Carlos Soto Campos. 2 octubre
Federico Herrero, de 41 años, ha llevado sus obras a la bienal de Venecia, en Sao Paulo, Hong Kong, Londres y en el museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York.. Cortesía de Federico Herrero
Federico Herrero, de 41 años, ha llevado sus obras a la bienal de Venecia, en Sao Paulo, Hong Kong, Londres y en el museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York.. Cortesía de Federico Herrero

El artista costarricense Federico Herrero regresó hace unos días de Río de Janeiro, donde alcanzó uno de los logros más importantes de su carrera: se convirtió en uno de los pocos artistas que ha pintado sobre la pared del Museo de Arte Contemporáneo Niterói, en Río de Janeiro, Brasil.

Conocido por sus murales, Herrero fue invitado por los curadores Pablo León de la Barra (México) y Raphael Fonseca (Brasil) a que sus figuras abstractas dialogaran con el edificio, diseñado por el famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

“Trabajar con esa arquitectura fue algo que me tomé muy en serio y que va a marcar mucho. La gente que trabajaba en el edificio no sabía qué esperar de un artista que trabajara en esas paredes porque nunca había pasado algo así (risas). Creo que fue una sorpresa, pero quedaron muy contentos”, contó el artista.

Su exposición se llama Tempo Aberto (Tiempo abierto) y consiste en cinco murales que recorren el interior del icónico edificio brasileño.

El Museo de Arte Contemporáneo Niterói en Río de Janeiro, Brasil, fue finalizado en 1996. Cortesía de Federico Herrero.
El Museo de Arte Contemporáneo Niterói en Río de Janeiro, Brasil, fue finalizado en 1996. Cortesía de Federico Herrero.

La invitación surgió dos años atrás por parte de los curadores, quienes, según Herrero, han querido diversificar la oferta del museo y abrirles las puertas a artistas que no son de Río de Janeiro.

Esta no fue su primera incursión en Brasil –de hecho, es representado en ese país por la galería Luisa Strina– pero sí consiste en su primera exposición individual en ese país.

“Tuve 10 días para hacer el montaje, con la ayuda de algunos asistentes. (...) Era invierno en Río, nublado y cálido, muy parecido al invierno de San José y allí dentro se sentía como un horno”, recordó Herrero.

Los murales estarán en exhibición hasta el 8 de diciembre, luego de eso serán removidos; de su trabajo en el edificio solo quedarán las fotografías y los recuerdos.

“Para algunos es complicado entender lo efímero de este trabajo y lo mucho que depende del tiempo y el espacio. Me gusta esta idea de algo que se construye y se evapora. Son obras que tienen una relación específica con el lugar y el momento”, explicó el artista de 41 años.

El artista costarricense Federico Herrero inauguró el 31 de agosto la exposición 'Tempo Aberto' en el Museo de Arte Contemporáneo Niterói en Río de Janeiro, Brasil. Cortesía de Federico Herrero.
El artista costarricense Federico Herrero inauguró el 31 de agosto la exposición 'Tempo Aberto' en el Museo de Arte Contemporáneo Niterói en Río de Janeiro, Brasil. Cortesía de Federico Herrero.

Además de los murales, Herrero intervino algunas bancas en el espacio principal de exhibición, detalles que él llama “volúmenes” y llegar a ser parte de sus obras. El espacio moldeó y nutrió sus murales, pero también partió de lo que ocurría en el país en ese momento.

“Mientras estaba allá se quemaba parte del Amazonas y creo que uno como artista siempre tiene esa relación con lo que ocurre, aunque uno se dedique a la pintura abstracta. Pero, a veces, la respuesta correcta a un conflicto es hacer lo que uno hace, participar con lo que uno sabe”, afirmó.

Herrero adelantó que se prepara para su siguiente exposición individual en Costa Rica, que se realizará en mayo del 2020 en el Museo Nacional, en San José.

El vestíbulo del Auditorio del Parque La Libertad, en Desamparados, alberga uno de los murales de Herrero. La obra está dedicada a la artista y gestora cultural Virginia Pérez-Ratton. Fotos: Mayela López/Archivo LN.
El vestíbulo del Auditorio del Parque La Libertad, en Desamparados, alberga uno de los murales de Herrero. La obra está dedicada a la artista y gestora cultural Virginia Pérez-Ratton. Fotos: Mayela López/Archivo LN.