AFP . 25 septiembre

¿Habrá un #metoo en el porno? Los testimonios de actrices con carreras relámpago que describen agresiones sexuales y violaciones se están multiplicando en Francia desde la reciente apertura de una investigación contra uno de los sitios emblemáticos del porno “amateur”.

Estelle (nombre modificado para proteger su identidad) tenía 22 años cuando se lanzó en el porno. Trabajaba como vendedora pero soñaba con convertirse en “una gran actriz” de películas pornográficas para el realizador Dorcel, una referencia en Francia.

Pero no pasó las audiciones y se tuvo que contentar con rodar videos con pequeñas productoras, algunos de los cuales fueron difundidos en el popular sitio web francés Jacquie y Michel, que es objeto de una investigación por "violación" y "proxenetismo".

Estelle dejó el porno, traumatizada después de un rodaje. Tuvo sexo anal durante varios días a pesar de fuertes dolores, bajo la insistencia del director, contó la joven de 25 años a la AFP.

"Me puse a llorar porque no estaba acostumbrada. 'Deja de llorar, eso no vende ¡Sonríe!'" me dijo el director. "Me vi obligada a hacerlo", dijo la muchacha que cobró 250 euros (poco menos de 300 dólares) por esta escena que luego fue difundida en internet.

Como el dolor persistía, fue al hospital, donde le diagnosticaron una fisura anal y herpes. "Me obligaron a rodar sin preservativo, con un tipo que falsificaba sus pruebas", contó, furiosa. Normalmente, los actores deben hacerse pruebas para demostrar que no sufren de enfermedades de transmisión sexual.

Marion Lew, de 32 años, se lanzó en las películas para adultos hace un año. Poco después de sus inicios vivió un momento que la dejó marcada. Uno de los camarógrafos se acercó en plena escena y le "eyaculó en la cara" sin más, contó a la AFP.

Hay muchos testimonios de este tipo. Una actriz, relató, por ejemplo, que un director se le acercó para que le haga una felación; otra contó que descubrió en medio de un rodaje que debía tener sexo no con una sino con varias personas.

“Dinero fácil”

Según cifras de la AFP, varias decenas de mujeres han acudido a abogados desde inicios de la investigación contra el sitio Jacquie y Michel en julio. Algunas dicen que fueron víctimas de violaciones y agresiones sexuales, muchas piden que se retiren los videos en los que aparecen.

"Se quejan primero de lo que tiene un mayor impacto en sus vidas, es decir las imágenes. En un primer momento ocultan las violencias graves que sufrieron", explica Lorraine Questiaux, abogada de Nid, una de las tres asociaciones feministas que estuvieron en el origen de la apertura de la investigación.

El sitio Jacquie y Michel, que lanzó una investigación interna, dice que sólo "difunde" vídeos. El sitio prometió romper sus contratos con los productores acusados si se prueban los hechos.

Eric Morain, abogado de una decena de actrices que piden que se retire sus videos de internet, las describe como personas vulnerables. "A menudo, estas mujeres pasaron por momentos difíciles". Se lanzaron en la pornografía para "poder comer". "Lo vieron como dinero fácil, pensando que duraría un par de horas". "Pero globalmente no ocurrió como lo imaginaban".

Por una escena reciben entre 200 y 300 euros. Cifras muy lejanas de los sueldos de 4 cifras que actrices como Kim Equinoxx, de 28 años y que comenzó hace 10, afirman recibir por escena en lo que se conoce como el "porno profesional" de las grandes agencias de producción.

Según Tony Calliano, que lleva 10 años actuando en películas para adultos, sólo un puñado de actrices en Francia pueden vivir de ello. Pero "ninguna actriz de Jacquie y Michel".

Y según él, no hay nada de aficionado en el sitio, sólo la forma de filmar. “Las chicas siempre reciben dinero. El objetivo es que la gente piense que se trata de una vecina pícara que vino para pasarlo bien”, explica.

En esta categoría de pornografía, que ha estallado en internet, las carreras son efímeras, apenas unos meses, según el actor.

"La gente está en demanda de nuevos rostros", señala.

Petición

Ni Estelle ni Marion Lew presentarán cargos. "La justicia no reconoce fácilmente las agresiones sexuales", estima la segunda.

Estelle aceptó dar su testimonio porque las chicas que planean lanzarse en las películas para adultos "deben saber que abusan de las muchachas. Nos pagan una miseria para rodar escenas para las que nunca dijimos 'sí'".

Este inicio de liberación de la palabra y la petición, firmada por más de 2 millones de personas, para exigir el cierre de PornHub, uno de los sitios líderes mundiales, son indicios de que "estamos al inicio de un #metoo de la pornografía", estima Céline Piques, de la asociación Osez le féminisme!.

Pero las actrices establecidas son menos optimistas. "Algunas están empezando a hablar. Pero es complicado", dice Nikita Bellucci, una de las principales estrellas del porno francés. "Ninguna de ellas ha recibido apoyo publico" por parte del medio.

“Las chicas que se atreven a hablar son insultadas en las redes sociales. Como aceptaron hacer pornografía, muchos no consideran legítimo que se presenten como víctimas de violación. Dicen: ‘es como si un boxeador se queja de recibir golpes’”.