Durante 15 días, el cantante costarricense Kendall Peña comió, durmió y se bañó entre aeropuerto y aeropuerto. No estaba de vacaciones ni tampoco de gira, pero la música fue el sostén que lo hizo aguantar un reto personal y creativo que se propuso.
Peña no hizo una encerrona de composición en una playa, en su casa, en un hotel de lujo o en un estudio de grabación: la hizo sentado en pasillos y en bancas, entre maletas, controles de seguridad, con cientos de personas pasando cerca de él y con el bullicio de los aviones al despegar.
“Fue una locura”, dijo en entrevista con La Nación un día después de que su travesía se acabara, mucho antes de lo que había planeado. En principio, el artista costarricense se hizo la promesa de cumplir 21 días en el reto, pero las autoridades maxicanas se lo impidieron cuando apenas había completado 15.
Su vida en las terminales aéreas lo retó en lo artístico y creativo, pero también en lo emocional y físico. Pernoctó en el suelo, comió lo justo, se bañó a como pudo y cuando pudo; pero según él, todo valió la pena. Aunque eso sí, aclaró que nunca lo volvería a hacer.
“Queríamos salirnos de la zona de confort. Ya todo se había vuelto muy igual: los artistas estamos acostumbrados a estar en estudio, todo muy controlado. Quisimos ver qué pasaba si nos incomodábamos”, contó Kendall.
La idea era cumplir 21 días componiendo canciones, pero la realidad lo frenó al día 15. El presupuesto se agotó, los oficiales de seguridad en Ciudad de México lo hicieron salir del país porque ya no tenía más vuelos confirmados, ni boletos y mucho menos dinero para continuar con la travesía.
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Dormir en el suelo, bañarse cuando podía y muchas canciones: el reto de Kendall Peña
El reto de Kendall inició el 17 de julio. El cantante, junto a su mejor amigo Kevin Baltodano (Balto), quien fue el camarógrafo del reto, se movieron entre Cancún, Monterrey, Los Cabos, Guadalajara y Ciudad de México.
La elección de México no fue casual: “Mi público está ahí, y también porque legalmente se puede estar en un aeropuerto por 48 horas. A veces nos pasábamos un poco, pero tratábamos de justificarlo”, explicó el artista.
La logística del proyecto fue intensa, no solo en lo económico, sino también en las dificultades que enfrentó el artista.
En cuanto a comidas, se propusieron gastar $60 diarios cada uno, pero también tenían que pagar los vuelos internos en México para movilizarse y poderse mantener dentro de los aeropuertos.
“Comíamos una sola vez al día. Nos rendía para desayunar algo y de ahí aguantábamos. Mi amigo mide como dos metros y estaba desesperado, durmiendo mal, sin bañarse. Fue duro. Teníamos un fondo de emergencia que nos permitía seguir, pero no era la idea gastar más de la cuenta”, relató entre risas.
Los vlogs diarios fueron la manera de mantenerse conectado con el mundo fuera de las terminales aéreas. Kendall compartió su día a día en redes sociales, los detrás de cámaras del reto y también aprovechó para compartir momentos de reflexión.
“Dormir en el suelo me hizo valorar todo. Extrañé la comida de casa, a mi mamá, a mis amigos. Entendí que sí quiero estar en Costa Rica y hacer cosas aquí también”, manifestó.
En cuanto a cómo quedarse dentro de las terminales por varias horas, Kendall contó que cuando algún oficial de seguridad les preguntaba (porque los veía mucho tiempo en el lugar, haciendo videos y grabando música), solo presentaban el tiquete del próximo vuelo y podían seguir ahí sin problemas.
Todo funcionó hasta que en el aeropuerto de Ciudad de México ya no había más dinero para comprar otros tiquetes y los abordó un policía.
“Nos vieron grabando y nos pidieron el tiquete del próximo vuelo para confirmar que podíamos estar en la terminal. Ya no teníamos nada, tuvimos que irnos. No se logró el cometido”, explicó.
Los aeropuertos y la música de Kendall Peña
Un micrófono portátil, una computadora y el celular, esas fueron las herramientas de Kendall para crear su nueva música.
La primera canción que grabó en un aeropuerto fue El último te quiero, sencillo que estrenará el artista este jueves 7 de agosto. “Me gustó mucho, sinceramente. Es una canción muy pop. Es de amor, esta vez sí prometo que en serio es de amor, porque las otras que he publicado lo digo y al final todos terminan llorando”, explicó.
¿Qué lo inspiró? Un amor de verano, esa es la respuesta. Una vivencia que tuvo Kendall el año pasado lo llevó no solo a escribir música de amor, sino a revivir el enamoramiento pasajero, con la metáfora de ser un pasajero de avión.
La producción y la mezcla estuvieron a cargo de Fernando Boix, quien le enviaba a Kendall los beats de las canciones y, sobre el sonido, el cantautor escribía las letras.
El próximo disco de Kendall estará listo el próximo año, pero entre tanto, el artista irá publicando piezas para mantenerse cercano con su público.
“Esta vez me permití hablar con más claridad sobre lo que me estaba pasando. Antes lo generalizaba para que la gente se identificara, pero ahora me inspiré en vivencias reales. Me dio miedo al principio, pero entendí que cuando los artistas son vulnerables también generan conexión”, manifestó.
Estreno con los fans
Este miércoles 6 de agosto, Kendall hará la presentación oficial de El último te quiero, en una actividad en la que compartirá con sus seguidores.
El evento será en Nova Cinemas, Ciudad del Este, a partir de las 6:30 p. m.
“La parte visual para mí es importante y quiero que la gente lo vea en grande, con buena calidad, y que podamos conversar. Siempre he estado muy metido en redes, pero a veces eso también es agotador, así que busco ese contacto real”, concluyó el artista.
