La propietaria de la casa en Cartago donde operaba un búnker de la banda de alias Gordo Julio asegura que denunció en múltiples ocasiones la actividad ilegal en su inmueble, pero las autoridades no actuaron.
A través de su abogada, Mariela Villalobos, la mujer, cuya identidad solicitó no revelar más, afirmó que alquiló el inmueble, pero “las cosas se salieron de control”.
En un mensaje enviado a La Nación, la dueña expresó que “no es fácil saber con exactitud lo que pasa cuando estás lejos y no puedes ver con tus propios ojos lo que pasa en tu casa. Confié. Alquilé para cuidar mi propiedad desde la distancia”, explicó.
La propietaria, quien es madre soltera, reveló que en su momento pidió ayuda “en la comisaría que quedaba a los 100 metros de mi casa, en el OIJ de San José y el de Cartago, y en la policía municipal”, pero según reiteró, “no pasó nada”.
“Incluso, quienes debían proteger, terminaron causando más daño a la propiedad”, señaló, en aparente referencia a los daños ocasionados durante otras intervenciones policiales del pasado.
La mujer indicó que le tocó enfrentar sola la situación y hacerse cargo de los daños. “Ver mi hogar afectado, arreglar lo que otros rompieron, y además cargar con una imagen pública distorsionada. Soy alguien que intentó hacer lo correcto y terminó pagando las consecuencias”, agregó.
La propietaria solicitó respetuosamente que no se mencione su lugar de trabajo ni su profesión, ya que no guardan relación con los hechos y su divulgación podría afectar innecesariamente su vida personal y la de su familia.
“Soy una madre soltera, sin ningún tipo de ayuda del Estado, que trata a como puede para sacar a su hijo adelante, para que sea una buena persona a futuro”, concluyó.
El caso se dio a conocer tras allanamientos ejecutados por el OIJ y la Policía de Control de Drogas (PCD) en la urbanización Manuel de Jesús Jiménez en Aguacaliente de Cartago, donde las autoridades golpearon a la estructura criminal de alias Gordo Julio.
