Tobías Ovares. 17 agosto
'Mamita Yunai' escenifica la dolorosa vida de los trabajadores bananeros. Foto: Albert Marín
'Mamita Yunai' escenifica la dolorosa vida de los trabajadores bananeros. Foto: Albert Marín

Mamita Yunai de Carlos Luis Fallas (1909 - 1966) es más que un relato sobre la imposición del capitalismo salvaje en el agro costarricense o un testimonio de la complicidad de la clase política en ese proceso. La novela es un enorme ejercicio de desencanto alrededor de ciertos mitos nacionalistas como la igualdad entre habitantes, la pureza del sufragio o el respeto hacia las personas obreras.

En la versión teatral de la dupla Duncan-González, el énfasis recae en el ámbito afectivo de la historia. De allí que el núcleo de la anécdota se encuentre en la amistad de los protagónicos Sibajita y Herminio. A lo largo de una noche de remembranzas, ambos reconstruyen las tragedias propias y ajenas como linieros de la United Fruit Company, durante la década de los treinta del siglo pasado.

La dirección propone la idea de personajes capaces de accionar al unísono, del mismo modo que los coros en la tragedia de la Grecia clásica. La estrategia, aplicada al grupo de obreros, produce imágenes notables. Ejemplos de lo anterior son el potente monólogo de Mrs. Clinton con acompañamiento sonoro del elenco y los recorridos estilizados que los trabajadores realizan para subrayar el carácter repetitivo de sus labores.

Lo más relevante de la plástica escénica radica en el uso de la luz para codificar los cambios en el tiempo de la historia. En cuanto al dispositivo escenográfico, las siluetas de plantas y el telón de fondo pintado con matas de banano se quedaron cortos, a fin de expresar la Naturaleza exuberante y peligrosa descrita por Fallas. El duro entorno fue perceptible con mayor intensidad en las pláticas de los personajes.

La obra mantiene su vigencia al describir conflictos sociales aún no superados. Foto: Albert Marín
La obra mantiene su vigencia al describir conflictos sociales aún no superados. Foto: Albert Marín

A pesar de la marcada línea ideológica de la novela, el espectáculo apenas menciona la pertenencia de Sibajita al Partido Comunista (Bloque de Obreros y Campesinos) y a los grupos políticamente organizados de la clase trabajadora. De esa manera, el montaje se suma a cierta actitud mezquina de no validar los aportes de la “izquierda” costarricense a la consecución de muchas reivindicaciones laborales.

También es discutible el retrato que se hace de la mujer afrodescendiente. De los tres personajes femeninos, dos no tienen nombre ni diálogos. Ese par silencioso aparece como alegoría de un pueblo que, ante los conflictos sociales, solo puede sonreír con sumisión o bailar. Esta perspectiva estereotipada de la cultura afrocaribeña le impone la etiqueta de exótico y decorativo a lo que no es cercano a la visión hegemónica del Valle Central.

La variante escénica de Mamita Yunai es un excelente estímulo para acercarnos a la novela de Fallas. A partir de la prosa combativa del autor, podríamos identificar a quiénes, hoy, explotan a los obreros agrícolas y destruyen los recursos naturales. Inclusive, podríamos descubrir que las conductas discriminatorias contra indígenas, afrodescendientes y nicaragüenses están en el mismo punto que hace un siglo.

En ese enorme y triste escenario de la realidad nacional, no tan blanca y pura descansa la paz.

Ficha artística

Espacio: Teatro Espressivo

Fecha: 12 de agosto de 2018

Dirección: Mariano González

Dramaturgia: Denise Duncan basada en la novela de Carlos Luis Fallas

Actuación: Antonio Rojas (José Francisco Sibaja “Sibajita”), Carlos Alvarado (Herminio), Ulises Dixon (Calero / Negro Johnson), Agustín Acevedo (Badilla / Juan Motawa), Sergio Masís (Leví / El viejo Jerez), Douglas Cubero (Policía), Kendall Wilson (Comerciante), Pablo Morales (Azuola / Gemelo Gordo), Marcelo Johnson (Ramón / Mr. Clinton), José Manuel Elizondo (Cabo Pancho / Capataz), Thelma Darkings (Mrs. Clinton), Doris Campbell (personaje del pueblo), Sharifa Crawford (personaje del pueblo).

Asistencia de dirección: Elsa Atencio

Diseño de escenografía: Francesco Bracci

Realizadores de escenografía: Dennis Mena Herrera, Jonathan Mena Herrera, Walter Flores, Rodrigo Barboza

Diseño de iluminación: Jody Steiger

Composición y dirección musical: Manuel Monestel

Músicos: Marianela Cordero (violoncello), Karol Barboza (clarinete), Pepe Chacón (percusión), Marco Naranjo (percusión), Marvin Brenes (bajo eléctrico), Manuel Monestel (voz y guitarra)

Grabación y mezcla: Draxe Ramírez

Dirección coreográfica: Danny Marenco

Diseño de vestuario: Rolando Trejos

Realización de vestuario: Karen Poblete

Utilería y objetos: Lady Montero

Peluquería: Fernando Soto

Producción: Lady Montero y Karla Barquero para Asociación Cultural Teatro Espressivo