
Aunque permanezca en reposo, el celular continúa activo. Durante esos periodos, intercambia información con servidores remotos. Esa práctica permite que el dispositivo se mantenga actualizado. También abre riesgos para la privacidad y la seguridad de los usuarios.
Los teléfonos inteligentes envían de forma regular datos como el código IMEI, el número de serie del hardware y los detalles de la tarjeta SIM. También comparten información sobre la salud del sistema, registros de fallos y análisis de diagnóstico. A esto se suma el estado de la conexión a redes WiFi o a los datos móviles.
De acuerdo con especialistas de la empresa NordVPN, ese flujo de información resulta clave para reportar el estado del dispositivo. También sirve para actualizar el sistema operativo, operar la conectividad y sincronizar contenidos como mensajes y correos electrónicos.
Sin embargo, los expertos advierten que no todos los datos compartidos durante la inactividad son indispensables. Algunos intercambios representan un riesgo para la privacidad y la seguridad del usuario.
Entre esos datos figuran señales relacionadas con publicidad o con rastreo persistente de ubicación. Ese tipo de información puede exponer datos personales sensibles sin que la persona lo note.
Se trata de elementos que no se vinculan con funciones básicas del celular. Incluyen identificadores de dispositivo o publicitarios. Empresas y terceros los usan para vincular actividades entre aplicaciones y servicios. También permiten crear perfiles de comportamiento a largo plazo y rastrear a los usuarios aun cuando no usan aplicaciones.
Cuando el GPS permanece apagado, los celulares aún pueden transmitir ubicaciones aproximadas. Envían identificadores de WiFi y Bluetooth. También comparten información de redes cercanas. Todo ello amplía la huella digital del dispositivo y facilita reconstruir patrones de movimiento.
Además, muchos equipos envían datos de telemetría de forma continua. Ese intercambio ocurre incluso cuando el celular no se utiliza. Incluye patrones de uso de aplicaciones, tiempos de interacción, eventos del sistema y señales de comportamiento.
Según los especialistas, la combinación de estos paquetes de datos permite revelar patrones sensibles. Esa información expone al usuario al rastreo, al perfilado o a la interceptación. En muchos casos, ese proceso ocurre sin conocimiento de la persona.
Cómo limitar los datos que el celular comparte de forma automática
Revisar los permisos otorgados a las aplicaciones resulta un paso clave. Conviene prestar atención a los accesos de ubicación, datos en segundo plano, rastreo, micrófono y fotos.
También se recomienda desactivar la actualización en segundo plano cuando sea posible. Otra medida consiste en restringir las copias de seguridad en la nube. Para ello, se debe desactivar la sincronización automática de datos que no sean necesarios.
El rastreo publicitario se puede reducir desde la configuración del dispositivo. En ese apartado, también es posible desactivar el escaneo de redes WiFi y la conexión Bluetooth.
Los expertos sugieren, además, utilizar una red privada virtual (VPN) con capas de seguridad integradas. Estas herramientas bloquean dominios de rastreo, conexiones peligrosas y la creación de perfiles de usuario.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de una agencia de noticias y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
