
Más de diez años después de que el joven Alejo Leiva Lachner, de 21 años, fue asesinado a manos de una turba en Playas del Coco, Guanacaste, el caso continúa en curso con uno de los imputados a la espera de juicio, sin medidas cautelares, y la reciente ratificación de la única condena de prisión impuesta por el homicidio.
El crimen de Alejo, el mayor de cuatro hermanos, ocurrió el 26 de marzo del 2016 tras una riña que, según trascendió entonces, habría reunido a hasta 20 hombres que lo atacaron a él a sus amigos con patadas, golpes con las manos y puñales. Leiva, vecino de Escazú y estudiante de Ingeniería, recibió una puñalada mortal en el tórax.
El juicio por la muerte del muchacho culminó el 22 de agosto del 2025 en el Tribunal Penal de Santa Cruz, con una sentencia de 16 años de prisión contra un hombre de apellidos García Canales, la cual se alcanzó por una acusación privada presentada por un abogado querellante.
En ese mismo expediente, el 16-000641-0060-PE, otros tres hombres de apellidos García (hermano del condenado), Rivas y Ortiz, quedaron absueltos. Un quinto imputado, identificado como Ovares, se separó del caso por incapacidad y el Ministerio Público abrió un testimonio de piezas por el delito de homicidio calificado.
Según confirmó el Poder Judicial a La Nación, todavía no hay fecha asignada para este debate y el sujeto espera sin medidas. Ovares fue uno de los sospechosos que se entregó en compañía de sus padres en los Tribunales de Justicia de Liberia trece días después del homicidio. En ese momento, el imputado tenía 22 años y ahora su caso se tramita en el legajo 25-000013-0578-PE.

Apelación ratifica condena
Tras darse a conocer la condena de cárcel en contra de García Canales, la defensa apeló la sentencia y la Fiscalía Adjunta de Impugnaciones acudió a defender la sanción.
El pasado 2 de junio, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Guanacaste notificó el rechazo de la apelación y, por este motivo, la condena en su contra quedó en firme. La familia de Alejo prefirió no referirse al tema y confirmó que el abogado querellante ya no participa del proceso.
Desde que trascendió el caso de Alejo, los familiares del joven contaron que el joven era una persona “llena de vida y con sueños por delante”. Su abuela, Lilia Castro, lamentó en ese momento el nivel de violencia que se vivía en el país y pidió que el caso no quedara impune.
“El país entero está conmovido y no es porque sea Alejo Leiva Lachner, es porque es un muchacho de los muchos tantos que mueren porque otros lo atacaron, no importa si es en Playas del Coco o en Desamparados”, manifestó entonces.
Otro familiar, que en ese momento prefirió que su nombre no fuera revelado, narró que Leiva era una persona tranquila, muy activa y que le gustaban los deportes como el surf y el windsurf. Poco antes de su muerte había estado trabajando para comprarse un vehículo.
