ahí empecé a ganármelo. Mi editorial Random House ha hecho posible mis libros en muchos lugares del mundo.

"Cuando yo hablo de México, es el pueblo que me recibió derrotado, humillado y ofendido después de que salí de la cárcel de San Lucas, después de 30 años.

José León Sánchez junto al nicaragüense Ernesto Cardenal en 1972, durante el Seminario Latinoamericano sobre el escritor y el cambio. Fotos: Archivo Grupo Nación.
José León Sánchez junto al nicaragüense Ernesto Cardenal en 1972, durante el Seminario Latinoamericano sobre el escritor y el cambio. Fotos: Archivo Grupo Nación.

-¿Recibe este Magón como un perdón oficial de su historia?

-No, no, no. De ninguna manera. Los poetas, los periodistas, los escritores, somos una gran hermandad. Costa Rica no tiene ninguna deuda conmigo.

"Un día, hace mucho tiempo, un juez me sentenció a 45 años de cárcel pero, mucho tiempo después, 10 magistrados me declararon inocente.

"(...) Más bien yo soy un deudor en Costa Rica. Mis primeros libros, La isla de los hombres solos y La luna de la hierba roja, fueron las muletas que me ayudaron a caminar en México. Si no hubiera sido por la inspiración de Costa Rica, México no me hubiera atendido.

"Costa Rica lo que hace con mis libros es aplaudirme. Todos mis libros son mexicanos: aplauden los libros mexicanos. ¡Qué integridad y qué bondad la de este jurado que me premia libros mexicanos! Eso también, lo reconozco de una forma lindísima.

"Soy el candidato político a diputado más anciano del mundo y me va a tocar presidir la Asamblea Legislativa cuando yo sea diputado.

-Ahora que lo menciona, aspira a una diputación por San José con 90 años, ¿cuáles son sus planes si llega a esa curul del Partido Patria Igualdad y Democracia?

-"Estamos trabajando muy intensamente en los derechos del mar. Queremos un Ministerio del Mar (...). Me interesa muchísimo el adulto mayor. No es cierto que los viejos no servimos para nada. En Costa Rica, con 45 años, nos tiran a la calle.

-Con esta carrera legislativa, ¿su literatura quedaría en pausa?

-Quiero establecer una amistad con los diputados (...). Quiero en la Asamblea Legislativa, como dice mi maestro Hugo Navas (presidente del PID), sentarme a la par quienes voy a aprender muchísimo y, sobre todo, tener una gran solidaridad.

"Tengo experiencias muy bonitas: Antonio Álvarez Desanti fue mi alumno en la universidad. Otto Guevara, también. El doctor Rodolfo Piza fue mi maestro. El doctor Rodolfo Hernández, cuando estaba preso, me llevaba tacitas de papa y libros que me mandaban su papá y mamá.

"Ahora yo voy a tener que trabajar con ellos. Yo no voy a ser un diputado para pelear. Yo voy a tratar, donde sea posible, que de la Constitución para arriba nada, de la Constitución para abajo todo.

José León Sánchez en la biblioteca de su casa en San Joaquín de Flores provincia de Heredia. Foto:Jorge Castillo.
José León Sánchez en la biblioteca de su casa en San Joaquín de Flores provincia de Heredia. Foto:Jorge Castillo.

-Con ese trabajo, ¿tendría tiempo para escribir?

-No creo. Hay que trabajar mucho en la Asamblea Legislativa, hay que apoyar a mis compañeros. Cada uno lleva un sueño, una luz que tengo que apoyar.

"Un libro mío, haciéndolo solito, me cuesta tres o cuatro años. Ya no voy a tener tiempo para eso.

-¿Ha cambiado la forma en que lo leen ahora? ¿Las interpretaciones son diferentes?

Depende. Una cosa es que me lean en Alemania, Francia China, México a que me lean aquí.

"Aquí, el ícono es La isla de los hombres solos, es el primer libro que defiende los derechos humanos para la persona inocente. Miles y miles de personas, el único libro que han leído es ese. El primer libro que han leído, es ese.

"Me llena mucho el corazón que mi colegio, el Colegio de Licenciados y Profesores en Letras y Filosofía promueva La isla de los hombres solos.

- Uno de sus sueños literarios fue recibir el Nobel de Literatura. ¿Es un premio que le hace falta?

-He recibido muchos premios en muchas partes, ninguno como el Magón. El Magón es la alegría de una patria. No debería llamarse Magón, se debería llamar Premio Nacional de Literatura, como lo es.

-¿Quiere decir que el Nobel no le parece tan importante como hace 18 años?

-Me van a dar el Premio Nobel de Literatura. Me lo van a dar. Mi libro Tenochtitlan lleva (traducido a) 46 idiomas. Creo que algún día me lo van a dar. Yo voy a vivir diez años más. Yo soy un carajillo de 90 años, porque los 30 años que estuve en la cárcel, no los cuento.

