
El comediante mexicano Adal Ramones está listo para reencontrarse con el público costarricense y, como buen anfitrión de risas, promete una noche cargada de humor, nostalgia y complicidad. Su espectáculo Viajando sin maleta llegará el próximo 30 de mayo al CIC Ande, en Belén, a partir de las 8 p. m.
Pero más que una simple visita, para Ramones venir a Costa Rica es casi como volver a casa. Así lo confesó en entrevista con La Nación, donde no dudó en declarar su profundo cariño por el país, al que considera su “segunda patria”.
“Me hallo en cualquier país y más donde hay amigos, y Costa Rica es un lugar con amigos. Llego a vacacionar, tengo amigos, tengo una propiedad y hasta viajo a dar shows privados... Es una historia muy bonita con Costa Rica”, expresó.
Su conexión con el país va más allá del escenario. Adal disfruta de escapadas a destinos como La Fortuna y Bajos del Toro, donde se deja conquistar —como cualquier tico— por la gastronomía local.
“Con mi esposa nos hemos quedado y disfrutamos del gallo pinto, del café chorreado, de pedir mi natilla y queso en el gallo pinto, del chifrijo, de la olla de carne”, contó.
Ese amor incluso lo llevó a emprender en suelo nacional. En 2013 abrió el restaurante La Bodeguita del Medio en La Sabana, un proyecto que cerró en 2020 debido a la pandemia, pero que no descarta retomar.
“Queremos volver a levantar La Bodeguita del Medio, en otro lugar tal vez”, afirmó.
La calidez tica, dice, es parte de ese vínculo especial. “La comida, la sonrisa del tico, la calidez con la que siempre me reciben... Por algo, cada vez que voy por trabajo, me quedo un par de días en algún lugar. Disfruto todo en Costa Rica”, añadió.
Un regreso que emociona
Aunque ha visitado el país en múltiples ocasiones, entre vacaciones y eventos privados, Ramones asegura que lleva una década sin presentar un show abierto al público costarricense, lo que hace este regreso aún más especial.
“Algunos países sobresalen de otros de Latinoamérica por su calidez, por su amabilidad extrema, por su trato tan amable, por la sonrisa a flor de labios, y Costa Rica es uno de ellos. Por algo tuve yo un negocio en Costa Rica, por algo tengo una propiedad en Costa Rica”, comentó.
“Soy muy feliz de que Costa Rica se distinga de otros. Me siento feliz en todos los países, pero con Costa Rica conecté porque me hice gran amigo de varios ticos, por eso me arraigué a Costa Rica”, agregó.
Tan fuerte es su conexión que ya se siente uno más del país. “Me encanta decir ‘pura vida, mae’ cuando llego. Me encanta el ‘bien, por dicha’ también”, confesó entre risas.
Risas que se sienten
Sobre Viajando sin maleta, Adal promete una experiencia cercana y dinámica.
“Sería sensacional vivir una noche viviéndonos juntos, que se rían de las cosas que me han pasado a mí. Aparte de que es un show muy interactivo, hablo mucho con la gente, entonces creo que puede ser una noche mágica y me encantaría que me acompañaran”, comentó.
El comediante describe su espectáculo como una “caricia al corazón”, donde las historias personales se convierten en un espejo en el que todos pueden verse reflejados.
“El comediante hace comedia de lo que ha vivido y normalmente uno dice cosas para que el público se vea en un espejo. Es muy rico ver desde el escenario cómo se identifican con lo que uno dice”, agregó.
Y, fiel a su estilo, también promete emociones a toda velocidad: “Es como subirse a una montaña rusa de la risa. Te vas con un antídoto en tu cuerpo como para quedarte con una sonrisa varios días”.
Su objetivo es claro: que la comedia una al público y que todos se vayan con una “sonrisa de oreja a oreja”.
Un ícono de la televisión
Nacido en Monterrey en 1961, Adal Ramones es uno de los comediantes y presentadores más reconocidos de la televisión mexicana. Su legado quedó marcado con Otro rollo, programa que definió a toda una generación en Latinoamérica.
A lo largo de su carrera ha sido conductor, actor, productor y empresario, siempre con un sello característico: la cercanía con el público y el humor que conecta.
En lo personal, se define como un hombre de familia, esposo y padre, que hoy transforma sus vivencias —tanto las buenas como las difíciles— en historias que provocan reflexión… y muchas carcajadas.
Las entradas para su presentación en Costa Rica están disponibles en publitickets.com, con precios que oscilan entre los ¢28.000 y los ¢61.000.

