
Saben cuán útil es tener un teléfono celular, pero los botones son muy chicos para poder presionarlos fácilmente y no escuchan bien por el pequeño auricular.
Tienen claro que la computadora puede servir para hacer pagos en línea, pero usar el mouse les da dolor de brazo y espalda.
El acceso a las tecnologías de la información y comunicación (TIC) por parte de los adultos mayores en Costa Rica está lleno de contradicciones.
Así lo indica un capítulo del informe
El documento tiene un capítulo dedicado a analizar la situación de los adultos mayores en el país en relación con las TIC.
Felisa Cuevas, una de las investigadoras a cargo del capítulo, explicó a La Nación que los hallazgos reflejan en parte la visión que tiene la cultura occidental de los ancianos.
“Es una paradoja ingrata. El avance se mide por el aumento en la esperanza de vida, pero el período después de los 65 años no es visto de buena manera. La tecnología podría mejorar la calidad de vida de estas personas”, explicó Cuevas.
El capítulo hace un repaso del estado de la población adulta mayor en Costa Rica, que, según la Encuesta Nacional de Hogares del 2008, era de 330.723 personas, así como un sondeo a personas de este grupo etario que están llevando cursos de computación, y entrevistas a instructores de los distintos lugares en el país donde se ofrece este entrenamiento en TIC.
El sondeo permite concluir que, con una instrucción básica, el adulto mayor comprende las posibilidades del mundo que se le abren, especialmente con las computadoras e Internet. Sin embargo, enfrentan una serie de limitaciones, algunas físicas –como dolor al usar el mouse– y otras mentales –como por ejemplo, el que casi la mitad ha sentido el temor de descomponer la computadora–.
“En el campo de la salud, por ejemplo, se pueden monitorear signos vitales o saber si la persona ha tomado sus medicamentos correctamente”, explicó Cuevas.
“Las redes sociales podrían evitar que las personas de esta edad caigan en depresión si están solas”, añadió la investigadora.
La Internet en general –cree Cuevas– puede motivar a la persona mayor para que siga aprendiendo a pesar de su edad.
Si bien el estudio analiza el conocimiento, habilidades y puntos de vista de adultos con acceso a Internet, muchos de ellos aún no conocen el manejo de la computadora por falta de dinero o ayuda. Las encuestas sobre este tema no dan mayor información en este aspecto, pues solo consideran a la población menor de 69 años.