
Desde el pasado 21 de setiembre, el público de la Vieja Metrópoli viene congregándose alrededor de la oferta del Sexto Encuentro de Teatro Comunitario de Cartago. Diez espectáculos conforman una cartelera que incluye comedia, drama, tragedia y un par de montajes orientados a la audiencia infantil. El evento se aloja en el Centro de la Cultura Cartaginesa.
En 2014, durante su primera edición, el encuentro circuló por diversas comunidades de la provincia. A partir del 2017, los organizadores decidieron concentrar esfuerzos en su actual sede. El cambio se tradujo en un marcado incremento de públicos que han convertido esta reunión anual en un digno sucesor de festivales como La Palma de Oro (Limón), El Fortín (Heredia) y, el aún vigente, La Chucheca de Oro (Puntarenas), entre otros.
Carlos Solís, administrador del Centro de la Cultura Cartaginesa, afirmó que la sinergia entre la Red de Teatro Comunitario de Cartago, el Estado y la empresa privada permitió consolidar un encuentro más cercano con la población brumosa. También facilitó que el centro funcione, de modo permanente, como un espacio para que los grupos escénicos desarrollen nuevos proyectos o reciban capacitaciones.
Valoración crítica
Asistimos a dos jornadas del Sexto Encuentro para apreciar el desempeño de cuatro agrupaciones. Rocío Monge, dedicada de la presente edición y directora de Teatro Taller Effigies, subrayó que, en general, los colectivos participantes están integrados por trabajadores, amas de casa, personas adultas mayores y estudiantes. Todos comparten su pasión por las tablas, aunque, salvo algunas excepciones, no son profesionales escénicos.

¡Qué buena yuca! de Teatro Senuk abrió el encuentro con una comedia en la que Helena y Antonia –un par de emprendedoras cocineras– deben sortear numerosas vicisitudes a fin de salvar su restaurante. La sátira, el absurdo y la parodia se vuelven herramientas para hacer crítica de costumbres y cuestionar las instancias judiciales costarricenses y los medios de comunicación orientados al entretenimiento de bajo nivel.
Resulta valioso el esfuerzo de trabajar desde una dramaturgia original vinculada a la actualidad. Sin embargo, hay mucho recorrido pendiente para que la escritura y la puesta en escena no terminen llenas de resoluciones facilistas. Por ejemplo, la abundancia de personajes secundarios que aparecen de la nada para potenciar o resolver conflictos evidencia debilidad en el diseño de la anécdota.
En Casos de casas y cosas, el Grupo Teatral Reflejos presentó tres obras cortas (Los días, El espejo (2) y El censo) del autor mexicano Emilio Carballido. El énfasis recae en la construcción de personajes realistas y sus interacciones. El elenco cumple a cabalidad con su tarea, aunque llama la atención que un colectivo de personas jóvenes elija un texto tan desfasado como El espejo (2), debido a su fuerte carga de estereotipos machistas sobre la infidelidad femenina en el matrimonio.
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La jornada del martes 24 inició con La otra mitad del veterano grupo Santa Rosa de Lima. Esta agrupación es un referente de la historia del teatro comunitario costarricense pues cuenta con más de treinta años de actividad y numerosos premios en diversos festivales. Actualmente, el núcleo del proyecto está conformado por personas adultas mayores que se han mantenido activas desde su inicio.
El espectáculo de Santa Rosa de Lima brilló por su espontaneidad. En varios pasajes, la representación parecía, más bien, una jugosa y verdadera plática entre vecinas apoltronadas en algún corredor campestre. Por ese motivo, la obra no terminó de definir su vocación de drama familiar o de comedia costumbrista. En medio de esta ambigüedad genérica, resalta el notable trabajo de Gilbert Aguilar, único adulto joven del elenco.
La noche cerró con Cortando Cadenas del Colectivo Cara a Cara. El montaje sugiere estrategias tendientes a detener la violencia simbólica y material que deteriora la vida de muchas mujeres. De las cuatro agrupaciones reseñadas, esta es la que se involucra de manera más sólida con una problemática social específica. Al mismo tiempo, es la que mayores retos tiene para crecer en el ámbito actoral, de dirección y dramatúrgico.
