Doriam Díaz. 6 marzo, 2016

Doriam Díaz

S i uno pone juntas fotografías de los diferentes proyectos de 51-1 Arquitectos, solo atina a afirmar que son una osada y prestigiosa firma radicada en Perú.

Lo que caracteriza este estudio, cuyos socios vendrán al Festival Internacional de Diseño (FID) –del 10 al 12 de marzo en la Antigua Aduana– , son cuatro fundamentos que conviven dentro de su obra y compartirán con los costarricenses en su conferencia.

En una entrevista vía telefónica, el arquitecto César Becerra, uno de los tres socios de este equipo, habló de los pilares y algunos trabajos de 51-1, considerada por la revista inglesa Icon como una de las 20 firmas de arquitectura que podrían cambiar el futuro.

–¿Cómo será la intervención que tendrán en el FID?

– A partir de la conferencia del año pasado, nos tomamos un tiempo para qué cosa habíamos hecho en estos últimos 10 años que tenemos de oficina. Nos sirvió bastante para ver, al margen de la agenda que tenemos nosotros para los proyectos y reflexionar sobre cómo hacemos las cosas. De alguna forma es ver qué cosas nos han caracterizado del 2005 al 2015. De alguna forma, estructuramos la conferencia en cuatro bloques: tres bloques que hablan un poco acerca de esta forma complementaria que tenemos de trabajar los tres socios que conformamos 51-1 y una de conclusión.

”Hay una primera parte sobre que el diseño no es arte; eso es importante que resuene en un festival de diseño. Hay una serie de proyectos que nos han encargado y que podrían entenderse como artísticos, pero, dado que nosotros venimos del mundo del diseño hay una forma que tienen que ver con el diseño con la que los hemos encarado. La segunda cosa es que , dado la forma en que empezamos a trabajar en el contexto de Latinoamérica –todavía no había boom, estábamos en crisis–, pensamos que no hay encargo pequeño. Los encargos casi que los hemos perseguido nosotros, nos los hemos inventado muchas veces.

”La tercera parte, que normalmente la explico yo, es de que constantemente nos cuestionamos por qué las cosas siempre tendrían que ser de la misma forma y nos terminamos metiendo en problemas al tener que reinventar lo que ya se supone que estaba listo o hecho. E n esa estructura, yo e xplico una casa, llamada Pachamanca, y el restaurante IK, en que nos vimos en el reto de repensar la experiencia de la restauración, de lo visual.

”El cuarto tema, que es reiterativo en nosotros, es sobre la ciudad: nuestro compromiso con el tema público urbano ; eso también está presente en todos nuestros proyectos . Es una necesidad de poner en valor el espacio público. Entre esos cuatro puntos y los proyectos que vamos presentando, damos una idea de quiénes somos, cómo operamos y por qué hacemos lo que hacemos.

” Acerca del contexto, Lima está en una zona desértica en la cual no llueve mucho pero sí es muy húmeda; no nos tenemos que preocupar porque el agua se meta a las casas. Lo que procuramos hacer es que los proyectos tengan una base conceptual fuerte para que tengan una razón de ser, si no se terminan tomando decisiones sin sustento. Los proyectos son una toma de decisiones; necesitan de un hilo conductor, de una estructura conceptual sólida”.

–“Diseño no es arte”. ¿Cómo entienden esta idea irreverente? ¿Por qué la plantean?

–El diseño debe tener una razón de ser, no puede ser gratuito. El arte puede ser gratuito, ya que no tiene una utilidad como fin; en cambio, el diseño sí la tiene; el diseño tiene que funcionar, aparte de llenarte el espíritu, ser bonito… tiene que resolver cosas.

–La revista Plot los incluyó en un grupo de arquitectos naturalistas , que cuestionan “los contratos sociales de nuestro tiempo”, y piensan la naturaleza como algo propio de la condición humana y medioambiental . ¿Qué piensan de esta etiqueta? ¿Luchan por salirse de ella?

–Estas etiquetas las ponen, aunque algo de cierto tienen. Le veo algo de sentido porque nos preocupamos bastante por el contexto topográfico o urbano, que sí cala mucho en los proyectos. Por ejemplo, la Casa Pachamanca; el cliente nos pidió la casa más respetuosa con el entorno. Lo que hicimos fue diseñar un jardín y no una casa, diseñar un paisaje y la casa está abajo, tiene cuartos, sala, una buena vista, etc... todo funciona, pero hay una intención que precede todo eso y es el que sea respetuoso con el entorno. Dado que teníamos un terreno en pendiente, desde afuera, lo que se ve básicamente es un jardín y un pedacito de arquitectura, que es el estudio del dueño.

