
A tres años del fallecimiento de la reina Isabel II, sus fieles corgis, Muick y Sandy, continúan vivos en la memoria del Reino Unido.
Hoy los dos perros disfrutan de la tranquilidad del Royal Lodge, la residencia del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, ubicada en Windsor.
LEA MÁS: Lo que dijo la reina Isabel II sobre Meghan Markle días antes de morir: ‘Una completa catástrofe’
Los corgis, que fueron parte inseparable de la reina en sus últimos años, hoy están al cuidado de Ferguson. Ella compartió una imagen de ambos animales con la bandera británica de fondo durante el aniversario luctuoso de la monarca.
El amor de Isabel II por los corgis comenzó en 1933, cuando tenía solo siete años. Durante una visita a la casa del marqués de Bath, jugó con uno de estos perros por primera vez. Poco después, la familia real recibió a Dookie, el primer corgi que fue retratado en numerosas ocasiones por la prensa.
A lo largo de los años, llegaron más ejemplares como Jane y Crackers, y luego Susan, un regalo de mayoría de edad que se convirtió en el origen de una larga línea de descendencia canina. Susan incluso acompañó a la Reina en su luna de miel en 1947. A partir de ella, nacieron más de 30 corgis y dorgis (cruza con dachshund) que convivieron con Isabel II durante sus siete décadas de reinado.
Vida de lujo para los corgis reales
Durante su estancia en el Palacio de Buckingham, los corgis contaban con su propia habitación. Dos sirvientes, conocidos como Doggie 1 y Doggie 2, se encargaban de sus cuidados. Además, recibían comida personalizada según su edad y estado de salud.
En cada Navidad, los perros recibían regalos en calcetines colgados junto a la chimenea. Viajaban en limusinas, helicópteros y trenes. Para la reina, no eran simples mascotas: los consideraba parte de la familia.
Incluso se conocen anécdotas sobre cómo resolvía los cruces entre corgis y dachshunds. Cuando le preguntaron cómo lograban salvar la diferencia de altura, Isabel II respondió que usaban “un ladrillo”.
En 2012, la Reina decidió dejar de criar corgis. No quería dejar atrás perros jóvenes al morir. Su última descendiente directa, Willow, falleció en 2018. Sin embargo, durante la pandemia, el príncipe Andrés y sus hijas le regalaron dos nuevos cachorros: Muick, un corgi, y Fergus, un dorgi. Fergus murió poco tiempo después, y entonces llegó Sandy, que se convirtió en la compañera definitiva para Muick.
Verlos correr junto a la Reina por los jardines de Home Park ofreció alivio y esperanza a muchos británicos durante un momento complicado del país.
El destino de los corgis tras la muerte de Isabel II
Tras la muerte de la reina, el 8 de setiembre de 2022, la familia real asignó a Muick y Sandy a la custodia del duque de York y de Sarah Ferguson. A pesar de haberse divorciado en 1996, ambos continúan viviendo en la misma residencia.
El príncipe William explicó en Westminster Hall que los perros estaban bien cuidados y tenían un buen hogar.
Desde entonces, llevan una vida tranquila. Ferguson, conocida por su amor por los animales, convive con siete perros y asegura espacio y rutina para todos.

LEA MÁS: William y Kate Middleton ocultaron a su hijo George que sería rey, y esta fue la razón
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