"En 10 años, si tengo tiempo, termino el libro que amo tanto sobre Talamanca. En él estoy probando que teníamos una gran cultura aquí cuando en España no sabían leer.

-Ha hablado antes del libro sobre el quipú, ¿está en pausa?

-Lo tengo terminado, ya listo. Me falta algunos mapas que no he logrado todavía.

-Hablemos de 'Tenochtitlan' (1986). ¿Cómo investigó ese libro?

-Soy de Cucaracho de Río Cuarto, somos una región huetar. Como indígena, me interesaba muchísimo dar la otra cara de la moneda.

"Fue de la editorial Grijalbo, Juan Grijalbo, quien me decía que eso lo podía hacer mejor un mexicano. Yo le decía: 'Maestro, yo soy profesor de Literatura en la Universidad de Costa Rica. Yo he enseñado sobre eso. Deme la oportunidad'.

"Él decía que había publicado mil libros sobre eso. Yo le dije que había publicado mil libros, pero sobre los que ganaron la guerra. Como dice el presidente de México, Peña Nieto, yo escribí sobre la gloria de los vencidos.

-¿Cuáles fueron los insumos que usó para escribirlo?

-Me di cuenta que en México consideran a Bernal Díaz del Castillo (conquistador y biógrafo de Hernán Cortés) como un historiador. No es un historiador, es un hombre que escribió su novela.

"Pero había que tener paciencia para meterse 11 años, como me metí yo, para investigar en todas las bibliotecas, en todas partes. Yo soy el autor con el único libro que cuenta lo que hizo la mujer tlatelolca.

"Tres veces en la historia de América, las mujeres lucharon contra el español: en Tlatelolco de Méxica, las biritecas de Costa Rica (en la zona huetar) y las amazonas del río contra Orellana.

"A mí me interesaba muchísimo, de todo corazón, destacar la lucha de la mujer por la libertad.

Traducción al alemán de Tenochtitlán, de 1992. Fotos: Archivo Grupo Nación.
Traducción al alemán de Tenochtitlán, de 1992. Fotos: Archivo Grupo Nación.

-¿Cómo describiría su voz literaria?

-Yo hablo por los que no pueden hablar.

-¿Cuál libro lo retó más en su escritura?

-El de Chavela Vargas (Al florecer las rosas madrugaron). Ella no quería el libro. Me dijo una mala palabra. No quería que yo contara todo el dolor que ella había sufrido.

"(,,,) En general, La niña que vino de la luna (1964) está muy cerca de mi corazón. Es sobre mi hermanita. Con ella me fugué del hospicio de huérfanos, aprendí a pedir limosna en las calles de San José. Dormimos debajo de los pasacalles de San José. Ese libro está cerca de mi corazón.

"Uno de los que más amo en México es ¡Mujer... Aún la noche es joven!, el libro sobre Agustín Lara (1897-1970). Todavía pongo los discos de él y me alimentan el alma. Fue un trabajo duro.

"Luego la Universidad Autónoma de México me dio una beca de un año, fue cuando escribí en Baja California, Campanas para llamar al viento sobre Fray Junípero Serra (un fraile beato que fundó varias misiones cristianas en Alta California).

-¿A quiénes admira?

- A Juan Rulfo (...). Mucha de la terminología de mi literatura es "rulfiana", es cierto. Sobre todo algunos cuentos. Para mí ese maestro fue exquisito.

"Otras personas que pusieron su corazón: Luis Alberto Monge. Doña Carmen Ayanegui, la abuelita de la ministra de Cultura Sylvie Durán, fue quien me sacó (de la cárcel) con el artículo 56 para ir a trabajar".

-Su carrera literaria empezó con una historia inspirada por su vida. El resto de sus libros, más bien, tuvo su mirada fija en la vida de otras figuras, en la historia de otras personas. Más tarde, ¿le faltó revisitar su propia historia?

-Tengo un libro que se llama Cuando nos alcance el ayer (1999). Es un libro que cuenta parte de mi historia, que no podía escribir cuando estaba preso.

"Esas no son novelas: son documentos humanos. La isla de los hombres solos la llaman novela, no, es un documento humano.

"Lo escribí en papeles de cemento. Si no hubiese sido por Carlos Andrés Pérez, que vendía biblias en San José y trabajaba en La República, si no hubiese sido por René Picado que me regaló un libro para aprender a leer y escribir en 20 páginas...".

-¿Qué lugar ocupa en la literatura latinoamericana? ¿Se considera uno de los mejores escritores de Latinoamérica?

-(Risas) Una vez me preguntó Pilar Cisneros que si yo era prepotente o vanidoso. Me dijo que me creía el mejor escritor de Costa Rica. Yo le dije que en ese tiempo era joven, tenía 70 años, y los jóvenes dicen muchas tonterías.

"Le dije que yo era el único, la única persona que tiene libros en ruso y libros en inglés.