
Encontrar un celular con batería duradera resulta sencillo en el mercado actual. Sin embargo, lograr una buena autonomía no depende únicamente de la capacidad expresada en mAh. La duración real surge de la combinación entre batería, procesador, pantalla, software y hábitos de uso.
Por esa razón, este guía explica los factores clave que usted debe analizar antes de comprar un teléfono enfocado en una mayor duración energética.
Capacidad en mAh: importante, pero no suficiente
La capacidad de la batería, medida en miliamperios-hora (mAh), indica cuánta energía puede almacenar. Un número mayor sugiere más carga disponible, pero no garantiza más horas de uso.
La batería interactúa con componentes como la pantalla, el procesador y el sistema operativo. El nivel de optimización del software también influye. Además, el consumo varía según el tipo de uso, ya sea ligero, moderado o intensivo. Por esta razón, elegir un celular solo por los mAh puede llevar a una decisión equivocada.
Un ejemplo claro aparece al comparar modelos recientes. El Galaxy S25 incluye una batería de 4.000 mAh y alcanza hasta 29 horas de reproducción de video. El Redmi Note 14 Pro 5G ofrece 5.110 mAh, pero su autonomía se reduce a unas 15 horas en el mismo escenario.
Autonomía real: el dato que marca la diferencia
Más allá de la capacidad, la autonomía declarada por el fabricante resulta clave. Conviene revisar cuánto dura la batería en tareas específicas como reproducción de video, audio, juegos o uso de redes sociales.
También es recomendable consultar análisis independientes y pruebas de benchmark. Estos estudios reflejan el desempeño en condiciones reales y permiten confirmar si el dispositivo responde a sus necesidades diarias sin depender del cargador.
Procesador eficiente: menos consumo, más horas
El procesador tiene un impacto directo en el gasto energético. Un aspecto técnico determinante es la litografía, que corresponde a la distancia entre transistores y se mide en nanómetros.
Cuanto mayor es esa distancia, mayor es el consumo y la generación de calor. Por ello, los procesadores fabricados en 4 nm o 3 nm ofrecen mayor eficiencia. Estos chips ejecutan tareas con menor demanda energética y ayudan a prolongar la autonomía del celular.
Pantallas AMOLED: aliadas de la batería
La pantalla figura entre los componentes que más energía consumen. En el mercado predominan tres tecnologías: LCD, OLED y AMOLED.
Las pantallas LCD utilizan una luz de fondo permanente, lo que eleva el gasto de batería. En cambio, las pantallas OLED permiten que cada píxel emita su propia luz y se apague en zonas oscuras. El AMOLED, una evolución del OLED, incorpora una matriz activa que controla cada píxel con mayor precisión. Esto se traduce en menor consumo energético y mejor rendimiento de batería.
Este tipo de pantalla aparece con frecuencia en celulares de gama media alta y modelos premium.
Tecnologías complementarias que extienden la duración
Las marcas integran tecnologías adicionales para mejorar la vida útil de la batería. La empresa JOVI, subsidiaria de Vivo en Brasil, desarrolló la tecnología BlueVolt. Esta combina baterías de entre 5.500 mAh y 6.500 mAh con carga ultrarrápida y promete hasta cinco años de salud del componente.
Otros fabricantes como Samsung, Xiaomi y Apple incorporan sistemas de carga adaptativa y protección de batería. Estas funciones aprenden los hábitos del usuario y evitan mantener el celular cargado al 100% durante largos periodos, lo que reduce el desgaste.
La tasa de actualización adaptativa también contribuye al ahorro energético. Este sistema ajusta los Hz de la pantalla según el contenido mostrado. Así, evita mantener la frecuencia máxima cuando no es necesaria y ayuda a conservar la batería por más tiempo.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
