
Un hombre de apellidos Castro Aguilar, de 24 años, exalumno del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), pasará tres meses de prisión preventiva, tras realizar amenazas contra la rectora y personal docente del reciento universitario.
El Juzgado Penal de San Ramón impuso la medida cautelar mientras el Ministerio Público profundiza la investigación.
Castro fue aprehendido el martes 28 de abril por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), de Cartago en la zona de Santa Clara de San Carlos y, tras su captura, fue remitido a la Fiscalía de la Vieja Metrópoli.
Además, el OIJ allanó el apartamento del imputado, en Santa Clara de San Carlos, cerca de la sede de esa casa de enseñanza.
Según las autoridades las publicaciones, realizadas bajo distintos pseudónimos, evidencian un posible resentimiento acumulado a lo largo de más de cuatro años, asociado a sanciones disciplinarias por plagio, faltas a la autoridad e ingreso no autorizado a laboratorios restringidos.
Asimismo, reflejan la presunta convicción del imputado de que podía sustraerse de cualquier investigación en su contra.
Según el informe del OIJ, el caso no se trató de hechos aislados, sino de una campaña de hostigamiento iniciada en noviembre de 2025 que generó un impacto directo en la vida universitaria.
En varias ocasiones, las amenazas obligaron a evacuar instalaciones del TEC y encendieron las alertas institucionales por el riesgo que representaban para la integridad física y psicológica de cerca de 19.000 estudiantes y funcionarios.
El punto de quiebre en la investigación llegó cuando la Sección de Cibercrimen logró romper el anonimato del sospechoso. El rastreo de la última comunicación con contenido amenazante permitió ubicar una dirección IP en las cercanías inmediatas del campus del TEC.
Esa pista digital fue clave y se registró el 23 de abril, en el mismo momento en que se estaban enviando nuevas intimidaciones, lo que terminó de conectar al sospechoso con la serie de mensajes bajo investigación.

María Estrada Sánchez, rectora del TEC, destacó que la detención del exalumno sospechoso de amenazas aporta tranquilidad a la comunidad universitaria, después de meses de temor y evacuaciones en los campus por el riesgo de posibles ataques.
