El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) divulgó el video captado por una de las cámaras corporales de un oficial del Servicio Especializado de Respuesta Táctica (SERT) durante el ingreso a la vivienda donde se atrincheraron Alejandro Arias Monge, alias Diablo, y Jonathan Pérez Méndez, alias Tan.
Las imágenes evidencian el momento en el que miembros del grupo táctico se enfrentaban, refugiados detrás de los vehículos del Poder Judicial, a balazos con los ahora detenidos.
“Estoy bien, estoy bien, estoy bien”, se escucha decir a uno de los agentes, mientras intenta ponerse de pie. También se observa, entre el sonido de las balas y explosiones, a un grupo de al menos tres oficiales atendiendo a otro de sus compañeros que resultó herido durante el operativo.

Los oficiales rodearon la vivienda de los ahora detenidos, quienes dispararon con armamento de guerra desde tres frentes por al menos 50 minutos. Los sujetos tenían tres fusiles AK-47, dos fusiles AR-15, un fusil belga Fal y más de 2.570 municiones.
También se les decomisaron dos drones con cámara infrarroja para detectar movimientos en la noche, baterías, inhibidores de drones e inhibidores de radar.

El director del OIJ, Michael Soto, explicó que el combate terminó hasta que alias Diablo se rindió y se sentó desarmado en la parte frontal de la vivienda. Minutos después se entregó Tan.
Con ellos cayó uno de sus colaboradores de apellidos Matarrita Rodríguez, alias Coco Mono, así como Roney José Díaz Oconitrillo, alias Coco Guácimo, quien fue abatido por la Policía después de que le disparara a tres agentes tácticos.
“El combate fue tan agudo, tan complejo, tan difícil, que solo los que estuvimos cerca podemos entenderlo”, indicó Soto.

Ocho oficiales resultaron heridos durante el enfrentamiento. Seis de ellos son del SERT y dos de la Unidad de Vigilancia y Seguimiento (UVISE).
Uno de estos oficiales recibió un impacto de bala en la tibia y fue trasladado crítico hasta el Hospital San Juan de Dios. El resto recibió disparos en hombros, manos, brazos y hasta en el tórax. Este último sobrevivió porque la placa torácica de protección, aunque se reventó por el impacto de la bala, lo salvó de que el proyectil lo atravesara.
