
En la industria cinematográfica existen fracasos de taquilla. También hay producciones con ingresos tan bajos que incluso el término fracaso resulta insuficiente. Ese fue el caso de Momentum (2015), una película protagonizada por Morgan Freeman que en su primer fin de semana en el Reino Unido recaudó apenas 46 libras (aproximadamente $60).
La participación del actor, quien entonces tenía 88 años, no respondió a un salario elevado ni a una estrategia para premios. La razón fue distinta y mucho más simple. Freeman aceptó el proyecto por lealtad personal.
Aunque Momentum figura entre las películas con menor recaudación en la carrera del actor, la producción no se estrenó en los cines de Estados Unidos. Ese factor influyó en su desempeño general. Además, en Rusia la película logró una recaudación considerable, lo que evitó que el resultado fuera negativo en todos los mercados. El verdadero problema se concentró en el Reino Unido.
La cinta contó con la actuación de Olga Kurylenko, quien interpretó a una exagente de la CIA que roba información sensible y queda expuesta a múltiples amenazas. En territorio británico, el filme se proyectó únicamente en 10 salas de cine.
La recaudación promedio fue de 4,6 libras por sala (aproximadamente $6), una cifra inferior al precio de una entrada básica. En algunos complejos, la película se exhibió sin público.
Detrás de esta historia aparece una figura inesperada. Clint Eastwood tuvo una relación indirecta con el proyecto. El director de Momentum, Stephen Campanelli, inició su carrera en Hollywood como operador de cámara dentro del equipo del reconocido actor y cineasta.
Campanelli trabajó en varias producciones de la compañía Malpaso, propiedad de Eastwood. Entre esos proyectos figuró La suma de todos los miedos (2002). En ese rodaje se consolidó su relación profesional con Freeman.
Años después, cuando Campanelli asumió la dirección de su primer largometraje, recordó esa cercanía. Freeman aceptó participar cuando el director le ofreció un papel acorde con la historia.
En la película, el actor interpretó a un senador de Estados Unidos. Su presencia no logró impulsar la taquilla británica. El resultado comercial fue uno de los más bajos registrados para una producción con su nombre en el elenco.
El caso de Momentum evidenció una faceta poco visible de la industria. También mostró el peso de la lealtad profesional en decisiones que no siempre buscan el éxito económico.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
