Katherine Chaves R.. 25 junio
Según el informe, los menores son agredidos. Foto: Marcela Bertozzi/Archivo
Según el informe, los menores son agredidos. Foto: Marcela Bertozzi/Archivo

Un día, hubo un motín en un pabellón del Centro de Formación Juvenil Zurquí, en Heredia. La Policía Penitenciaria ingresó y, según los menores que estaba allí recluidos, los oficiales se excedieron con la fuerza.

Se desconoce la fecha en la que eso ocurrió, pero, de aquella situación, los adolescentes salieron con golpes en la cara y en otras partes del cuerpo, según dio a conocer el Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura (MNPT), adscrito a la Defensoría de los Habitantes.

Esa no fue la única vez que los menores internados en esa cárcel juvenil fueron agredidos por los policías. El MNPT no dio detalle de otros incidentes, pero sí confirmó que los muchachos admitieron que los oficiales los agreden física y verbalmente.

Esa conclusión forma parte del último informe de labores del Mecanismo, el cual fue dado a conocer este lunes en una conferencia de prensa. El Ministerio de Justicia y Paz rechaza la versión.

En el documento, el MNPT expone la situación de agresión contra estos internos en el sistema penitenciario.

"Además del tema de las contusiones que algunos jóvenes presentaban, también nos percatamos de que recibían maltratos. Nos contaron que los policías se burlaban de los apodos que ellos tenían, de la forma en cómo se vestían, hablaban o se comportaban", resaltó Róger Víquez, director del MNPT.

En el informe, el Mecanismo condenó esos actos de violencia intracarcelaria. "No pueden ni deben ser tolerados por la Administración”, reprochó la entidad, luego de que visitara la prisión entre el 7 y 9 de marzo del año anterior.

Recordó que este tipo de acciones constituyen delitos y, por ello, "deben ser erradicadas".

"Los agredidos son menores de edad y, por esa razón, debe existir una protección mayor del Estado, ya que de no hacerlo las autoridades podrían ser responsables de violaciones al derecho a la integridad", apunta el informe.

En ese sentido, Víquez apuntó que ellos, como Mecanismo, no pueden denunciar penalmente las situaciones puesto que no fueron testigos presenciales de los casos.

"Nosotros conocemos de los casos porque los menores nos lo cuentan, pero si nosotros tuviéramos pruebas más fuertes, acudiríamos a la Fiscalía. Lo que sí recomendamos a los menores es que interpongan la queja ellos, como víctimas, pero no sé cuántos lo habrán hecho", apuntó.

El director mencionó que, ante la falta de evidencias claras, lo que hacen es exponer la situación y elevarla a las autoridades penitenciarias del más alto nivel.

Actualmente, en ese centro juvenil hay 94 personas. La capacidad es para 234.

Sin reporte de casos

Pablo Bertozzi, director de la Policía Penitenciaria, apuntó en entrevista con La Nación que, de momento, desconoce lo que dice el informe, pero se mostró "extrañado" por las conclusiones.

"Habría que ver cuál es la fuente que se consultó para arribar a ese nivel de conclusiones. (...) Me genera duda y hasta que no lo conozca bien, no podría opinar bien. Lo que puedo decir es que el trabajo que hacemos es prevenir ocurrencia de hechos de esa naturaleza (violentos). No lo permitimos, menos los provocamos", aseveró.

Aunque admitió que no podía descartar de manera absoluta que se haya dado algún caso de agresión, dijo que, actualmente, no tienen reportes de esa situación; lo único que saben es de los problemas convivenciales que existen entre la población penal juvenil.

"Decir que tenemos una seguidilla o secuencia de hechos que tengan que ver con maltratos de la Policía hacia la población, le digo que no. Nuestro propósito no es maltratarlo; el propósito es ser facilitador de la atención de las necesidades", mencionó Bertozzi.

Desde el año pasado, dijo, se cuenta con un sistema de videovigilancia en esa cárcel y, hasta ahora "nunca se ha visto eso que se denuncia".

Se intentó conversar con Kattia Góngora, directora del Centro de Formación Juvenil Zurquí, pero, al cierre de edición, no fue posible localizarla.

Mejoras constantes

La Defensoría indicó que, desde que dieron a conocer la situación ante Adaptación Social, del Ministerio de Justicia y Paz, tuvieron una "buena respuesta".

"Hubo un cambio en la dirección del centro y se tomaron medidas a nivel administrativo que, creemos, mejoraron la situación", apuntó Víquez.

No obstante, el Mecanismo le dará seguimiento a los casos este año.

La principalmente recomendación de este órgano es que el personal que labora en estos centros deben tener “sentido común, sensibilidad y paciencia”.

En ese aspecto, Bertozzi reconoció que la Policía viene trabajando desde hace meses en mejorar la capacitación de los oficiales que trabajarán, sobre todo, con poblaciones vulnerables.

"Estamos en mejoras constantes, porque lo que buscamos es que las personas que ahí van tengan muy interiorizado cómo es el trabajo con jóvenes. Seamos claros, esta población juvenil es muy conflictiva y es muy difícil, por eso se necesita que el policía esté mejor preparado"

Población vulnerable

Este informe se da a conocer un día después de que este medio publicara que la población penal de esta cárcel juvenil sufre de abandono familiar, lo cual hace más delicada su situación.

Según el Ministerio, cerca de un 26% del total de jóvenes allí recluidos no reciben visitas ni de parientes ni de amigos.

Las razones son muy variadas, pero una de las principales es que el Centro de Formación Juvenil Zurquí es el único en el país que da contención a menores de edad.

Otro de los motivos es la condición de pobreza extrema en la que viven sus familiares, lo que les imposibilita hasta el pago de pasajes de buses.