María Luisa Madrigal maria.madrigal@nacion.com
Gatos santeros es una fotografía tomada en Cuba durante un viaje a la isla hecho a inicios del 2015. Dentro de la cotidianidad de La Habana Vieja, de camino al malecón, un grupo de gatos se detuvo mirando hacia arriba, a una ventana abierta en una de las antiquísimas casas de la capital. Los animales no significaban nada fuera de lo común para los vecinos, y solamente llamaban la atención de los que éramos ajenos.
Pasaban las 9 p. m. Aunque el ambiente en La Habana suele ser de fiesta, la tranquilidad rodeaba las casas situadas lejos de los bares del centro.
Estos gatos reflejan un sentimiento similar al que la misma Cuba transmite: la rareza de una sociedad que vive de un modo completamente distinto de la tica, y que está sumida dentro de su transcurrir cotidiano; así pues, para los cubanos, estas cosas no son extrañas.
Cuba es un país que va más allá de los carros antiguos y la inexistencia de las tarjetas de crédito. Es un lugar donde el tabaco es más común que los chicles; donde la música en vivo está presente en cualquier restaurante, sea caro o sea tan solo un “paladar”. La vida se mueve a otro ritmo: uno mucho más lento y alegre.
Esta resultó una fotografía del momento: no fue planeada; sin embargo, la luz era únicamente la claridad propia de la noche y de algunas antorchas amarillas que alumbran las calles: todo contribuyó a dar un color especial.
La utilización de luces externas, como un flash , podría haber arruinado la composición; aun peor: podría haber afectado la tranquilidad y el “trance” de los gatos. La posproducción de la fotografía consistió en modificar la forma para mejorar el horizonte.
Los “gatos santeros” –como los llamé– me hicieron pensar en la popular religión que se practica en Cuba. Ellos miraban fijamente algo que no estaba, o, al menos, algo que no podíamos ver desde la acera. Los animales esperaban algo que –por la indiferencia que despertaban en los cubanos– normalmente recibían: tal vez solo esperaban un poco de comida.
Algunos de los fotógrafos que admiro son Mary Ellen Mark por su trabajo en fotoperiodismo, su técnica en blanco y negro, y su capacidad de combinar el fotoperiodismo con la fotografía de estudio y de personajes famosos. Ella logra una buena foto teniendo al frente a una persona desconocida o a figuras de la talla de Johnny Depp o Robert Downey, junior.
También admiro el trabajo de Sebastião Salgado. El fotógrafo brasileño se destaca por el uso de la técnica del blanco y negro. Salgado no es solo un buen fotógrafo de retratos o un buen fotoperiodista: en lo que más sobresale es en la composición y la creación de fotoensayos. Génesis (2013) y Éxodos (2000) son grandes muestras de su trabajo. La sal de la tierra es un documental de Win Wenders que atrapa la esencia de este artista.
Ahora trabajo como periodista y productora audiovisual . La fotografía es algo que he dejado un poco de lado; sin embargo, el viaje a Cuba me permitió que volviera a encontrarme con la fotografía. En el área audiovisual hay otros componentes, pero la fotografía es uno de los elementos centrales del video.