William Venegas. 10 agosto, 2019
Antonio de la Torre y Luis Zahera en una de las mejores secuencias de filme político español. Fotografía: Romaly para La Nación
Antonio de la Torre y Luis Zahera en una de las mejores secuencias de filme político español. Fotografía: Romaly para La Nación

El peor peligro que viven los políticos es la propia política. Se los traga. Con algunas excepciones, tan escasas que resultan más bien históricas o heroicas, por lo general los políticos se ven pronto sumergidos en el torbellino del gusto por el poder y, además, la codicia aparece en ellos como coyunda pidiendo sebo.

Este tema no le ha sido nunca ajeno al cine, con filmes donde la palabra “corrupción” es sinónimo de “política”. Ahora el cine español lo retoma de manera vibrante. Lo hace con la película El reino (2018), dirigida por Rodrigo Sorogoyen.

Con este filme, dicho director practica valiente aquello de que la verdad es para decirla, no para ocultarla. A la vez, nos dice que con los políticos de oficio sucede al revés, en ellos la verdad es para ocultarla, no para decirla. En política, la verdad se esconde cuando hay intereses espurios.

La trama de El reino no da lugar posible a la bondad: parte de la premisa de que quien pone un pie para ascender en política, el otro le sirve para treparse sobre los hombros de alguien.

El personaje central del filme se llama Manuel López Vidal (eximia actuación de Antonio de la Torre). Él es un político local con aspiraciones nacionales, así hasta el día en que se le avisa que hay contra él un proceso por orrupción. Parece poco al principio.

El problema es que los políticos son como ciertas especies animales que solo andan en manadas y cuando Manuel siente que otros lo abandonan, se le hace un boquete bajo los pies por donde se hunde. Sin embargo, decide no hundirse solo. En política, no ha parido la vaca y ya está mamando el ternero, así que se arma tremendo conflicto.

Ese lío llega a más y más políticos. Es una espiral y la película logra manejarse muy bien entre el drama del personaje y la acción colectiva; así, el filme carga su tensión de manera lograda y, por arte de creativa mutación narrativa, el político corrupto resulta una especie de héroe que va destapando ollas de pudrición social.

Es lo que Rodrigo Sorogoyen quiere subrayar con su narración acelerada, sin perder nunca la dirección: no le interesa si se resuelve o no un delito de corrupción política ligado, incluso, al poder de la prensa (una larga secuencia lo dice claramente). No es eso.

A la película le interesa presentar el engranaje de esos grupos de poder, donde todos se tapan con la misma cobija, los cuales, al ver vulnerada la seguridad de sus secretos, tornan camaleónicas sus relaciones (cada cual adopta, de manera más o menos solvente, el lugar que le conviene en esa circunstancia).

El protagonista alude directamente a ese teje y maneje de la corrupción al interior de los grupos políticos: “Yo no he hecho nada especial”, y se refiere a que solo se ha enchufado en una maquinaria.

La banda sonora enriquece la adrenalina del filme, tanto como la excelente dirección de actores, como el hábil montaje y como la acertada fotografía. Desde esas virtudes formales salta esta película de agudeza conceptual. No se la pierdan.

Ficha técnica

El Reino

Título original: El reino

España, 2018

Género: Drama

Director: Rodrigo Sorogoyen

Elenco: Antonio de la Torre, Luis Zahera

Duración: 131 minutos

Cines: Magaly

Calificación: Cinco estrellas de cinco posibles