–Les pasó algo similar en la Casa Serpiente, cuando les pidieron preservar los árboles.

–Claro. En el fondo, dado que vivimos en Lima, una ciudad que es un desierto, el tema de hacer evidente lo importante que es justamente el área verde. Esto nos acerca a la etiqueta que nos pusieron, pero es básicamente por nuestro contexto.

Proyecto de 51-1 Arquitectos para la extensión del Museo de Arte Moderno de Medellín (Colombia). La obra se inauguró el año pasado.
Proyecto de 51-1 Arquitectos para la extensión del Museo de Arte Moderno de Medellín (Colombia). La obra se inauguró el año pasado.

–Han hecho edificios como la extensión del Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), que ha tenido mucho éxito. Se inspira en la arquitectura de las comunas, tiene diferentes volúmenes y espacios internos y externos. ¿Qué convencimientos les dejó esta obra?

–Nos ha dejado mucha felicidad. Los proyectos públicos se validan cuando tú sales; cuando se inauguran, tú puedes verificar si estuvo bien lo que hiciste o lo que no hiciste. Es impresionante entender que algo que empezó muy chiquitito en la cabeza de los socios del estudio pasa a más profesionales; son miles quienes participaron en este proyecto que empezó con muy poca gente; es una cosa muy bonita. Además, ver la página web del MAMM y las fotos de cómo ese espacio se usa, está lleno.

–Me llama la atención que se inspiraran en las comunas porque usualmente hay cierto desprecio por la arquitectura informal… ¿De dónde surge su idea de inspirarse en esos barrios?

–Cuando nos llaman al concurso, lo primero que hicimos fue ir al lugar y lo que más nos llamó la atención –y motivó– fue ver la vitalidad que tenían los barrios colombianos, sobre todo las intervenciones que había hecho el Estado dentro de esos barrios. En esos barrios, con pocos recursos se hacían cosas con mucho cariño. Más que tratar de sacar una referencia literal, tratamos de que nos sirva de idea para meterle un poquito de vitalidad a esta otra parte de la ciudad, que era muy rígida, muy aburrida. Se planteó que el museo tenía que funcionar como museo; las cajas están allí para que vayan las exposiciones y demás, pero nos interesaba, sobre todo, ese recorrido público, que puede atravesar todo el museo y genera esos espacios interesantes.

–Le dio a la zona gran vitalidad...

–No todo lo que se plantea como espacio público tiene que estar en la zona de mayor pobreza; este es un barrio donde había dinero, pero el museo lo que ha terminado haciendo es la alternativa al centro comercial, al mall ; esto le hace mucho bien a la ciudad.

–Hacen proyectos tan grandes como el MAMM en Colombia, pero no dejan de crear casas, consideradas poco rentables por algunas firmas de arquitectos. ¿Por qué manejan proyectos tan diversos? ¿Qué les dejan a 51-1?

–Hay proyectos que haces porque te gustan , porque quieres . Sí nos hemos preocupado por tener una cartera superdiversa de proyectos, tanto chiquititos como grande, pagados o unos gratis. Es parte de lo que nutre al estudio: que el rango de las cosas que hacemos sea diverso, no especializarnos. Hay proyectos que son chiquitos, pero terminan siendo experimentos.

–Son parte del colectivo Supersudaca, que se nutre de muchas influencias. ¿Qué significa ser parte de este colectivo?

El estudio comenzó con tres socios, uno es Manuel de Rivero, quien ya era parte del colectivo. Nos ha servido como una plataforma más grande cuando se necesita; tiene socios que te pueden dar la mano, tener más cabezas para pensar.

También ha permitido viajar mucho haciendo workshops e investigaciones que han servido para alimentar a la gente de la oficina.

–En este momento, ¿qué trabajos desarrollan?

–Ahorita hay un proyecto importante para nosotros que es la Facultad de Gastronomía de la Universidad Católica del Perú, que se está haciendo junto a Gastón Acurio; importante porque amarra muchas cosas: el tema de docencia y el tema de la gastronomía, en que hemos estado muy metimos y es una de las disciplinas con las cuales nuestro país se ha identificado. Está en la fase de desarrollo. Además, estamos con algunos restaurantes y casas.