William Venegas. 7 enero
Carlos Villalobos, como Juan, y Fernanda Chávez, como Camila, son dos de los protagonistas de 'La boda del Tigre'. Ambos se acercarán románticamente en la cinta. Cortesía de Cinetele
Carlos Villalobos, como Juan, y Fernanda Chávez, como Camila, son dos de los protagonistas de 'La boda del Tigre'. Ambos se acercarán románticamente en la cinta. Cortesía de Cinetele

El realizador costarricense Esteban Ramírez nos llega con su cuarta película, titulada La boda del Tigre (2020). Ni lo crean, no se trata de una de las cuatro​ especies de la subfamilia de los panterinos pertenecientes al género Panthera, del que habla Wikipedia.

En la película, tenemos a un joven que se va a casar con una alemana en un romántico sitio entre la selva, el mar, el cielo y la tierra. Por supuesto que invita a sus amigos. Dos de ellos, más El Tigre, más la alemana y más una joven recién divorciada en Londres, son los personajes que le dan centro a lo que acontece en el filme.

Por ahí hay una secuencia que no tiene pies ni cabeza, o tal vez tenga pies, como para darle un chance al buen actor Leynar Gómez de que tenga su aparición y justificar un cambio en el estado de ánimo de la trama: romper la aparente felicidad que venía y abrir un dilema que le ponga sal sin pimienta a la película.

Este cuarto largometraje es el menos afortunado de Esteban Ramírez y, sin embargo, es el que más se acerca al estilo visual que, con mejor calidad narrativa, vimos en Caribe (2004). Luego le siguieron Gestación (2009) y Presos (2015). ¿Podemos afirmar, ahora en el 2020, que Ramírez viene de más a menos? Es pronto para ser categóricos.

La boda del Tigre mantiene el aire de crítica social que ha estado presente en los filmes anteriores de Esteban Ramírez, pero esta vez no logra emitirse o articularse dentro del desarrollo mismo de la trama, sino que funciona como discursivos cortes sobre asuntos de validez presente: el ecológico, por ejemplo, o la temática feminista.

Igual, hay un particular y bien manejado uso del paisajismo, que resulta hasta gratificante, pero la trama se cae por sí sola, si es que de trama podemos hablar. El guion es absolutamente débil, mal estructurado, lineal, con vacíos inexplicados y sin pasión ni intensidad alguna.

Por ahí, se incluye un personaje bufonesco y mal hablado que más parece un acto matemático para sacar risas fáciles de algunos espectadores, de los que gustan de la comedia pedestre e inelegante.

El resto es “algo” que quiere pasar por historia amorosa, “algo” así como melodramático sobre la recuperación del primer amor, con actuaciones que discurren sin el mayor esfuerzo dramático de los intérpretes: los personajes se resbalan por la piel de los actores.

Con buena mezcla de sonido, que nos permite entenderles a los actores lo que hablan, y algo de lo que antes he mencionado, lo cierto es que estamos ante un filme que no pasa de ser un número más en la cuenta de películas costarricenses.

La boda del Tigre tiene final porque es de suyo tenerlo, pero pudo ser antes o se pudo alargar, así que resulta predecible. La película no logra ser buena, por eso no me atrevo a recomendarla, aunque acepto que tampoco es un desastre y alguien puede disfrutarla. Ahí les queda.

Ficha técnica

Título original: La boda del tigre

Costa Rica, 2019

Género: Melodrama

Director: Esteban Ramírez

Elenco: Carlos Villalobos, Fernanda Chaves

Duración: 86 minutos

Cine: Nova, Cinépolis, Cinemark

Calificación: Dos estrellas de cinco posibles