Balance
Fue muy estimulante observar la pasión de los teatreros locales. Sin duda, los elencos cargan con el mayor peso artístico de cada grupo ya que los escasos recursos financieros limitan la posibilidad de pensar en diseños escenográficos, lumínicos o de vestuario más elaborados. De hecho, ninguno de los montajes consignó la participación de especialistas en plástica escénica lo cual evidencia que estos rubros apenas se abordan.
A nivel organizativo, destaco la fluida sinergia entre organizaciones estatales y la red de teatro comunitario local. La amplia divulgación, los variados productos gráficos y audiovisuales de apoyo, la alta afluencia de público, además de la actitud amable de edecanes y otros colaboradores dan cuenta de la claridad en los objetivos compartidos y las metas por alcanzar.

Hacia el futuro, el encuentro tiene la oportunidad de crecer si vincula actividades de capacitación y reflexión a su oferta de espectáculos. De esa forma, se fortalecerán áreas esenciales como la dramaturgia, el diseño escénico y la dirección. Por otra parte, discutir alrededor del propio trabajo podrá señalar rutas para que las obras dialoguen, de modo más profundo, con los problemas y desafíos del entorno.
Si no es así, el término “comunitario” se reduciría a una simple denominación geográfica, cuando lo importante es la incidencia de una práctica artística en el desarrollo integral de un grupo humano amarrado por su historia y tradiciones particulares. Pocos acontecimientos tienen la capacidad del teatro para afinar una doble dirección de la mirada: hacia afuera, a fin de entender el mundo; hacia adentro, para encontrar nuestro sitio en él.
Próximos espectáculos
Viernes 27, 7 p. m.
Femicidio (Grupo Arlequín de la Bruma)
Sábado 28, 4 p. m.
Los enredos de Mirandolina (Teatro Copaza – Quepos – grupo invitado)
Sábado 28, 7 p. m.
Bodas de Sangre (Grupo Elián)
Lugar: Centro de la Cultura Cartaginesa (Cartago centro, en la esquina de Avenida 0 y Calle 4)
Costo: la entrada es gratuita, pero se debe llegar con una hora de anticipación al inicio de la obra para reservar el espacio.
Información adicional: Facebook: Red de Teatro Comunitario de Cartago
FICHAS ARTÍSTICAS
-Espectáculo: ¡Qué buena yuca!
Dirección: Adolfo Gómez Bloise
Dramaturgia: Alejandro Pérez Martínez
Actuación: Monserrath Díaz Quesada (Helena), Geovanny Moya Calderón (Yinier), Etnis María Blanco Dávila (Antonia), Juan Pablo Cano Alvarado (El Mariachi), Katherine Madrigal Hernández (Yorleny), Alejandro Pérez Martínez (Dermenegildo), Katherine Montoya Zúñiga (Nancy), Katherine Segura Zúñiga (La mamá)
Producción general: Teatro Senuk
Espacio: Centro de la Cultura Cartaginesa
Fecha: 21 de setiembre del 2019
-Espectáculo: Casos de casas y cosas
Dirección: Adolfo Gómez Bloise
Dramaturgia: Emilio Carballido
Actuación: Natalia Valverde (Rosa / Concha), Erick Quirós (Don Anselmo / Remedios), Sara Palacio (Ella / Herlinda), Jorge Morales (Él), Priscilla Coto (Dora, El censista), Richard Artavia (Paco)
Sonido: Alex Condori, Manfred Rivera, Adolfo Gómez Bloise
Producción: Grupo Teatral Reflejos
Espacio: Centro de la Cultura Cartaginesa
Fecha: 21 de setiembre del 2019
-Espectáculo: La otra mitad
Dirección y dramaturgia: Daniel Chavarría Mesén
Actuación: Daniel Chavarría Mesén (Enrique), Flora Obando Hidalgo (Celestina), Filomena Oconitrillo Delgado (Lela), Alexa Acuña Brenes (Doña Ita), Gilbert Aguilar (Memo)
Sonido: Irene Obando Hidalgo
-Espectáculo: Cortando cadenas
Dirección: Patricia Porto
Dramaturgia: Creación colectiva
Actuación: Jennifer Hurtado Hernández (Mariana), Eduardo Ortiz Ramírez (Martín), Tatiana Umaña Flores (Demonio), Daniela Alfaro Zamora (Marianita), Justin Lazo Montes (Jefe), Dennis Aguilar Araya (Papá), María Jesús Quesada Brenes (Mamá), Noelia Mora Aguilera (Ángel)