William Venegas. 22 febrero
Las actuaciones de Bradley Cooper y de Lady Gaga no siempre giran sobre el mismo eje y se pierde la dialéctica histriónica. ROLA PARA LN.
Las actuaciones de Bradley Cooper y de Lady Gaga no siempre giran sobre el mismo eje y se pierde la dialéctica histriónica. ROLA PARA LN.

He aquí una película crepuscular, esto es, sobre el proceso de decadencia de su personaje principal (una estrella roquera) llamado Jackson Maine, por culpa de las drogas y del licor, para “cumplir” con uno de los estereotipos de muchas personas que así ven el mundo de la música roquera.

El filme se titula Nace una estrella (2018), dirigida por el actor Bradley Cooper, quien, a su vez, encarna al personaje principal. Lo acompaña la cantora Lady Gaga, como una estrella que surge como cantante. De ahí el título.

Se supone que la película debe concentrarse en el proceso de mejoramiento de esa muchacha (se llama Ally); sin embargo, Bradley Cooper, tanto como director como coguionista del filme, se las ingenia para concentrar la atención narrativa del filme sobre su personaje Maine (manera de quedarse con las estrellas del premio).

Así, nunca se contrasta bien el proceso de crecimiento personal de Ally, como estrella popular, con el viaje dantesco (a los infiernos de sus demonios) de Maine. Espero que se haya sobreentendido que ambos llegan a ser pareja amorosa, al punto que se casan.

Romper el contexto

De esa manera y aceptemos que con buena gramática de la narración por imágenes, tenemos lo que el filósofo y estudioso de la narrativa, el húngaro Georg Luckács, define como la historia donde un sujeto degradado, en un mundo igualmente degradado, localiza el problema medular y provoca una ruptura con ese contexto.

Esto sí lo logra muy bien Bradley Cooper con el desarrollo del relato, aunque la ruptura con el mundo –propuesta por el filme– no sea exactamente del agrado ético de muchas o de algunas personas (es el final de la película, imposible contarlo aquí).

Con virtuoso trabajo de montaje o edición, es de esa manera que la trama de este filme de aires roqueros supera el entorno romántico de una pareja a la luz de la música que, juntos, ellos componen y cantan, para mostrar dos rutas de una misma embarcación, una río arriba (Ally) y otra hacia el mar, en espiral absurda de autodestrucción (Maine).

Debilidad y garra
No es ligero decir que la inseguridad del personaje de Ally, quien comienza su carrera desde una fiesta de travestidos hasta alcanzar la cumbre de la fama, es algo que Lady Gaga nunca logra expresar: ROLA PARA LN
No es ligero decir que la inseguridad del personaje de Ally, quien comienza su carrera desde una fiesta de travestidos hasta alcanzar la cumbre de la fama, es algo que Lady Gaga nunca logra expresar: ROLA PARA LN

En la tensión híbrida, en ese tejido, el filme escoge irse por el personaje masculino, aunque se supone una relación dialéctica entre ambos personajes: ellos y sus circunstancias; aún con esa

debilidad, lo que muestra el filme lo hace con garra, con exigencia dramática: quiere trascender.

El problema que hay (también) es que Bradley Cooper, buen actor, parece agarrarse o aprovecharse de la ocasión para autohalagarse sin decoro (ejercicio de pedantería), mientras que la conocida Lady Gaga, no tan buena actriz, demuestra exactamente eso: que no es buena actriz. Es cuando se falsea el drama: desde sus personajes, pero no para descalabrarse, por dicha.

No es ligero decir que la inseguridad del personaje de Ally, quien comienza su carrera desde una fiesta de travestidos hasta alcanzar la cumbre de la fama, es algo que Lady Gaga nunca logra expresar: ese es su déficit histriónico.

El hilar delgado

Bradley Cooper, como director, estaba tan interesado en su personaje, digo yo, que ni siquiera se dio cuenta de lo que sucedía con Lady Gaga, eso más su énfasis en él mismo, como actor, hicieron que el filme perdiese la intensidad y la densidad dramáticas que la habrían puesto a volar.

Como glosa, algo me dice que algunas tomas escogidas por Bradley Cooper tan solo buscan imitar o medio imitar el arte del gran director ruso Andréi Tarkovski, pero no sé del todo si estoy hilando muy delgado: ustedes sabrán mejor y mejor que yo de eso.

Para finalizar, Nace una estrella es película admirable cuyo defecto es admirarse demasiado a sí misma (algo muy roquero, con el perdón de los roqueros) y por ahí se le va la densidad vitamínica poco a poco. Igual, no es filme para desechar.

Ficha técnica
  • Título original: A Star is Born
  • Estados Unidos, 2018
  • Género: Drama
  • Dirección: Bradley Cooper
  • Elenco: Bardley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliot 
  • Duración: 135 minutos
  • Plataforma: Nova, Cinépolis, Cinemark, San Pedro
  • Calificación: TRES estrellas ( * * * )  de cinco posibles