
Una mujer de apellido Oses y su pareja, apellidado Arrieta, piezas claves en la organización delictiva comandada por un sujeto conocido como Gordo Leo, fueron detenidos este lunes en la madrugada, en un nuevo golpe contra grupos dedicados a la venta de drogas en San Sebastián y la capital.
La Policía de Control de Drogas (PCD) ejecutó este lunes nueve allanamientos en el distrito Catedral de San José, como parte de una investigación contra 14 sospechosos de vender estupefacientes en las cercanías de centros educativos. Ocho personas fueron detenidas.
Oses y Arrieta, de 26 y 27 años, respectivamente, fueron arrestados en la urbanización Los Geranios en San Sebastián, tras las acciones policiales ejecutadas también en Paso Ancho y los barrios La Cruz, Lomas de Ocloro y Güel.
Oses, de 26 años, es una de las personas de mayor confianza del cabecilla, de apellidos Mora Núñez, quien está preso desde el 2018 por tráfico de drogas.
Según explicó Stephen Madden, director de la PCD, la investigación contra esta mujer arrancó en enero de este año, a partir de informaciones recibidas y como extensión de otra pesquisa.
Supuestamente, el grupo operaba puntos de venta en vía pública, varios de ellos muy cerca de centros educativos, y utilizaba domicilios para almacenar droga dosificada que luego distribuía en la calle.
“Esta es una estructura que tenía el control en la Carbonera en Paso Ancho y en Lomas de Ocloro, en el distrito Catedral, que han sido puntos tradicionales de venta de drogas y que generan ganancias importantes, pero que también provocan disputas por estos territorios con grupos rivales”, dijo Madden.
Tres miembros de la organización fueron asesinados en febrero de este año durante un ataque armado en la Carbonera. Según Madden, los investigadores tenían identificadas a esas personas como parte de la estructura. “La hipótesis sería que fueron asesinados por el grupo rival, ya es una investigación que le corresponde a la autoridad judicial, pero sí integraban la estructura que estamos interviniendo”, afirmó.
El jefe policial confirmó, además, que Oses no actuaba sola dentro del entorno familiar. “Tiene una tía que también está siendo investigada y ha sido una familia que históricamente ha tenido actividades relacionadas al narcotráfico”, agregó.
Mayor participación femenina
La detención de Oses como administradora de una red de narcotráfico local no es un hecho aislado. Un estudio presentado este lunes por la Carrera de Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), revela que cada vez más mujeres ejercen roles de liderazgo dentro de estructuras criminales vinculadas al tráfico de drogas en Costa Rica, aunque con un estilo distinto al masculino: más estratégico y menos violento.
La investigadora Karla Salazar explicó que el hallazgo cuestiona la idea de que el liderazgo criminal sea exclusivamente ejercido por hombres. “Si bien la mayoría de mujeres vinculadas al crimen organizado cumplen funciones operativas y con poco poder, algunas alcanzan cierto nivel de liderazgo en estructuras familiares y de mediana escala con estrategias más calculadas y menos violentas”, dijo.
Según Salazar, ellas no solo ocupan posiciones subordinadas, sino que también toman decisiones, organizan operaciones y tienen autoridad en contextos altamente violentos.
Karen Jiménez, encargada de la Carrera de Ciencias Policiales de la UNED, señaló que muchas de esas trayectorias delictivas están ligadas a contextos de exclusión social, violencia, precariedad laboral, maternidad temprana y pocas oportunidades educativas. “El crimen organizado y sus transformaciones actuales con perspectiva de género aportan evidencia valiosa para el diseño de políticas públicas y programas de prevención”, afirmó.
Según datos del Sistema Penitenciario, en 2024 había 1.351 mujeres en conflicto con la ley en Costa Rica, de las cuales el 40% enfrentaban procesos por delitos contra la Ley de Psicotrópicos. La mayoría son jóvenes de entre 25 y 44 años y el 79% no concluyó la secundaria.
Dentro de las organizaciones criminales, las mujeres cumplen roles similares a los hombres: campanas, vendedoras terminales, administradoras y gerentes de zona.
En 2023, el año más violento en la historia, el país registró 905 homicidios, mientras que, en 2024 y 2025 la cifra bajó levemente, pero se mantuvo por encima de los 800 casos anuales. El año pasado el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), contabilizó 85 homicidios de mujeres, 43 de ellos ligados a ajustes de cuentas o venganzas vinculadas al crimen organizado, reportó la UNED.
“Las mujeres no solo participan, sino que algunas lideran, y lo hacen con tácticas diferentes que deben ser reconocidas en el debate académico y político”, concluyó Salazar.

