William Venegas. 16 noviembre
Edward Norton sale avante con una actuación que resulta dura por sus detalles. Fotografía: ROLA para La Nación
Edward Norton sale avante con una actuación que resulta dura por sus detalles. Fotografía: ROLA para La Nación

Tiene razón el crítico español Javier Coma cuando dice que, en comparación con otros géneros del cine, el llamado “cine negro” o policial (film noir) es el más difícil de definir según sus signos, incluso dando por supuesto que los géneros carecen de límites.

Dicha afirmación resulta explícita conforme uno va viendo lo que acontece en la dilatada película Huérfanos de Brooklyn (2019), que indica el regreso del actor Edward Norton a la dirección, años después de que lo hizo con su filme Divinas tentaciones (2000).

Huérfanos de Brooklyn nunca expone su trama de manera simplista. Todo lo contrario, adrede busca ser una película compleja, aunque para ello tenga que ser narrativamente complicada. Por secuencias, se le siente como si fuese pedantería, pero no.

Luego de narrarnos la historia como si transcurriese por un laberinto, el relato tiene la habilidad de irse simplificando poco a poco, así hasta quedar en el choque tradicional del héroe convertido en detective privado contra las mafias al uso.

Por lo visto, esto le gusta a Edward Norton, quien no solo es director y actor principal, sino también el guionista de la película. El guion se basa en la novela de Jonathan Lethem.

La trama va sobre el quehacer escabroso de cierta mafia sin escrúpulos y conectada con autoridades políticas, que se dedica a robarles terrenos a los más pobres y a los negros de ciertos barrios marginales y proletarios, para luego revenderlos o renegociar con ellos. Sucede en Nueva York, en los años 50.

Hay alguien, Frank, que anda tras la pista y es asesinado. Su amigo Lionel es quien se mete a averiguar las causas del crimen, lo que lo lleva a comportarse como solitario detective privado, quien, para empeorar las cosas, padece del llamado síndrome de Tourette. Este detalle hace más difícil la dura y bien lograda actuación de Edward Norton.

Lo repito: el problema de la película es que se alarga más de la cuenta con su relato (uno siente por dónde pudo cortarse) y mete más personajes de los necesarios (uno se percata de cuáles no son necesarios), pero se trata de una película valiente para señalar la corrupción y la violencia de una sociedad concreta.

Ese afán ideológico marca muchas de las soluciones estéticas del filme (hasta su duración, posiblemente). Es su rostro. En él son importantes los medios significativos de la iluminación (luces y sombras), de las angulaciones del encuadre y de determinado estilo de actuaciones (muy buena la dirección del elenco).

En Huérfanos de Brooklyn (título que se explica con la trama) son valiosos los diálogos, capaces de surgir del mismo universo narrado (de la denuncia sociopolítica) y con una característica propia del género: la búsqueda del diálogo sarcástico y cínico, a lo que contribuye la enfermedad incurable que padece el personaje principal.

Edward Norton se tomó su película con dignidad artística, de principio a fin, y de ahí alimento mi recomendación.

Ficha técnica

Huérfanos de Brooklyn

Título original: Motherlees Brooklyn

Estados Unidos, 2019

Género: Policial

Dirección: Edward Norton

Elenco: Edward Norton, Willem Dafoe

Duración: 144 minutos

Cines: Nova, Cinépolis, Cinemark, San Pedro, Studio, Magaly

Calificación: Tres estrellas de cinco posibles