Patricia Recio. 30 abril, 2015
El acceso al parque está cerrado para visitantes. Solo pueden ingresar investigadores.
El acceso al parque está cerrado para visitantes. Solo pueden ingresar investigadores.

Guardaparques del parque nacional Volcán Turrialba aseguran que desde que el coloso intensificó su actividad, también se ha incrementado el número de curiosos que burlan los retenes para ingresar hasta esa zona.

Esta situación preocupa no solo al personal del Área de Conservación Cordillera Volcánica Central, sino también a los vulcanólogos, quienes coinciden en que el riesgo al que se exponen estas personas es muy alto.

"Hemos tenido reportes de personas que ingresan por fincas privadas a sitios riesgosos e incluso en horas de la noche una vez que los funcionarios se retiran del puesto ubicado a la entrada del parque", aseguró Rafael Gutiérrez, director del Área de Conservación.

Gutiérrez afirmó que en estos casos, cuando se logra identificar visitantes dentro del parque, se realiza un operativo para sacarlos del lugar; sin embargo, en otras ocasiones no es posible identificar o ubicar a estas personas.

"Nos preocupa el lado del sector oeste del parque. En ese sector hay un riesgo más fuerte y tenemos reporte de personas que están entrando por las fincas de ese lado (...) Hicimos una solicitud de apoyo a la Comisión Nacional de Emergencias, para que considere la posibilidad de contratar personal que vigile en horas de la noche", añadió.

Por su parte, Enrique Hernández, investigador del área de Vulcanología del Observatorio Vulcanológico y Sismológico Nacional (Ovsicori) explicó que los riesgos no solo se dan por la estructura del volcán, sino por la emanación de gases.

"Nosotros mismos hemos estado comentando que ya no es muy recomendable bajar al cráter, en la última erupción ya se observó un flujo piroplástico, material que es muy peligroso" explicó.

Hernández dijo que además de estos bloques incandescentes, el Turrialba también produce balística que son bombas de magma que vienen del interior. Incluso en una de las erupciones encontraron este tipo de material en una de las casetas ubicadas a unos 700 metros del volcán.

"Aparte de estas cosas, para entrar en ese terreno hay que tener equipo especial para poder caminar cerca del volcán y alrededor del cráter... botas, anteojos, cascos y jackets y las personas que se aventuran en esto difícilmente llevarán una botella de agua", añadió.

Otro de los riesgos mencionados por el experto son los bloques que se desprenden del cráter y la ampliación que está sufriendo el cráter oeste que es el activo, con respecto al cráter central.

Según dijo, también en el sector de La Silvia y la Picada a unos tres kilómetros del volcán no es recomendada la permanencia de personas, porque la lluvia ácida es muy fuerte.