
Un flujo constante de vehículos llega y sale de una estación en las afueras de Pekín. El sitio funciona como punto clave de recarga rápida para camiones eléctricos. Esta red crece con rapidez en China y cambia el transporte de mercancías.
El liderazgo del país en vehículos eléctricos de pasajeros ya era reconocido. Sin embargo, el avance en camiones pesados tomó fuerza en el último periodo. La expansión de infraestructura para carga y cambio de baterías reduce costos. Expertos indican que este factor favorece a los modelos eléctricos frente al diésel.
El especialista Lauri Myllyvirta señaló que el año anterior marcó un punto de inflexión para los vehículos pesados eléctricos en China. Agregó que la infraestructura permite ampliar rutas y operaciones logísticas con condiciones económicas viables.

Los datos respaldan esta tendencia. Los camiones de energías renovables representaron el 29% de las ventas en el mercado chino el año pasado. En 2024 la cifra fue 14%. En 2021 no superó el 1%, según Commercial Vehicle World. Fabricantes proyectan que esta cuota podría convertirse en mayoría en pocos años.
En el distrito de Miyun, en Pekín, un conductor de 43 años explicó que el cambio simplificó su trabajo. Indicó que su antiguo camión tenía más de 10 velocidades y resultaba complejo. El modelo eléctrico opera de forma automática y reduce la dificultad en la conducción.
Otro chofer, de apellido Zhang, relató que cambió un camión de gas natural por uno eléctrico hace dos meses. Su labor consiste en transportar arena y piedra en trayectos cortos. Señaló que el vehículo no resulta adecuado para largas distancias. El modelo que utiliza, de la marca Howo de Sinotruk, ofrece una autonomía de entre 240 y 250 kilómetros.
Zhang destacó la potencia y aceleración del camión. Sin embargo, reconoció que la autonomía limitada sigue como desafío para recorridos extensos.
El cambio también responde a factores económicos. Conductores indicaron que los menores costos operativos impulsan la adopción. Este elemento se suma a políticas nacionales que promueven la transición energética.
El crecimiento interno impulsa la mirada hacia el exterior. Analistas señalan que fabricantes chinos consideran la exportación como paso necesario ante la competencia y una eventual saturación del mercado local.
Christopher Doleman, del Instituto para la Economía Energética y Análisis Financiero, explicó que las tensiones en mercados energéticos globales actúan como acelerador. La guerra en Oriente Medio incide en la demanda de alternativas eléctricas.
Empresas emergentes buscan posicionarse en este escenario. Windrose Technology, fundada en 2022 y con sede en Bélgica, utiliza la cadena de suministro china para competir en el mercado global. Su objetivo es desarrollar camiones eléctricos de largo recorrido.
El fundador Han Wen indicó que la autonomía sigue la principal limitante. Sus camiones alcanzan cerca de 700 kilómetros por carga. La empresa proyecta llegar a 1.000 kilómetros en 2030.
Windrose obtuvo homologaciones en Europa, China, Estados Unidos y Suramérica. La compañía planea producir 1.000 unidades este año. La meta es alcanzar 10.000 el próximo año y 100.000 en 2030.
Han planteó que el avance tecnológico podría llevar a la desaparición de los camiones diésel como categoría. La evolución del mercado en China sugiere un cambio acelerado en la logística global.
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