Innovaciones

Elon Musk, dueño de Tesla, pretende ampliar de 300 a 42.000 los satélites de su red de Internet espacial

Empresario desestima preocupaciones de científicos sobre el posible efecto perjudicial en las observaciones astronómicas causado por Starlink, la constelación de satélites de su compañía

Washington. AFP El empresario Elon Musk, fundador de SpaceX y dueño de Tesla, desestimó este lunes preocupaciones de científicos sobre el posible efecto perjudicial en las observaciones astronómicas causado por la constelación de satélites de su compañía, colocados en órbita para conformar una red de internet espacial.

Los satélites no causarán "ningún impacto en absoluto en los descubrimientos astronómicos", dijo Musk en una conferencia sobre internet satelital en Washington.

El proyecto del multimillonario sudafricano para ofrecer acceso a internet en zonas alejadas de centros poblados, denominado Starlink, ya cuenta con unos 300 satélites en órbita y se prevé ampliar esa cantidad hasta una cifra potencial de 42.000.

Los científicos objetaron la iniciativa luego de que una primera camada de satélites pudiera divisarse en el cielo nocturno como un tren de luces brillantes, poco después de su lanzamiento el año pasado. Su argumento es que representan una sentencia de muerte para las observaciones astronómicas ópticas y también las efectuadas con radiotelescopios.

Según Musk, su compañía ya ha tomado medidas para reducir el reflejo que producen sus dispositivos en órbita.

"Confío en que no causaremos ningún impacto en absoluto en los descubrimientos astronómicos, cero", dijo Musk. "Esa es mi predicción; tomaremos acciones correctivas si está por encima de cero", prometió.

El empresario, conocido también por su rol al frente del fabricante de autos eléctricos Tesla, dijo que el reflejo provocado por los satélites se debió a que estaban "girando" en ascenso hacia su órbita, pero que una vez que alcanzaran su trayectoria definitiva el problema desaparecería.

Agregó además que SpaceX estaba trabajando con la comunidad científica para reducir el potencial reflectivo de los satélites, pintando sus antenas de negro y equipándolos con sombrillas espaciales para bloquear la luz solar.

Se espera que Starlink entre en funcionamiento en la región norte de Estados Unidos y en Canadá a fines de este año, y se expanda hasta una cobertura global en 2021.

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