
El sacerdote costarricense Robert Méndez Esquivel se declaró culpable de un delito de abuso sexual contra un menor de edad, tras ser detenido en agosto del año pasado por una denuncia interpuesta por un adolescente de 16 o 17 años en Idaho, Estados Unidos.
Al momento de ser arrestado, Esquivel, conocido como el padre Toto, era sacerdote de la Iglesia católica de San Pablo de Nampa. El incidente que llevó a su detención no involucra a un menor de la iglesia o su escuela afiliada.
El 27 de enero, en una audiencia celebrada en la corte del condado de Canyon, el costarricense dijo frente al juez “soy culpable”, según se aprecia en un video publicado por el noticiero local KTVB.
El mismo medio precisó que entre el religioso y la Fiscalía hubo un acuerdo para retirar dos acusaciones adicionales por violación y otro cargo de abuso sexual infantil.
Contacto por Grindr
De acuerdo con la acusación, el padre Toto contactó al joven mediante la aplicación para citas conocida como Grindr y fue así como se concretó el contacto sexual.
Méndez Esquivel, quien es oriundo de Esparza, en Puntarenas, desarrollaba el ejercicio sacerdotal en la parroquia San Pablo en el condado de Nampa. Durante la audiencia donde se declaró culpable, el sacerdote dijo al tribunal que sus acciones “fueron el peor error de su vida y que había ofendido a Dios y a toda su hermosa comunidad”, reportó KTVB.
El 1.° de abril a la 1:30 p.m. se dará a conocer la sentencia en contra del cura, quien en Costa Rica ejerció en parroquias de Quepos y Puntarenas. En 2019 solicitó traslado hacia Estados Unidos.
Sin denuncias previas
Cuando se conoció la detención del padre Toto, Daniel Torres, vocero de la diócesis de Puntarenas, explicó que esa sede nunca recibió denuncias en contra de Méndez, ni reportes de comportamientos inapropiados. Torres señaló que su traslado respondió al interés del sacerdote de servir en otros países, como ya lo había hecho antes.
