
Este lunes 9 de febrero, los titulares costarricenses no solo se enfocaron en Bad Bunny y su presentación en el show de medio tiempo del Super Bowl, sino también en Raúl Zúñiga, un costarricense de 88 años que compartió escenario con el artista y se robó el corazón de los espectadores.
“Chino”, como prefiere que le llamen, conversó con La Nación y reveló los detalles de esta experiencia inolvidable, para la que se preparó durante casi un mes.
Nacido en Santo Domingo de Heredia, pero radicado en California desde hace 45 años, Zúñiga —fotógrafo de profesión— contó que su pasión por el baile nació gracias a su hija adoptiva, Karol Tatiana, quien desde niña amaba danzar junto a él y hoy en día dirige dos estudios de danza.
Fue precisamente por ella que llegó al escenario del Super Bowl. No obstante, Zúñiga confesó que su participación tuvo un sabor “agridulce”, pues Karol envió los videos para que audicionara todo su círculo de baile: ella, su pareja de baile, su madre y su padre Raúl (Chino). Sin embargo, solo él y el compañero de Karol fueron seleccionados.
“Se me quedaron las mujeres por fuera y me dio un sentimiento saber que a ella, que es una bailarina profesional, que tiene estudios, a ella no me la aceptaron, y este viejo loco Chino, aquí está”, relató entre risas.
Zúñiga recordó el momento en que su hija le dio la noticia. Karol entró a su casa gritando y saltando de emoción: “Lo escogieron a usted”, le dijo con orgullo.
“Me dio un sentimiento de por qué yo y ella no, pero ella me dijo que, si a mí me escogieron, pues yo tenía que ir. Entonces ella ahora es como mi mánager”, contó emocionado.
Desde entonces, comenzaron los ensayos en Los Ángeles, a unos cuarenta minutos de su hogar.

‘Fui el hombre más feliz del mundo’
Desde el primer día, el equipo lo recibió con un cariño inmenso. “Voy con 350 nietos más”, dijo Chico, refiriéndose a sus compañeros de baile.
“Fui el hombre más feliz del mundo. Todo el grupo me dio tanto amor y tanto cariño, que me siento satisfecho y bendecido por Dios (...). Yo soy muy metiche y me gusta ver la gente sonriendo y disfrutando la vida”, añadió lleno de gratitud.
Mientras conversaba con La Nación, Raúl viajaba en autobús rumbo a su casa en Los Ángeles, junto con varios compañeros del equipo que también viven ahí. Durante una parada para comer, aprovechó para incluir en la llamada a dos de ellos, quienes aseguraron que Raúl “es un amor” y que “todos lo quieren muchísimo”.



Sobre su interacción con Bad Bunny, explicó que el artista asistió a varios ensayos para ajustar detalles, aunque no estuvo presente en todos.
El domingo, tras su presentación y su breve aparición en pantalla, Raúl se reunió con el resto del elenco en otra zona del estadio. “Todos gritaban y lloraban de ver lo bonito que había salido todo. Yo también gritaba. Yo estaba ahí con la pelota de gente, cuando se abrió una puerta y entró Bad Bunny”, narró.
El puertorriqueño se acercó a felicitar y agradecer personalmente a todos los bailarines. Animado por sus compañeros, Zúñiga reunió el valor para acercarse al artista, tocarle la espalda y decirle: “Benito Antonio, aquí Costa Rica te da un abrazo”.
Conmovido, Bad Bunny le respondió: “¡Costa Rica! I love Costa Rica”, recordó entre risas.
Mientras tanto, desde su casa, su esposa Liliana, su familia y sus amigos organizaron una pequeña fiesta para ver el Super Bowl y celebrar su participación.
Entre bromas, Zúñiga contó que compró un televisor de 105 pulgadas para el Mundial 2026, pero que terminó estrenándolo su familia viéndolo a él en uno de los escenarios más grandes del mundo.
Finalmente, agradeció todo el cariño que ha recibido en redes sociales. “Muchas gracias a mi país, yo a donde voy represento a Costa Rica como tiene que ser”, comentó con humildad y alegría.

