
Dos hombres recibieron las penas máximas por descuartizar y quemar a un adolescente de 14 años, crimen ocurrido el 15 de marzo del 2024.
El Ministerio Público informó este lunes que los imputados, de apellidos Vega Azofeifa y Matarrita Matarrita, fueron condenados a 35 años de cárcel cada uno, lo máximo establecido para un homicidio calificado, en el Tribunal Penal de Puntarenas.
El día de los hechos, entre las 3:40 p. m. y 8 p. m., ambos hombres estaban en la casa de Vega en el barrio 20 de Noviembre, donde citaron a la víctima, por medio de una red social, bajo el engaño de que iban a consumir drogas.
Cuando el joven llegó, lo asesinaron, descuartizaron con un objeto punzocortante, posiblemente un hacha, y quemaron su cuerpo hasta dejar solo los huesos, para luego tirar los restos en los alrededores de Chacarita, describió la Fiscalía.
Un tercer imputado menor de edad estuvo involucrado, quien fue procesado en la Fiscalía Penal Juvenil.
Al día siguiente, la desaparición del joven fue reportada al Organismo de Investigación Judicial (OIJ), y dos días después del reporte, los agentes encontraron restos humanos en Chacarita, que luego del análisis forense resultaron ser los del menor.
El 23 de marzo del 2024, agentes del OIJ realizaron dos allanamientos en el barrio 20 de Noviembre, y detuvieron a los entonces sospechosos.
Como parte de estas diligencias, se realizaron diversas pruebas periciales y fijaciones fotográficas, y se decomisaron drogas, incluida marihuana. Además, se detectó sangre del adolescente en el sitio.
De esta forma la investigación por desaparición se convirtió en un caso de homicidio calificado, crimen que se penaliza con más años de cárcel, cuando se logran comprobar ciertas características, como la alevosía o el ensañamiento.
“Si bien todos los casos se atienden de manera diligente, este caso en específico significó un reto al tratarse de una víctima menor de edad, y también por la cantidad de prueba indiciaria o indirecta que fue recabada y llevada al debate”, declaró el fiscal encargado de esta causa, Gerardo Mata.
Mata detalló que además de la prueba científica, fue clave la declaración de un testigo en el juicio, que afirmó haber observado al menor ingresando a la vivienda allanada y no salir más, además que en horas de la noche percibió un fuerte olor a carne quemada. A esto se le sumó un video que corroboraba el ingreso del menor al lugar mencionado.
