“Escuchamos un estruendo, un ruido que sonaba tan feo como el fin del mundo; todo revoloteaba y se oía donde el viento arrancaba y doblaba el zinc”.
María Virginia Romero, de 76 años, describió así el tornado que ayer destechó su casa y unas 200 más al sur de San José, principalmente en Hatillo y Alajuelita.
Eran alrededor de las 4 p. m. cuando todo se puso oscuro y arreció el viento.
Al parecer, el fenómeno empezó en la zona de Hatillo, donde se ubica la casa de adobe de Romero, quien sobrevivió junto a una tía de 82 años a la caída del techo. Sobre sus cuartos se precipitaron enormes cerchas de madera.
Minutos antes, la vecina Emilia Bolaños salió a la calle y observó el cono del tornado que, según dijo, avanzó por la calle principal de Hatillo centro, pasó por la casa de Romero y siguió hacia el sur.
Bolaños tomó una palma bendita pues existe la creencia de que quemar un trozo de palma de Semana Santa aplaca la ira de la naturaleza en tormentas y rayerías.
“Me puse como loca, pero después me metí a la casa, seguí pidiéndole a Dios y cerré las ventanas”, comentó Bolaños.
El temor se acrecentó más ante las chispas que brotaron de los cables del tendido eléctrico.
“Nunca había visto algo así. Es sin palabras... observar ese chispero en los cables. El ventolero era espantoso, vimos rótulos arrancados, yo me metí al local a abrazar a mi hija”, afirmó Jorge Pacheco, dueño de un “ciclo” cercano.
El tornado siguió hacia la urbanización Belgrano, donde unas enormes piezas de metal quedaron desperdigadas a lo largo de tres cuadras. Algunas dañaron los techos de varias viviendas, otras guindaban de los cables eléctricos y varias quedaron en la calle.
Las piezas formaban parte de la estructura de una empresa local y algunas familias las recogieron para tapar los huecos en sus techos.
“Vi el cono”. Luego, el tornado siguió hacia el sur a la Colonia 15 de Setiembre.
Francini Zúñiga, una vecina, relató: “Comencé a ver un cono que venía de norte a sur arrastrando latas y arrancando techos”.
Marta Giselle Calderón, del mismo barrio, también contó: “Me metí con mis hijos al baño, viera cómo temblaban las paredes. Ahora hay goteras por todo lado. Además, el techo de mi casa quedó en un 80% inservible”.
Después, el tornado siguió hacia Alajuelita, donde la urbanización La Chorotega fue una de las más afectadas.
Más al sur, en Alajuelita centro, David Hidalgo lamentaba los destrozos de su casa. Él vive con seis personas más.
Según Hidalgo, sobre su casa cayeron los materiales de una construcción que estaban a 75 metros de allí y el alero de un edificio contiguo.
“Gracias a Dios, bendito sea Dios que no había nadie en la casa. No sé qué necesitamos. O sea, necesitamos que nada de esto hubiera pasado”.
Ayer en la tarde, en la Colonia 15 de Setiembre, varios muchachos observaban los videos del tornado tomados con teléfonos celulares, mientras otras personas lloraban los daños.
Las comunidades afectadas estaban anoche sin agua y luz.
La Comisión Nacional de Emergencias informó de que Sagrada Familia y San Rafael Abajo de Desamparados también resultaron afectadas.
Colaboró Gabriela Bruna

