Alexánder Sánchez. 29 octubre
Según los empresarios de cine, luego de la reapertura de las salas el sector se ha venido recuperando gradualmente. Sin embargo, aún la situación económica sería frágil. Fotos: Mayela López
Según los empresarios de cine, luego de la reapertura de las salas el sector se ha venido recuperando gradualmente. Sin embargo, aún la situación económica sería frágil. Fotos: Mayela López

Sugerirle a un empresario de cine que sus salas podrían cerrar de nuevo, es amargarle el día por completo. Para ellos, simplemente, es algo que no puede volver a suceder en Costa Rica y prefieren no pensar en eso.

“Eso sería devastador. Muy grave. Es que es mucha la inversión”, argumentó ante la simple suposición Ramón Yglesias, director de la Cámara de Distribuidores y Exhibidores Cinematográficos de Costa Rica.

Hasta ayer, Yglesias desconocía la nueva directriz del gobierno italiano, que el lunes pasado ordenó el cierre de cines y teatros por una segunda y muy agresiva ola pandémica en ese país.

En febrero, Italia fue el primer país europeo que cerró sus cines debido a la pandemia y, finalmente, fueron reabiertos en junio. Sin duda fue un duro golpe a la economía de las exhibidoras italianas, que ahora ven como la covid-19 se vuelve a ensañar con ellas y no podrán volver a operar por un tiempo indefinido.

¿Eso mismo podría suceder en Costa Rica? ¿Qué impacto tendría esto en los cines locales?

Aunque parece una situación lejana, es claro que nadie puede prever lo que sucederá en los próximos meses. La covid-19 ha resultado ser un virus impredecible y un recrudecimiento de casos positivos no es algo que se pueda descartar por completo.

En Costa Rica, desde marzo, los cines locales comenzaron a verse afectados por las medidas sanitarias impuestas para combatir la pandemia. Primero se redujo su aforo de funcionamiento al 50%; luego se ordenó su cierre durante algunos fines de semana y, para rematar, la estricta restricción vehicular hizo que las salas de cine optarán por un cierre total. No era rentable su funcionamiento.

A finales de agosto, la restricción vehicular fue suavizada, lo que hizo que los empresarios cinematográficos se animaran y volvieran a operar con relativa normalidad. A casi dos meses de su reapertura los cines apenas se están recuperando y un nuevo cierre sería catastrófico.

“Cerrar de nuevo sería muy grave porque, de hecho, en este momento, todavía la situación es grave. Los cines están saliendo adelante con mucho esfuerzo, pero yo no podría decir que ya están en equilibrio”, explicó Yglesias.

Tener los cines vacíos es algo que preocupa a la industria enormemente. Por eso nadie quiere ni pensar en un nuevo cierre. Cortesía San Pedro Cinemas
Tener los cines vacíos es algo que preocupa a la industria enormemente. Por eso nadie quiere ni pensar en un nuevo cierre. Cortesía San Pedro Cinemas

“Por ese motivo un nuevo cierre sería letal. En realidad lo sería para cualquier actividad comercial, pero en los cines hay que decir que la inversión es mucha, son muchos los empleados que se verían afectados", agregó.

Danny Zúñiga, gerente de Novacinemas, dice que un eventual nuevo cierre “sería lamentable” y que obligaría a las empresas de cine instaladas en Costa Rica “a empezar de cero”.

“En el caso hipotético, uno podía hablar incluso de la quiebra de algunas empresas. Sería una medida equivocada e injusta. Preferimos ni pensar en eso", expresó Zúñiga.

Tanto Yglesias como Zúñiga, coinciden en que los cierres de los cines no se justifican de ningún modo, pues según ellos no existiría ningún caso de covid-19 vinculado a las salas exhibidoras. Para ambos, el público ha podido corroborar que las medidas sanitarias en las salas son estrictas y muy efectivas.

El único problema con ese argumento es que en Italia los exhibidores de cine se han defendido aduciendo los mismos motivos, pero de nada ha servido. El gobierno de ese país no ha prestado atención y de todas maneras ha procedido con los cierres.

En recuperación

A pesar del precedente italiano y antes de preocuparse por lo que no ha ocurrido, los empresarios de cine prefieren concentrarse en una batalla complicada: mantenerse a flote en medio de la pandemia.

Además, con mucho optimismo, los representantes de los cines aseguran que, poco a poco, las personas van regresando a ver películas en pantalla grande.

“A pesar de las restricciones vehiculares, que aún no son del todo favorables para nosotros, creo que el regreso ha sido muy positivo. Hemos notado que, poco a poco, la asistencia sigue aumentando”, comentó Zúñiga.

Las sillas marcadas del cine Magaly son una de las estrategias de la administración para mantener las distancia social. Fotos: Mayela López
Las sillas marcadas del cine Magaly son una de las estrategias de la administración para mantener las distancia social. Fotos: Mayela López

“Creo que la gente va adquiriendo confianza y eso es importante. Aún estamos muy lejos de las taquillas que teníamos en la era precovid, pero es entendible por los aforos limitados, la confianza y, bueno, toda una combinación de factores”, agregó.

Para seguir mejorando, Yglesias argumenta que el Gobierno debería ampliar la restricción vehicular nocturna, pues según el empresario aún los perjudica.

“La restricción es hasta las 9 p. m. los fines de semana. Eso nos obliga hacer la última función como a las 6 p. m. y la gente no está acostumbrada a eso, le gusta ir de noche. Nosotros no podemos cambiar las costumbres de las personas”, concluyó.

Al cierre de esta edición, Yglesias se comprometió a entregar un reporte de la asistencia a cines luego de su reapertura; sin embargo, al cierre de la edición no la entregó.