Videojuegos

Todo comenzó con un Atari 2600: Una pasión por los videojuegos que nunca se apagó

La Navidad de 1988 trajo más que un regalo, marcó el inicio de una pasión que perdura hasta hoy

Todo comenzó con un Atari 2600 y perdura hasta hoy.
Todo comenzó con un Atari 2600 y perdura hasta hoy. Canva
Todo comenzó con un Atari 2600 y perdura hasta hoy.
Todo comenzó con un Atari 2600 y perdura hasta hoy. Todo comenzó con un Atari 2600 y perdura hasta hoy. (Canva)

Recuerdo la primera vez que sostuve una consola en mis manos. Era una fría mañana de Navidad en 1988, cuando mi papá decidió regalarnos, a mi hermana y a mí, un Atari 2600. Aquel instante, que podría parecer uno más en la vasta colección de recuerdos de la niñez, se convirtió en un hito en mi vida, un momento que marcaría el inicio de una pasión que continúa a lo largo de los años. Esa consola, con su sencilla palanca y su botón rojo, era mucho más que un simple juguete; era una puerta a un mundo nuevo, a un universo donde la tecnología y la imaginación se mezclaban.

A lo largo de los años, los videojuegos no solo se convirtieron en mi pasatiempo favorito, sino en un verdadero medio de aprendizaje y crecimiento. Con esa consola negra de gráficos limitados, y con 128 juegos incorporados, comencé a comprender la relación entre causa y efecto, estrategia y resultado. Cada juego era un desafío, una lección sobre tenacidad y paciencia. A pesar de que el Nintendo ya ofrecía gráficos superiores, para mí, ese Atari era lo máximo. Me permitió sumergirme en mundos que, aunque pixelados, nos daba cientos de posibilidades.

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